Las mujeres arrasan en los Óscar de la innovación

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Las mujeres arrasan en los Óscar de la innovación

En un pequeño teatro de Saint-Germain-en-Laye, un diminuto pueblo a las afueras de París, se ha dado este jueves un paso de gigante hacia la igualdad. Aquí se han entregado esta mañana los premios al Inventor Europeo 2018, unos prestigiosos galardones otorgados por la Oficina Europa de Patentes (EPO, por sus siglas en inglés), que son conocidos como los Óscar de los inventores. Este año se han cambiado las reglas tradicionales del juego y cuatro de los seis ganadores han sido mujeres. Un hito histórico para estos premios, que se organizan desde 2006 y en los que durante 11 años solo cinco de los 60 inventores que han recibido un galardón habían sido mujeres. Es decir, en solo una edición se ha duplicado el número de inventoras ganadoras.

Una de las ganadoras, en la categoría Países fuera de la EPO, ha sido Esther Takeuchi, una experta en química y en almacenamiento de energía que creó los nuevos desfibriladores cardíacos implantables (ICD). Estos pequeños dispositivos, colocados quirúrgicamente, detectan ritmos cardíacos irregulares y aplican el impulso eléctrico correcto para que el corazón vuelva a su funcionamiento normal. Más de 10.000 personas reciben al mes un ICD en Estados Unidos y su funcionamiento ha salvado millones de vidas. Al subir al escenario a recoger el galardón, Takeuchi, que es la mujer con más patentes a su nombre en EEUU, ha recordado la importancia de motivar e inspirar a las científicas jóvenes: «Tienen que saber que tienen mucho que aportar, que sin ellas nos estamos perdiendo la mitad del talento del mundo».

Jane ní Dhulchaointigh, ganadora en la categoría Mediana y pequeña empresa, es la creadora de Sugru, un pegamento moldeable que se ha usado para reparar y crear más de 15 millones de objetos y que fue nombrado como uno de los mejores inventos —por encima del iPad— en 2010. «El objetivo de Sugru es potenciar la creatividad en niños y en niñas para que se den cuenta que inventar, que crear, es algo divertido», explicó en una entrevista con The Objective.

En la categoría de Industria ha ganado Agnès Poulbot, la matemática e investigadora de Michelin, que ha creado un neumático capaz de regenerarse solo automáticamente, lo que ahorra millones de toneladas de CO2 cada año.

El premio que ha recibido Ursula Keller, en la categoría Logros a toda una vida, es la recompensa a una carrera impresionante. Esta física ha revolucionado completamente el uso de la tecnología láser y se convirtió en 1993 en la primera profesora titular de la prestigiosa Escuela Politécnica Federal de Zurich (ETH). Keller recuerda la exclusión que vivió y lo difícil que fue entrar en un ambiente en el que solo había hombres, por lo que ahora, años después, es ella quien trata de hacerles el camino más fácil a las científicas jóvenes. «Espero que muchísimas niñas estén viendo estos premios, porque todas necesitamos role models que nos inspiren a seguir y aunque la sociedad nos empuje a las mujeres fuera de la ciencia, de verdad que os necesitamos», ha dicho en su discurso.

Estos cuatro premios cierran la promesa que el presidente de la EPO, Benoît Battistelli, ya anunció en marzo al ser preguntado por la ínfima presencia de mujeres como finalistas y ganadoras: «Este año va a ser diferente». El próximo reto es que 2018 no se convierta en una excepción, sino que marque el principio de un nuevo camino.

Los ganadores por categoría

Industria: Agnès Poulbot y Jacques Barraud (Francia) por sus neumáticos de regeneración automática.

Investigación: Jens Frahm (Alemania) por sus avances en las resonancias magnéticas.

Pequeña y mediana empresa: Jane ní Dhulchaointigh (Irlanda) por el pegamento moldeable Sugru.

Países fuera de EPO: Esther Takeuchi (Estados Unidos) por los desfibriladores cardíacos implantables.

Logros a toda una vida: Ursula Keller (Suiza) por el láser ultrarápido.

Premio Popular: Erik Loopstra (Países Bajos) y Vadim Banine (Rusia) por la litografía para microchips más pequeños y potentes.