El Papa vuelve a hablar catalán para pedir «un país acogedor» y que priorice la salud mental
El Pontífice llama a abordar la «realidad dramática» de los «feminicidios» y defiende la «diversidad de ideas»
El papa León XIV ha hablado por segunda vez en las dos lenguas cooficiales en Cataluña este martes durante la vigilia de oración pronunciada en el Estadio Olímpico Lluís Companys de Barcelona. Se ha expresado tanto en catalán como en castellano, con largas intervenciones en el primero aunque el segundo ha predominado, después de que ya hiciera lo propio en el rezo de hora media de la Catedral de Barcelona, y después de recibir del presidente autonómico, Salvador Illa, un facsímil de Les homilies d’Organyà, considerado el primer documento escrito en catalán.
Tras las actuaciones musicales de cantantes como Álvaro Soler, Beret o Alfred García, el Pontífice ha sido recibido con ovaciones y gritos de «¡Viva el Papa!» o «¡Esta es la juventud del Papa!». En las partes de la homilía leídas en catalán, el Pontífice ha hecho una defensa de «la fe que armoniza la diversidad de nuestras ideas y sensibilidades, para buscar la verdad que nos guía hacia el bien común, para que este país sea un espacio acogedor para todos, donde cada uno es respetado en su dignidad de persona y amado por lo que es». Asimismo, ha llamado a recordar que «la noche de fe, la fatiga de creer, el cansancio del espíritu», unas noches que «acompañan nuestra vida», nos despojan de «máscaras» y nos devuelven «a la humildad», según Nicodemo.
Posteriormente, en su diálogo con jóvenes, León XIV ha advertido que «en nuestras sociedades, de hecho, la idolatría del beneficio y del rendimiento, el afán de tener que producir siempre y ser vencedores, así como el culto a la propia imagen no son más que anestésicos para adormentar nuestra conciencia y adaptarla a una cierta idea de sociedad». Por ello, ha animado «a detenerse, a dar valor a las cosas importantes» desde el «pensamiento crítico respecto a un sistema social que no pone a la persona en el centro y provoca situaciones de injusticia y de pobreza existenciales a distintos niveles».
Además, se ha referido a la «enfermedad silenciosa que es la depresión» y ha instado a «tomar conciencia» de «cómo la salud mental se ve cada vez más amenazada en el contexto de sociedades que se consideran avanzadas». Lo ha considerado «una señal» de «cierta idea de crecimiento que somete a las personas a presiones, expectativas y tensiones» y ha abogado por «un sistema sanitario que incluya entre sus prioridades este malestar invisible y generalizado que afecta también a los jóvenes».
Durante sus intervenciones en castellano, no ha pasado por alto otros desafíos sociales como el de la violencia contra la mujer. «Tantas crónicas policiales, todavía hoy, reflejan un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente también en feminicidios», ha dicho. «Esta realidad dramática que tiene raíces culturales y antropológicas estamos llamados a abordarla todos», ha asegurado, con tal de que «reinen la justicia, la paz y la fraternidad», así como «la misericordia y la compasión». «En el perdón se avanza en pequeños pasos», ha añadido, incidiendo en que «la reconciliación con la historia es gradual».
El Papa también ha subrayado que hay «momentos de oscuridad y de sufrimiento que nuestra sociedad hace callar, porque precisamente algunos modelos culturales nos quieren siempre vencedores y perfectos y, por eso, el límite, la fragilidad y el dolor deben ser eliminados, confinados al silencio ensordecedor de la soledad o incluso de la vergüenza». Sin embargo, incluso en esos momentos, Dios «recoge no solo nuestras lágrimas, sino el grito de nuestro sufrimiento». Tras el diálogo con los jóvenes y antes de la homilía, uno de los asistentes ha perdido el conocimiento y ha sido atendido por los servicios de emergencias presentes en el recinto, que se lo han llevado rápidamente en camilla sin que se conozca su evolución.
Con estas dos ceremonias bilingües celebradas en Barcelona, León XIV ha dado un guiño a los catalanohablantes después de la polémica desatada en torno al escaso peso que se preveía inicialmente para esta lengua en los actos litúrgicos. Algunos obispos catalanes reclamaban un mayor protagonismo del catalán, mientras que otras voces se oponían para evitar lo que consideraban una cesión al independentismo. Sin embargo, la controversia central rodea la bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, ya que se previó inicialmente íntegramente en castellano, algo que generó malestar por las ideas catalanistas de su arquitecto, Antoni Gaudí. Toda la expectación está ahora depositada en esta ceremonia, que marcará el final de la visita del Pontífice a la Ciudad Condal.
