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El refugio de Juan y Medio a una hora de Madrid: rodeado de caballos y compartido con José Sacristán

El icónico presentador está muy vinculado a Andalucía, aunque también a una localidad madrileña llena de historia

El refugio de Juan y Medio a una hora de Madrid: rodeado de caballos y compartido con José Sacristán

Juan y Medio, en una imagen de archivo. | Gtres

Juan y Medio ha pasado, la mayor parte de su tiempo, en Andalucía. Y es que el cómico y presentador se ha convertido en toda una insignia en Canal Sur, donde lleva las riendas, cada tarde, de uno de los formatos más vistos de la pequeña pantalla. Lo que muy pocas personas saben es que Juan está muy ligado a una pequeña localidad de Madrid que está llena de historia. Es allí donde posee una espectacular finca que cuenta con caballos y con muchas hectáreas para disfrutar y, sobre todo, descansar. Y es que, desde que era muy pequeño, una de sus grandes pasiones son los animales y, por eso, disfruta mucho al lado de ellos.

Esta localidad madrileña se ubica a algo más de una hora de la capital y, también, es el refugio de otros grandes rostros como el de José Sacristán, quien siempre ha tenido palabras de halago para la localidad que le vio nacer y, sobre todo, crecer. Sin duda alguna, esta finca es su rincón de paz absoluto. Está diseñada especialmente para albergar a sus caballos, una pasión que cultiva desde que era muy joven. Lejos del bullicio de la capital, en este refugio madrileño se dedica a las labores del campo, monta a caballo y disfruta del silencio. Es un lugar donde no se celebran fiestas de alta sociedad; el presentador lo utiliza única y exclusivamente para descansar, montar en su inseparable moto por la zona y cuidar de sus animales en la más estricta intimidad.

El refugio de Juan y Medio en Chinchón

El presentador Juan y Medio le corta en directo el vestido a su compañera contra su voluntad
Juan y Medio, en una imagen de archivo.

Si por algo es mundialmente famoso Chinchón, es por su Plaza Mayor de origen medieval —de los siglos XV-XVI—. Es una de las plazas porticadas más bellas del mundo y destaca por su planta irregular; no es cuadrada ni redonda, sino que su forma se adaptó a las necesidades de los mercados de ganado de la época. Está rodeada de casas de tres plantas con espectaculares galerías de madera. Hay exactamente 234 balcones —llamados tradicionalmente claros—, todos pintados de un característico color verde. A lo largo de la historia, esta plaza ha servido como corral de comedias, mercado, plató de cine y, de manera muy habitual, como plaza de toros improvisada durante sus fiestas patronales.

Pasear por las calles empedradas y empinadas de Chinchón es ir descubriendo rincones llenos de historia. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción comenzó a construirse en el siglo XVI mezclando estilos gótico, plateresco, renacentista y barroco. Su gran tesoro interior es el lienzo La Asunción de la Virgen, pintado expresamente para este templo por Francisco de Goya en 1812 —su hermano Camilo era el capellán de esta iglesia—.

Un lugar lleno de historia

Curiosamente, Chinchón cumple con el dicho popular: «Tiene una torre sin iglesia y una iglesia sin torre». Esta torre pertenecía a la iglesia más antigua del pueblo (Nuestra Señora de Gracia), la cual fue destruida por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia. Solo sobrevivió el campanario con su reloj. Majestuoso en lo alto de una colina a las afueras, el Castillo de Los Condes del siglo XV fue reconstruido en estilo renacentista. Aunque no se puede visitar por dentro —es de propiedad privada—, acercarse a sus muros ofrece una de las panorámicas más espectaculares del pueblo. Por su parte, el Teatro de Lope de Vega está construido sobre las ruinas del antiguo Palacio de los Condes, destaca por albergar un precioso lienzo que hace las funciones de telón de boca, obra de Luis Muriel.

La Plaza Mayor de Chinchón. | Turismo Madrid

El Monasterio de los Agustinos es un antiguo convento del siglo XVII que hoy acoge uno de los paradores más bonitos de España, ideal para pasear por su claustro lleno de cipreses y naranjos. La belleza atemporal de Chinchón ha cautivado a grandísimos cineastas internacionales. Sus calles y su Plaza Mayor han servido de decorado para superproducciones y películas míticas de Hollywood. Orson Welles quedó fascinado por el pueblo y rodó allí escenas de Campanadas a medianoche (1965) y Una historia inmortal (1968). Se han grabado películas de la talla de La vuelta al mundo en 80 días (1956) con Cantinflas, Rey de Reyes (1961) o, más recientemente, escenas de películas de directores como Wes Anderson.

Visitar Chinchón y no comer es casi un pecado. La oferta gastronómica es de primera categoría y gira en torno a la cocina tradicional castellana. Es el lugar perfecto para degustar un buen cochinillo o cordero lechal asados en horno de leña, acompañados de judías chinchoneras o sopa castellana. En el Convento de las Madres Clarisas se pueden comprar dulces artesanales elaborados por las monjas. José Sacristán está muy ligado a la localidad. El teatro del pueblo, una de las joyas de Chinchón construida sobre el antiguo Palacio de los Condes, tiene una relación muy bonita con el actor. Tras una gran reforma integral del recinto histórico, el ayuntamiento decidió rendirle el mayor homenaje posible a su vecino más ilustre: bautizar el espacio de representaciones como el Espacio Escénico José Sacristán.

Con una conexión muy especial con José Sacristán

Juan y Medio —cuyo nombre real es Juan Bautista Gómez Ruiz— nació en Lúcar, en Almería, en 1962. Aunque hoy se le asocie al mundo del espectáculo, los primeros pasos de Juan y Medio apuntaban a una dirección muy diferente. Se crió en un entorno familiar muy unido en Almería. Decidió estudiar y se licenció en Derecho y en Filosofía por la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Durante un tiempo llegó a ejercer como abogado penalista. Sin embargo, su carácter inquieto y su arrollador sentido del humor le hicieron ver que las salas de vistas se le quedaban pequeñas. Antes de ponerse delante de las cámaras, Juan estuvo detrás del escenario. Durante los años 80, en pleno estallido del pop español, trabajó como mánager y road mánager del mítico grupo Hombres G.

Aquella etapa recorriendo España y Latinoamérica en furgoneta con David Summers y compañía le dio una tablas extraordinarias, le enseñó cómo funcionaba el negocio del entretenimiento y le dejó un sinfín de anécdotas de carretera. A principios de los años 90, su carisma natural y su rapidez mental llamaron la atención de los productores de televisión. Empezó colaborando en programas de humor y entretenimiento como Inocente, Inocente. Trabajó en prácticamente todas las grandes cadenas nacionales —TVE, Antena 3 y Telecinco—, presentando galas, concursos y espacios de humor como Vídeos, Vídeos o Más madera. Su figura, amable y siempre dispuesta a la broma sana, caló hondo en los hogares españoles.

Juan y Medio cuando recibió la Medalla de Andalucía. | Gtres

l gran hito de su carrera profesional llegó cuando se mudó profesionalmente a Andalucía. En Canal Sur, Juan y Medio se convirtió en un auténtico fenómeno de audiencias y de impacto social gracias a programas como La tarde, aquí y ahoraMenuda noche. A través de su programa diario por las tardes, Juan creó un formato único y pionero donde personas mayores acuden para encontrar compañía y combatir la soledad. Con una mezcla exquisita de respeto, ternura, picardía y humor, el presentador dignificó a la tercera edad en televisión.

Además de presentar, Juan y Medio es un exitoso empresario audiovisual. Es el fundador de la productora Indalo y Media, responsable de muchos de los éxitos de la televisión autonómica andaluza y de otros proyectos a nivel nacional.

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