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Cómo gestionar los cien mensajes por hora de los grupos de WhatsApp de padres

Cuidado con compartir imágenes de los niños, saturar de información inútil o confundir esta vía con los cauces oficiales de los propios centros educativos

Cómo gestionar los cien mensajes por hora de los grupos de WhatsApp de padres

Un teléfono móvil con el fondo de WhatsApp. | Daniel Felipe (Zuma Press)

Con septiembre a la vuelta de la esquina, vuelven los grupos de WhatsApp de padres y los quebraderos de cabeza que ocasiona su mal uso: cuidado con compartir imágenes de los niños, saturar de información inútil o confundir esta vía con los cauces oficiales de los propios centros educativos.

El responsable de ciberseguridad para menores del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe), Manuel Ramsan; la vicepresidenta del sindicato de docentes Anpe, Sonia García, y una profesora de un instituto de Vitoria cuentan a Efe cómo evitar situaciones incómodas en estos temidos, por muchos, grupos de WhatsApp.

No sería la primera vez que un padre pregunta si alguien tiene la chaqueta de su hijo y recibe una oleada de mensajes de «yo no la tengo»; es por este motivo que Ramsan recomienda en una entrevista con Efe que se establezcan desde un principio normas claras y, de este modo, crear «un clima más positivo».

Situaciones surrealistas que se pueden evitar

Puede parecer una situación surrealista pero es algo que ocurre a menudo y que se ha hecho viral en las redes sociales: decenas de respuestas de agradecimiento a algo que ha compartido uno de los miembros del grupo o repetidas contestaciones sin ninguna utilidad a preguntas del tipo ¿Alguien ha encontrado el pantalón del chándal de mi hijo?

En definitiva, cientos de mensajes que se acumulan en la bandeja de notificaciones del móvil, exactamente iguales y sin ninguna utilidad.

Recomendación número uno: no desviarse del tema

Aunque en un principio estos grupos de WhatsApp de padres sirven para mantenerse informados de las cuestiones escolares, terminan tratándose temas que nada tienen que ver e, incluso, se convierten en un foco de trifulcas en donde muchas veces los profesores acaban involucrados.

«Ante todo se debe dejar clara la finalidad del grupo», destaca Ramsan, por lo que recomienda que cada cierto tiempo se recuerden las reglas establecidas, como puede ser que únicamente se hable sobre las cuestiones escolares que afecten a toda la clase y, así, «el grupo no pierda su utilidad».

Por ejemplo, en el caso de celebrarse un evento concreto -festival de Navidad, exhibición deportiva, etc- en el que no están involucrados todos los niños, se debe hacer un grupo paralelo para no saturar con detalles del acontecimiento al resto, añade el responsable de Incibe.

¡Cuidado con la protección de datos!

En cuestión a la protección de datos, Ramsan destaca que debe ser el administrador el que incluya en el grupo a los integrantes después de pedir su consentimiento y, en ningún caso, se deben enviar fotos de los menores por dichos grupos, ya que puede vulnerar sus derechos de imagen.

El responsable de ciberseguridad para menores de Incibe subraya que este grupo no sustituye los canales oficiales del centro educativo, ya que la única finalidad de estas aplicaciones de mensajería es una mejor coordinación y cohesión entre las familias.

Maitane, una tutora de instituto contraria a dar su teléfono

En declaraciones a Efe, Maitane, una profesora y tutora de un instituto de Vitoria (Álava), dice negarse «rotundamente» a dar su número de teléfono personal a los padres de sus alumnos ya que considera que para ello existen vías de comunicación a través del colegio, desde el correo electrónico escolar al número telefónico del centro.

Maitane alega que proporcionar datos personales, como es el número de teléfono, «puede traer serios problemas», ya que «no sabes si un padre te va a estar escribiendo por la noche, fuera de tu horario laboral».

En este mismo sentido, la vicepresidenta del sindicato de profesores ANPE, Sonia García, señala que «cada profesor tiene que valorar qué datos proporciona» teniendo en cuenta las consecuencias, una decisión sobre la cual el centro educativo «solo puede aconsejar».

García recomienda que estos grupos de mensajería sean solo «tablones de anuncios» con información meramente informativa en la organización, sobre todo en los primeros cursos, y ceder la responsabilidad a los propios estudiantes a medida que van creciendo.

En definitiva, resume Ramsan, a pesar de que puede ser tedioso estar en uno de estos grupos, «toda nueva herramienta requiere su tiempo de adaptación» y es una cuestión de «ir aprendiendo y mejorando la relación con las nuevas tecnologías».

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