Un mes de huelga de médicos: ¿por qué no hay solución a la vista?
Ha tenido lugar la cuarta semana de protestas del año contra la reforma del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad

Concentración de médicos durante la cuarta semana de huelga. | EFE/Javier Lizón
Los médicos y facultativos suman un mes de huelga. Durante estos días ha tenido lugar la cuarta semana de protestas del año contra la reforma del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad. Este paro llegó sin apenas novedades respecto al anterior, celebrado en la última semana de abril, cuando el Comité de Huelga exigió a través de una carta al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que asumiera personalmente la negociación para desbloquear el conflicto, puesto que «ya excede» al Ministerio de Sanidad. Los sindicatos médicos consideran que la titular de dicha cartera, Mónica García, ha dejado de ser una «interlocutora válida», y piden su dimisión.
No hay, por el momento, calendario de negociaciones entre los sindicatos y la cartera de Sanidad, por lo que las conversaciones están en punto muerto desde el mes pasado y con reproches mutuos. La máxima responsable sanitaria expresó hace unos días sus sospechas de «un incentivo en algunos sindicatos médicos para mantener el conflicto, y evitar o atrasar que las mejoras que trae el estatuto marco» lleguen a todos los profesionales del sector. En declaraciones a EFE, destacó que comunidades como Aragón, Navarra, Cantabria, Asturias y Galicia han pactado con los médicos en el uso de sus competencias y pidió al resto de comunidades «que hagan su trabajo» y sigan ese ejemplo, «porque las condiciones laborales de los profesionales siguen dependiendo de las autonomías». Desde el otro lado del conflicto, la vicepresidenta del Sindicato Médico de La Rioja, Miren Romero, expresó —según recoge la agencia de noticias española— que, como facultativa médica, «dan ganas de tirar la toalla» después de tres semanas de huelga sin avances, pero sería un retroceso que no están dispuestos a aceptar, «ni por [ellos], ni por los que vienen detrás».
El seguimiento de la huelga durante esta semana ha sido inferior al de la tercera semana en muchos territorios, como es el caso de Castilla y León, donde el seguimiento medio ha sido del 15,6% frente al 18% de la anterior, y Andalucía, donde la Junta ha cifrado en un 18% cuando en las anteriores convocatorias superaba el 20%. En otras regiones, la participación en las concentraciones ha sido del 17,67%, del 15,86%, del 11% y del 5,7% —en Extremadura, País Vasco, Canarias y Asturias, respectivamente— según los datos de las consejerías. Ante este panorama se encuentran los pacientes, los más afectados por la situación. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cifró este lunes en 174.001 las consultas, en 8.472 las cirugías y en 18.079 las pruebas perdidas a causa de los 21 días de paro laboral sanitario.
Lo que piden los médicos
El Comité de Huelga —formado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) junto al Sindicato Médico Andaluz (SMA), Metges de Catalunya (MC), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el Sindicato de Facultativos de Galicia Independientes (O’MEGA)— tiene cinco demandas fundamentales. En primer lugar, los facultativos reclaman la creación de un Estatuto Marco propio, diferente al del resto de profesiones sanitarias y capaz de reconocer la singularidad de la profesión médica. Asimismo, reivindican una mesa de negociación propia para tratar de forma específica sus condiciones laborales y profesionales. Piden también que el acuerdo fije los plazos para crearla y establezca qué sindicatos podrán participar según su representación electoral.
Otro de sus requerimientos se centra en la clasificación profesional del personal estatutario, respecto a la que reclaman que refleje la singularidad del colectivo en materia de cualificación, funciones, responsabilidad y liderazgo. Para ello, piden una organización de nueve grupos, de los cuales los tres superiores queden de la siguiente manera. En el nivel más alto —el grupo nueve—, los profesionales con mayor especialización, es decir, aquellos con un rango académico del nivel siete del Marco Europeo de Cualificaciones (MECU), poseedores del título de Especialista en Ciencias de la Salud, como los médicos y farmacéuticos especialistas. Un escalón por debajo estaría el grupo ocho, que reuniría a los trabajadores con la misma formación que los anteriores, pero sin especialidad sanitaria. Aquí entrarían médicos, farmacéuticos, odontólogos o veterinarios en su formación general. Por último, se encontraría el grupo siete, correspondiente a los titulados en el nivel seis del MECU con título de Especialista en Ciencias de la Salud, como las enfermeras especialistas.
Por otro lado, defienden una jornada semanal máxima obligatoria de 35 horas, con una duración límite del periodo de trabajo diario y mínima de los descansos, y que toda actividad que exceda ese límite sea voluntaria, no supere nunca en cómputo mensual el máximo de jornada establecido en la normativa europea y esté mejor retribuida que la hora ordinaria, en concreto, al 150% de la jornada normal. Asimismo, exigen que la jornada a turnos tenga una minoración en base al número de noches y festivos, así como en función de un porcentaje de reducción acordado en cada comunidad autónoma. Del mismo modo, reivindican que la edad de jubilación se pueda adelantar según los años y el tiempo real trabajado.
Por último, demandan otras materias como el establecimiento de unos límites claros para las horas extra y las guardias —tanto las presenciales como las localizadas—, regulando su duración, la carga de trabajo, los descansos y la contabilización del tiempo trabajado, así como que quienes queden exentos de realizar dichos excesos de jornada no sufran pérdidas salariales y garantías en materia de descansos, conciliación e igualdad efectiva entre hombres y mujeres en cuanto a la maternidad, el embarazo, el parto y la lactancia.
Por qué no llegan a un acuerdo
El núcleo del conflicto entre los sindicatos médicos y el Ministerio es el Estatuto Marco (la ley básica que regula las condiciones laborales de todo el personal sanitario del sistema público). Los facultativos huelguistas consideran que este no reconoce suficientemente la especificidad de su trabajo; que no corrige algunos problemas históricos como las guardias de 24 horas y su respectiva compensación; y que los trata igual que al resto de profesionales del sector. Por ello, los sindicatos piden un estatuto propio o cambios muy profundos en el actual. El ministerio, por su parte, rechaza la posibilidad de un estatuto específico para los médicos y apuesta por mantener un marco común para todo el personal sanitario, ya que sostiene que el Estatuto Marco debe ser común para todo el sistema de salud, puesto que separar a los médicos podría romper la estructura del Sistema Nacional de Salud.
