Entramos en el jardín de El Rincón, el palacio que heredó Tamara Falcó: árboles centenarios, estilo inglés y con un bosque de bambú gigante
El lugar se lo dejó en herencia el marqués de Griñón a su hija y, hoy en día, es el lugar de grabación de 'La promesa'

Tamara Falcó, en una imagen de archivo. | EP
El Palacio de El Rincón es uno de los lugares más especiales de las afueras de Madrid. Allí es donde se graba La promesa, en un enclave espectacular, rodeado por una espesa naturaleza. Este espectacular palacio fue heredado por parte de Tamara Falcó de su padre, el marqués de Griñón, y, desde hace mucho tiempo, la marquesa lo tiene alquilado para la grabación de esta serie que se ha convertido en un éxito de audiencia y le ha dado más visibilidad al entorno. Pero ¿cómo es realmente el Palacio de El Rincón?
El jardín del Palacio de El Rincón es una de las joyas más discretas, románticas y con más historia de la Comunidad de Madrid. Ubicado en el municipio de Aldea del Fresno —a unos 50 kilómetros de la capital—, este espacio combina el esplendor de la aristocracia decimonónica con el encanto de la naturaleza mediterránea y la campiña madrileña.
Así es el Jardín del Palacio de El Rincón que heredó Tamara Falcó

El palacio y sus terrenos fueron construidos a finales del siglo XIX —hacia 1862— por orden del duque de Santoña. El diseño del jardín original se concibió para complementar un palacio de estilo neogótico que sirviera como finca de recreo y caza para la alta sociedad de la época, llegando a albergar al rey Alfonso XIII en cacerías reales. A lo largo de los años, la finca pasó por varias manos hasta que fue heredada por Carlos Falcó, el difunto marqués de Griñón. Fue él quien le dio un impulso definitivo a la tierra, combinando la belleza del jardín con la explotación agrícola —especialmente viñedos y olivos—. Hoy en día, la propiedad pertenece a sus hijos, siendo la cara más visible su hija Tamara Falcó.
El jardín de El Rincón destaca por su diseño ecléptico, donde se mezclan el orden del paisajismo francés con la frondosidad y el romanticismo del estilo inglés. El jardín cuenta con una impresionante variedad de árboles de gran envergadura y más de un siglo de vida, como encinas, pinos, cipreses, cedros y majestuosos castaños de Indias. El Jardín de las Delicias es una de las zonas más cuidadas, diseñada con parterres geométricos de boj, fuentes de piedra que aportan el sonido relajante del agua, y estatuas de corte clásico. Uno de los rincones más fotografiados es la pérgola de las glicinas; uno de los rincones más fotogénicos del palacio. En primavera, la floración de las glicinas crea un techo de flores moradas y un aroma espectacular.
Un bosque de bambús gigantes, estilo inglés y mucha personalidad
El jardín, además, se integra perfectamente con el entorno y transiciona de manera natural hacia los campos de cultivo de la finca, donde conviven viñedos —de donde salían algunos de los famosos vinos del marqués— y olivares. Los jardines y el palacio no solo son un refugio privado; su espectacular estética los ha convertido en un escenario recurrente para la cultura popular. Los jardines cobraron un protagonismo mediático masivo en julio de 2023, al ser el escenario elegido por Tamara Falcó e Íñigo Onieva para celebrar su mediática boda, montando estructuras efímeras y altares en sus zonas verdes.
Como decíamos, ha sido el escenario de infinidad de producciones de televisión como La promesa, Velvet colección o la película La escopeta nacional de Luis García Berlanga. Durante años, los jardines y el palacio se han alquilado para eventos exclusivos, bodas de alta alcurnia y rodajes cinematográficos. Aunque ha habido constantes rumores sobre su posible venta o su reconversión en un hotel boutique de lujo debido a los costes de mantenimiento, sigue siendo el rincón natural más querido y con más solera de la familia Falcó.
El entorno del Palacio de El Rincón es una pieza clave para entender su encanto. La finca no está aislada en un desierto, sino que se ubica en una zona de transición geográfica preciosa dentro de la Comunidad de Madrid: el suroeste, justo donde la rampa de la Sierra de Guadarrama empieza a suavizarse para convertirse en campiña y vega. El palacio se asienta prácticamente en la ribera del río Alberche, un entorno fluvial que define toda la riqueza natural de la zona. Muy cerca de la finca, el río Alberche confluye con el río Perales. En este punto, los ríos aminoran su velocidad y forman grandes arenales.
El entorno de El Rincón destaca por el contraste entre la vegetación de ribera y el bosque seco mediterráneo. En los márgenes de los ríos dominan los chopos, sauces, fresnos —que dan nombre al municipio— y alisos, creando pasillos verdes muy frondosos y frescos. En cuanto te alejas unos metros del agua, el paisaje cambia a la típica dehesa madrileña: un manto de encinas, pinos piñoneros, enebros y jarales. Es un terreno de rocas metamórficas antiguas (neises) y suelos arenosos que huelen a tomillo y romero. Dentro de la propia finca del palacio existe incluso un curioso y exótico bosquete de bambú gigante que se plantó hace décadas; una rareza que prosperó gracias a las condiciones del subsuelo y de la que se llegaron a recolectar brotes para los osos panda del Zoo de Madrid.
Al estar en una zona tan bien conservada entre los ríos y las primeras elevaciones de la sierra, el entorno de la finca goza de una fauna riquísima. La zona forma parte de los territorios de campeo y caza de grandes rapaces protegidas, como el águila imperial ibérica, el buitre negro y el milano real. Además, en los márgenes del Alberche es fácil avistar garzas reales, ánades y cormoranes, mientras que por los montes de la finca y los alrededores campan a sus anchas jabalíes, corzos, zorros y conejos —motivo por el cual históricamente fue una de las fincas de caza favoritas de la realeza—.
El entorno humano y económico que rodea el palacio está marcado por el sector primario. La comarca de Aldea del Fresno y la vecina San Martín de Valdeiglesias pertenecen a la D.O. Vinos de Madrid (Subzona de San Martín). El entorno del palacio está rodeado de terrenos de labranza, olivares centenarios y viñedos de uva Garnacha y Albillo, fuertemente impulsados en su día por el propio marqués de Griñón, lo que le da a todo el paisaje un aire toscano o provenzal pero con el inconfundible sello del campo castellano.
