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Iñaki Gabilondo: «Después de quedarme viudo a los 38, me enamoré de Lola; soy el hombre más querido de Madrid»

El histórico presentador perdió a su mujer y madre de sus tres hijos, tras una larga enfermedad, cuando esta tenía 36 años

Iñaki Gabilondo: «Después de quedarme viudo a los 38, me enamoré de Lola; soy el hombre más querido de Madrid»

Iñaki Gabilondo junto a su mujer. | Gtres

Iñaki Gabilondo es un enamorado de su mujer, Lola. Aunque antes de casarse, el histórico periodista estuvo casado con Maite, con quien tuvo a sus hijos y de quien se quedó viudo hace más de dos décadas. «Fueron muchos años de enfermedad, ocho o nueve. Fue muy duro. Tú percibes cómo tu amor se transforma y eso es brutal. Descubres que empiezas a no tener una mujer y empiezas a tener una hija más», ha contado el propio escritor sobre la muerte de su primera mujer. Al enamorarse de su esposa, Lola, entendió que «no hay un único amor a repartir, cada uno es entero. Me siento el hombre más querido de Madrid. Es acojonante mi amor con mi mujer Lola. Soy su cómplice y ella señala mis contradicciones».

La primera relación de Gabilondo, como decíamos, fue con Maite. Su historia de amor, aunque profunda y el pilar sobre el que el periodista construyó su juventud y su familia, estuvo marcada por una de las tragedias más dolorosas y prolongadas que se puedan imaginar. Ambos se casaron en 1967, cuando eran muy jóvenes y el periodista estaba dando sus primeros pasos profesionales en el mundo de la radio, un medio en el que poco después se convertiría en un referente indiscutible. Fruto de este matrimonio nacieron sus tres hijos en un periodo muy corto de tiempo; Iñaki, Urko y Ainhoa.

Iñaki Gabilondo se quedó viudo tras la muerte de su mujer a los 36 años

Iñaki Gabilondo junto a Lola Carretero. | Gtres

La fatalidad golpeó a la familia cuando apenas estaban saboreando la estabilidad de su hogar. A la edad de 28 años, Maite sufrió una gravísima complicación de salud que la llevó a quedar en estado de coma. Esta durísima situación se prolongó durante varios años, sumiendo a Iñaki y a sus tres hijos pequeños en una dolorosa y angustiosa espera. Gabilondo ha hablado de esa etapa como la adversidad más difícil y traumática de toda su vida, un proceso de enorme desgaste emocional que coincidió, paradójicamente, con el momento en el que su carrera profesional empezaba a despegar con fuerza y se convertía en un rostro muy conocido a nivel nacional.

Tras una larga agonía y luchar incansablemente, Maite Egaña falleció en julio de 1981 con tan solo 36 años. Su muerte dejó a Iñaki viudo a los 38 años y a cargo de tres niños de muy corta edad —el mayor tenía 11 años y la pequeña apenas 7—. Gabilondo siempre habla de Maite con un respeto, un amor y una delicadeza infinitos. El periodista ha confesado en repetidas ocasiones que ver enfermar y perder a su mujer a una edad tan temprana transformó por completo su escala de valores. «Fueron muchos años de enfermedad… Tú percibes cómo tu amor se transforma y eso es brutal. Descubres que empiezas a no tener una mujer y empiezas a tener una hija más», ha relatado.

Una nueva vida junto a Lola Carretero

Iñaki Gabilondo, en una imagen de su entrevista en ‘TO’. | Foto: Víctor Ubiña

Esta traumática experiencia le obligó a madurar de golpe, a ejercer de padre y madre en unas circunstancias dificilísimas y a valorar cada minuto de la vida. A pesar de haber rehecho su vida años más tarde con Lola Carretero, el recuerdo de Maite y el agradecimiento por los años que compartieron sigue siendo una parte fundamental de la identidad y el corazón del periodista. Actualmente, Iñaki está casado con Lola Carretero. Para Iñaki, Lola no solo fue la mujer que le devolvió la luz y la ilusión tras la trágica pérdida de su primera esposa, sino que se ha convertido en su centro de gravedad, su mayor confidente y la persona que mantiene sus pies en la tierra.

Iñaki y Lola se conocieron en el entorno periodístico madrileño. Lola es periodista especializada en moda, gastronomía y estilo de vida —ha sido colaboradora habitual de medios como El País o la propia Cadena SER—, y ha aportado una energía vital y fresca a la vida de un Iñaki que arrastraba el inmenso desgaste emocional de haber sido viudo muy joven con tres hijos pequeños. Gabilondo siempre ha recordado con emoción que enamorarse de ella le enseñó que el corazón humano no tiene límites: «Entendí que no hay un único amor a repartir, cada uno es entero. Mi amor con Lola es acojonante».

«Mi amor con Lola es acojonante»

Iñaki Gabilondo, en la boda de los Reyes en 2004. | Gtres

A pesar de llevar tantos años casados, la pareja mantiene mucha química y un profundo sentido del humor. No son un matrimonio complaciente; Iñaki destaca que Lola es su cable a tierra y la persona que mejor le conoce, con todo lo que eso implica. El propio periodista ha admitido, en varias ocasiones, que Lola no tiene filtros. «Ella es mi cómplice y la que señala mis contradicciones», ha relatado. Comparten un profundo amor por la cultura, la gastronomía, los viajes y la lectura. Es muy habitual verlos juntos en estrenos de teatro, exposiciones de arte y paseando por las calles de Madrid o por su querido San Sebastián.

Desde que Iñaki Gabilondo decidió retirarse de la primera línea de los micrófonos diarios, la pareja ha ganado un tiempo precioso que la tiranía de la radio antes les robaba —cabe recordar que durante décadas, Iñaki se despertaba a las tres de la mañana para hacer el Hoy por hoy—. Ahora disfrutan de una rutina mucho más humana y relajada. Tienen tiempo para desayunar juntos con calma, leer la prensa sin la histeria de la última hora y viajar a su refugio en el País Vasco. Lola se integró perfectamente en la vida de los tres hijos de Iñaki —que eran muy jóvenes cuando ella llegó— y hoy en día disfrutan juntos de su faceta como abuelos en las reuniones familiares.

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