León XIV: 'no parlis català', habla de Henry Nowak
«El Papa actual, por lo que sabemos, no ha abierto la boca por Henry Nowak, un chico blanco de 18 años apuñalado repetidamente en Southampton»

El Papa en su discurso en el Palacio Real. | EFE
¡Qué decir de la miopía del nacionalprogresismo catalán! El independentismo y buena parte de la izquierda local se desgañitan exigiendo que el papa León XIV suelte unas migajas en catalán durante su visita a Barcelona, como si eso fuera el acontecimiento espiritual del siglo. El rector de la Sagrada Familia ha tenido que recordar que no se trata de un mitin de ERC ni de un partido del Barça: nada de «esteladas» dentro del templo. Y aun así, le llaman botifler. Ya solo faltaba que exigieran que el Pontífice luciera la camiseta de Lewandowski.
Salvador Sostres lo clava: somos el pueblo que, para celebrar el nacimiento más trascendente de la Historia, se esconde detrás de un matorral a hacer caca. El caganer es una metáfora perfecta de esta obsesión folclórica. Espiritualidad cero. Solo folklore barato, identitarismo de pacotilla y la eterna victimización lingüística mientras el mundo arde con hipocresías que claman al cielo. Lo que de verdad debería interpelar a un Papa es la dignidad de toda vida humana, sin importar un color de piel que moleste al relato. ¿Por qué lo digo? Recordemos: el Papa anterior, Francisco, se pronunció con nombre y apellidos sobre George Floyd, un hombre negro americano muerto a miles de kilómetros de Roma. «No podemos tolerar el racismo», dijo, y se unió a las oraciones por su alma y por las víctimas de ese pecado abominable. Nada que decir, era su deber moral. Pero el Papa actual, por lo que sabemos, no ha abierto la boca por Henry Nowak, un chico blanco de 18 años apuñalado repetidamente en Southampton por un hombre sij. Nowak, agonizante, repetía a los policías que le habían apuñalado que no podía respirar. Pero el agresor le acusaba de racismo y le esposaron, moribundo. Las grabaciones de la bodycam, conocidas meses después, son desgarradoras.
Un cadáver incómodo que no encaja en el guion: víctima blanca, agresor de minoría visible y policía que prioriza la acusación falsa de «racismo» del atacante. Sadiq Khan, alcalde de Londres, publicó hasta nueve tuits por Floyd, cuya muerte ocurrió también a 6.640 km de su ciudad. Por Nowak, asesinado a solo 111 km, ni uno. Cero. Silencio sepulcral o frases vacías cuando ya no hubo remedio. Lo mismo que buena parte de la izquierda identitaria: solo hay vidas que importan si sirven para exponer el odio blanco. Andrew Doyle lo resumió con crudeza: «Es intolerable que el principio de igualdad ante la ley se haya reetiquetado como de ‘extrema derecha’, y que el movimiento falsamente denominado ‘antirracista’ se haya permitido avivar tanta división racial».
Dejen la política barata de lado, por favor. Un Papa que hablara con la misma contundencia de Nowak que de Floyd, o que alzara la voz sin complejos por los cristianos degollados, secuestrados y masacrados en África, daría un golpe moral de altura. Demostraría que para la Iglesia toda vida vale lo mismo, que el color de la piel o la corrección política no filtran la compasión. Que el universalismo cristiano no es un eslogan woke. En cambio, aquí seguimos con la parafernalia identitaria: ¿hablará en catalán? ¿Cuántos segundos? ¿Es suficiente para no ser un traidor a la causa? Grupos laicistas y progres ya protestan contra la visita misma. La izquierda catalana, tan preocupada por Gaza o por cualquier causa a 3.000 km, no tiene tiempo ni saliva para un joven británico apuñalado cuyo único pecado fue no encajar en la narrativa. Es postureo. Es reducir la visita papal a un acto de afirmación tribal mientras se ignora el peso real que un pontificado podría representar hasta para una atea como yo: la defensa de la verdad, de la vida y de la dignidad sin excepciones ideológicas.
El caganer sigue en el belén, escondido, a lo suyo. Y el mundo, con sus muertos selectivos, va girando. El Papa tiene la oportunidad de recordarnos que todas las vidas importan, no solo las que dan likes en las redes. Pero no creo que lo haga.