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El refugio de Borja Sémper está a más de 900 kilómetros del País Vasco: con historia, una playa envidiable y mucha luz

El político del PP se sienta, esta noche, en ‘El hormiguero’, tras su diagnóstico de cáncer a mediados del año pasado

El refugio de Borja Sémper está a más de 900 kilómetros del País Vasco: con historia, una playa envidiable y mucha luz

Borja Sémper y Bárbara Geonaga. | Gtres

Borja Sémper se sienta, este mismo jueves, en El hormiguero. El político del Partido Popular anunció, el pasado verano, que le habían detectado un cáncer y que, por ende, había decidido tomarse un descanso de su vida profesional para centrarse en su recuperación. Hoy en día, el portavoz nacional del PP ha reaparecido en contadas ocasiones y, en las últimas veces, hemos podido ver a un Borja con una imagen más recuperada. Además, a través de las redes sociales, el político ha ido compartiendo algunas imágenes en las que ha mostrado su evolución con un escenario común; la ciudad Cádiz.

Y es que esta localidad se ha convertido en su gran refugio, a donde se ha escapado, junto a su mujer Bárbara y sus hijos, en todos estos meses. Es más, en agosto, un mes y pico después de anunciar que estaba sometiéndose a un tratamiento para combatir su cáncer, sorprendió con una imagen en sus redes sociales donde afirmaba que Cádiz «siempre es una buena idea». «Unos días de Cádiz para recuperar energía», escribieron en una publicación conjunta en su perfil de Instagram.

El refugio de Borja Sémper está en Cádiz

Aunque se les ha visto en diferentes puntos, su cuartel general suele estar en la zona de la Comarca de la Janda, con predilección por Zahara de los Atunes o el centro de Cádiz. En este primer destino es donde encuentran ese anonimato que tanto buscan. Les gusta perderse en sus playas infinitas y disfrutar de la gastronomía local sin protocolos. Mientras tanto, en la ciudad no buscan solo playa, sino que, también, se dejan deleitar pos sus paradas gastronómicas. Es más, en una de esas publicaciones que subieron a las redes sociales, pudimos ver a la pareja comiendo en el Ventorrillo El Chato, un lugar con siglos de historia donde disfrutan de la cocina tradicional gaditana.

Para Sémper, Cádiz no es solo un lugar de sol y fiesta, sino un hospital emocional. En el verano de 2025, mientras recibía tratamiento contra el cáncer, eligió Cádiz para desconectar. Textualmente se describió su estancia como un periodo para «parar, respirar y tomar energía». Bárbara Goenaga ha compartido imágenes de ambos con el mensaje «celebrando la vida», siempre con el mar de Cádiz de fondo, lo que confirma que para ellos esa luz tiene propiedades curativas. Sémper ha destacado en varias ocasiones tres elementos que le fascinan del sur. La primera de ellas tiene que ver con la luz, que «limpia la mirada» y le permite ver las cosas con otra perspectiva, lejos del ruido político de Madrid. Además, la gastronomía también es otro de los puntos fuertes, ya que es un enamorado de la comida de la zona, como el atún o los vinos de la tierra.

Un lugar con mucha luz, historia y un significado especial

Además, el carácter de la zona es otro de los aspectos que atrapa. Aunque él es guipuzcoano y serio en las formas, aprecia la alegría y la filosofía de vida gaditana, que le ayuda a relativizar los problemas diarios. Lo cierto es que Cádiz es uno de esos lugares que te atrapa. Es una ciudad que parece una isla, rodeada casi por completo por el mar y conectada al continente por estrechos puentes. El Barrio del Pópulo es el más antiguo de Europa, con sus calles estrechas donde puedes sentir la historia fenicia, romana y medieval. Uno de sus tesoros es la Playa de La Caleta, una lengua de arena flanqueada por dos castillos —el de San Sebastián y Santa Catalina—. Es la estampa más famosa de la ciudad y donde se dice que «el sol se pone mejor que en ningún sitio».

Sin duda alguna, uno de sus eventos más conocidos es el Carnaval. No es solo una fiesta, es una religión basada en el ingenio, la ironía y la crítica social. El gaditano utiliza la palabra como nadie. Desde Sanlúcar de Barrameda hasta Tarifa, la costa gaditana ofrece algunas de las mejores playas de Europa. Zahara de los Atunes es el refugio de famosos y políticos que buscan discreción, dunas infinitas y el mejor atún rojo de almadraba. Por su parte, Tarifa es la capital del viento. Donde el Mediterráneo y el Atlántico se abrazan. Tiene un aire bohemio, surfero y una vista directa a África que quita el aliento. Caños de Meca y El Palmar es para aquellos que buscan un ambiente más relajado, hippy-chic y atardeceres con música en directo.

Si giras la espalda al mar, te encuentras con una de las zonas más verdes y espectaculares de Andalucía. Grazalema es, curiosamente, uno de los puntos donde más llueve de toda España. Un paraíso para el senderismo. Por su parte, Arcos de la Frontera se encuentra colgando de un tajo impresionante, con casas encaladas y calles que parecen laberintos. Setenil de las Bodegas es otra de esas zonas que más llaman la atención por sus casas construidas bajo rocas, integrándose en la montaña de una forma única. En Cádiz no se come, se disfruta. Los pilares son el pescaíto frito, el vino de Jerez y el atún de almadraba.

Otro de los puntos a conocer de la zona es el Levante, es decir, un viento fuerte que, aunque a veces molesta, es el responsable de que Cádiz no se haya masificado con rascacielos como otras costas. Cádiz ha mantenido su esencia salvaje, su ritmo lento y una filosofía de vida donde el humor y el disfrutar del momento están por encima de todo.

Bárbara y sus hijos, su mayor apoyo en su cáncer

Bárbara Goenaga y Borja Sémper. | Gtres

Como decíamos, en este momento, Borja está centrado en su recuperación. El político se está tomando un respiro de su carrera profesional, pero sigue manteniéndose muy cerca de los suyos. Su historia de amor con Bárbara comenzó en 2014, cuando un amigo común los presentó en una cena en San Sebastián. En aquel entonces, el choque de mundos era evidente: él, una de las figuras más visibles del PP en el País Vasco; ella, una actriz de éxito, de familia de artistas y vinculada a un entorno cultural que, a priori, parecía lejano a la derecha política. La conexión fue casi inmediata.

Tardaron meses en confirmar lo que ya era un secreto a voces, prefiriendo siempre mantener su relación fuera de los focos de la prensa rosa. Borja y Bárbara han formado, en todo este tiempo, lo que ellos llaman «una familia de piezas encajadas». Tiene dos hijos en común; Telmo y Eliot. Aunque eso sí, de relaciones anteriores, también incorporaron a la familia a Pablo —del primer matrimonio de Borja— y Aran —fruto de la relación de Bárbara con el actor Óscar Jaenada—. Han logrado que los cuatro hermanos crezcan unidos, con Cádiz como su gran punto de encuentro para desconectar de todo.

Si algo ha marcado su relación recientemente ha sido el diagnóstico de cáncer de Borja en julio de 2025. Esta noticia, que él mismo hizo pública con una honestidad aplastante, puso a prueba la solidez de la pareja. Bárbara ha salido en defensa de Borja en numerosas ocasiones, asegurando que «gente como él no sobra en la política» por su capacidad de diálogo y moderación.

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