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Connie Yowell: "Los diplomas deberían tener fecha de expiración"

Ana Laya

Foto: Ana Laya
The Objective

Escuchar a Connie Yowell hablar acerca del futuro de la educación es refrescante. Sus ideas, sus planes y sobre todo sus acciones pueden lograr que hasta el académico más conservador o el más escéptico empiecen a replantearse ciertas certezas, y se sitúen ante el cambio no solo como espectadores que inmóviles asienten o niegan con la cabeza mientras miran a los paradigmas resquebrajarse, sino como protagonistas, como agentes de cambio, con renovado entusiasmo y ganas de contribuir activamente a ese futuro que Yowell describe.

Connie Yowell es una investigadora especializada en Educación y Psicología, graduada en las Universidades de Yale y Stanford que durante más de 30 años se ha dedicado a estudiar cuál es el mejor tipo de aprendizaje para el siglo XXI y cuál es el mejor uso de los nuevos medios digitales en educación. Antes de embarcarse en su nuevo proyecto, Collective Shift, una organización cuya misión es catalizar el cambio social a través de la educación y la tecnología, Yowell gestionó el programa educativo de la Fundación MacArthur durante 15 años, un programa de 150 millones de dólares sobre medios digitales y aprendizaje. Los insights recopilados durante esos 15 años dieron lugar a esa nueva iniciativa y reafirmaron su visión acerca de la necesidad de una educación innovadora, flexible, continua y no monopolizada por la escuelas o las universidades.

LRNG – “The Evolution of Learning” from LRNG on Vimeo.

Aprovechando su presencia en Madrid para participar en el ciclo ‘Tech & Society’ organizado por Aspen Institute España y la Fundación Telefónica, conversé con Connie Yowell la mañana previa a su charla titulada “El futuro del aprendizaje en la era digital”. La conversación empezó con la afirmación de que en la actualidad, en la mayoría de los casos, el acercamiento académico es obsoleto a la hora de formar a los estudiantes en las herramientas concretas que requiere el mercado laboral, y que son la industria y las instituciones privadas las que terminan rellenando ese vacío.

Es decir, los estudiantes se gradúan y obtienen un título solo para tener que seguir estudiando… y, en la mayoría de los casos, teniendo que invertir más dinero. Yowell, a través de Collective Shift propone un acercamiento diferente en el que es la ciudad, con sus instituciones académicas, sus bibliotecas, sus museos, sus industrias, trabajando de manera concertada, las que educan a los individuos. Lo llaman “Aprendizaje conectado” (connected learning), aquí empiezan pues las preguntas.

¿Cómo surge el término aprendizaje conectado

La principal conclusión del trabajo que realicé en la Fundación MacArthur acerca de cómo mejorar los procesos de aprendizaje, aprovechando los nuevos medios digitales, se puede resumir con el término “aprendizaje conectado” y se puede explicar de manera bastante sencilla, el mejor aprendizaje ocurre cuando el estudiante logra conecta tres cosas: su pasión, eso en lo que más desea convertirse; un grupo que comparta el mismo interés, para que puedan trabajar en ello juntos, el aprendizaje es algo social; y que esa pasión, ese oficio, esa profesión, tenga algún impacto en el mundo real, que esté conectado con algo relevante, desde conseguir un buen trabajo o lograr una publicación, hasta ayudar a construir una mejor comunidad… la base de todo es que la pasión al unirse con el esfuerzo compartido tenga un impacto tangible. Eso es el aprendizaje conectado.

Parece tan lógico que resulta extraño que esto no sea lo que sucede actualmente… ¿no?

Exacto, actualmente ni los institutos ni las universidades están preparando a los alumnos alrededor de sus pasiones, el método educativo es estandarizado (todos los alumnos estudian exactamente lo mismo) y antiguo, ni siquiera la disposición -en filas- de los alumnos en las aulas propicia el aprendizaje en grupo. Por otra parte, nuestras ciudades no están trabajando de forma coordinada para lograr que los estudiantes que los colegios y las universidades forman consigan hacer algo relevante con su formación, ni siquiera lo más simple que es encontrar un empleo.

Lo emocionante es que ahora -en la era digital- tenemos las herramientas que nos permiten promover la participación. Las herramientas digitales hacen que sea mucho más sencillo participar e impactar a lo grande. ¿Cuánto cuesta convertirse en creador de cosas, de productos de audio o visuales? Es mucho más barato y más sencillo. Ahora hasta los niños pueden hacer películas. Y también contamos con las redes, bien sea Facebook o Google o la que elijamos para conectarnos con el mundo.

Lo increíble es que nuestras escuelas no están aprovechando esos recursos de la mejor manera. Las escuelas, en el mejor de los casos, te hacen ser mejor en algo, pero ese ‘algo’ no está necesariamente conectado con algo que realmente le interese a los chicos; no está conectado a un grupo de compañeros con el que desarrollar el aprendizaje; y tampoco está conectado con el mundo real. Esa conexión perdida es la que necesitamos que suceda en las ciudades, en nuestras comunidades, y lo que observé fue que hacía falta una estructura tecnológica que se encargara de unir los puntos, de eso se trata la iniciativa LRNG de Collective Shift, de proveer la plataforma para crear conexiones y sinergia.

LRNG – “The Connect” from LRNG on Vimeo.

¿Cómo entran las ciudades en la ecuación?

Trabajamos con los alcaldes. Para comenzar tenemos que tener un grupo político que apoye la idea, esos son los alcaldes. Pero también trabajamos con las organizaciones existentes en las diferentes ciudades, con las escuelas, las bibliotecas, los museos y, por supuesto, con los potenciales empleadores. Cada una de estas fuerzas con gran potencial educativo ahora mismo están separadas y necesitamos que trabajen juntas. Eso es lo que nuestra estructura tecnológica propicia. Si tienes un programa determinado, una charla, un taller, en donde sea que este esté y sea quien sea el que lo imparte, nosotros lo hacemos visible para que los estudiantes puedan encontrarlo.

Ahora mismo, si eres un estudiante y quieres encontrar un curso vas a Google y lo que encuentras de vuelta es un desastre, una lista desordenada de cosas. Nosotros, además de proveer un sistema que selecciona, organiza y agrega oportunidades de aprendizaje que no necesariamente ocurren en la escuela, vamos un poco más allá. Parte de nuestra labor es trabajar con los empleadores y preguntarles acerca de los trabajos que ofrecerán en el futuro y cuáles son las habilidades y competencias que un empleado potencial necesitará para poder hacer esos trabajos, y así organizamos con las comunidades múltiples oportunidades de aprendizaje que hagan que el estudiante adquiera esas habilidades.

Además, creamos una especie de “micro-credencial” al que hemos llamado “badge” (chapa en inglés) que implica que cualquiera que participe en cualquiera de los cursos, talleres, charlas o exposiciones, obtendrá esa micro-credencial a manera de reconocimiento. Creemos que en un futuro, finalmente los diplomas y los grados serán reemplazados por estas “badges” y que será más fácil para las compañías identificar las habilidades que necesitan.

Suena realmente ambicioso ¿cuándo comenzará este gran cambio?

El cambio ya está ocurriendo. Ya estamos trabajando en 10 ciudades de Estados Unidos. Creo que llevará unos 10 años terminar de cambiar el paradigma en una comunidad completa, en una ciudad grande como Chicago, pero ya está sucediendo en pequeños fragmentos. En la parte en la que nos estamos enfocando ahora mismo es el llamado “skills gap”, esto puede ser traducido, en este contexto, como la distancia que hay entre las habilidades reales que los jóvenes adquieren en la escuela y las deseables por el mercado laboral.

Uno de los mayores retos que esto representa es que estas habilidades no son permanentes, no son fijas, en la era digital estarán cambiando constante y rápidamente, y no podemos predecir con exactitud cuáles serán. Eso significa que tenemos que convertirnos en estudiantes de por vida, y tenemos que estar aprendiendo en todas partes y todo el tiempo. Un poco como funciona actualmente el mundo de la medicina. Un médico no puede salir de la universidad e ignorar todos los avances tecnológicos porque sería negligente, tiene que seguir aprendiendo y preparándose. En ese sentido, los diplomas deberían tener fecha de expiración. Ese es el gran cambio y las escuelas no están preparadas para asumir eso.

Si piensas en las escuelas verás que la educación comienza a una edad particular, a una hora determinada del día, sucede de una manera particular y luego termina. También termina a una edad determinada y luego ya estamos fuera del sistema educativo. Eso no es suficiente para el futuro al que nos dirigimos porque el mundo está cambiando dramáticamente y, para mí, es inevitable que el cambio en el aprendizaje sea igualmente dramático.

Ahora mismo, en Estados Unidos, por ejemplo, el gobierno y las universidades invierten miles de millones de dólares en educación superior y resulta que las compañías están invirtiendo aún más dinero para educar a sus empleados. Y eso es un problema, eso significa que algo no está funcionando de manera coordinada. El sistema educativo tiene entonces que cambiar dramáticamente si quiere seguir siendo relevante y llenar ese “skills gap”.

Connie Yowell: "Los diplomas deberían tener fecha de expiración" 2
Así luce la plataforma LRNG.

Esto significa ceder un montón del poder de las instituciones educativas a una red, y eso de alguna manera altera su modelo de negocios ¿Han recibido feedback de escuelas o personas relevantes en el campo educativo?

Sí, están en estado de pánico. Pánico total. Pero en realidad creo que siempre tendremos universidades de élite, que cuestan mucho, pero que educan a menos del 1% de nuestra población. Las universidades que están en pánico son las que están debajo de esa distinción de élite; las pequeñas universidades privadas, las universidades estatales, temen al cambio y cualquier opción que permita a los estudiantes aprender de manera alternativa, desde estudios en línea o en MOOCs (Massive Open Online Courses, cursos masivos abiertos online) o en sitios alternativos. Además, ahora existen compañías que están dispuestas a contratar empleados basándose en lo que pueden hacer, no en el diploma que tengan.

Este aprendizaje conectado está relacionado con lo que llamamos “aprendizaje casual” y “aprendizaje social”… ¿como ir a un bar a escuchar una charla acerca de arte posmoderno o neurociencia?

Exactamente así es como creo que será el aprendizaje del futuro y lo que nuestra iniciativa pretende hacer es seleccionar y organizar ese tipo de eventos e integrarlos en rutas. En lugar de tener planes de estudio y libros de texto, tendremos una aproximación mucho más personalizada al aprendizaje, que estará guiada por aquellas cosas que llaman tu atención. Si estás interesado en ciencia, por ejemplo, podrás encontrar una serie de eventos, actividades y experiencias que podrán ser seleccionadas y conectadas de manera que funcionen para ti, considerando desde tu itinerario y tus horarios, hasta tus competencias y habilidades. La idea es ayudarte a diseñar la manera en la que puedes aprender más o adquirir más habilidades acerca del tema particular que te interesa y luego integrar las micro-credenciales en esa ruta que estás siguiendo para que además puedas tener un portafolio, un historial de tu aprendizaje, que le puedes enseñar a un empleador y decirle: “esto es lo que he estado aprendiendo y esto es lo que sé hacer.”

Las micro-credenciales y la capacidad de enfocar todas las experiencias hacia un fin concreto es lo que hace la diferencia… ¿no?

Sí, vivimos en un tiempo de abundancia de conocimiento, no hay escasez en ese sentido; el reto es encontrar esas oportunidades de aprendizaje, organizarlas e integrarlas en una vía, una ruta concreta hacia una meta, hacia un esfuerzo enfocado y no disperso.

Es increíble que las escuelas se sigan quejando de no tener suficientes recursos, cuando vivimos en un mundo de hiperabundancia. Es obvio que necesitamos un nuevo sistema, una nueva estructura, para que sea posible para todos acceder a esa abundancia de una manera personalizada, relevante, y que se conecte a un trabajo real.

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Connie Yowell en su charla en la Fundación Telefónica hablando de la disposición de los chicos en el salón de clase. | Foto: Ana Laya / The Objective.

¿Con qué grupo etario están trabajando actualmente?

Con el grupo de 15 a 25 años, los post-millennials. Creemos que son ellos quienes están más capacitados ahora mismo para convertirse en estudiantes independientes. Tienen habilidades digitales, están deseosos de ser empoderados para hacerse cargo de su aprendizaje y además son los que tienen el mayor potencial de estar desempleados en los próximos 4 ó 5 años.

Cuando se habla de los millennials en el mercado laboral, de hecho se dice que la capacidad de reinventarse continuamente es una de las cosas que más aprecian en una compañía ¿cuál ha sido la respuesta de las compañías al acercamiento que vosotros proponéis?

Las compañías han respondido de manera muy positiva, pero también están bastante confundidas. Una de las razones es porque una parte de la compañía, Recursos Humanos, que está a cargo de las contrataciones, es probablemente una de las más convencionales y menos innovadoras, y no necesariamente entiende lo que están buscando. Su trabajo, en esta época, es relativamente sencillo porque por el alto nivel de desempleo reciben cientos de CV, pero fallan al basar su búsqueda en un diploma que resalte de una universidad de élite. No están por la labor de complicar ese proceso que ya tienen bien estandarizado.

Por otra parte, los gerentes y los directores están realmente entusiasmados porque saben que este cambio les permitirá quedarse con la gente que contraten, lo que hace que -a corto y medio plazo- sus costos asociados a la contratación bajen. Y para los millennials, dado lo que sabemos de ellos, que no les gusta demasiado el trabajo repetitivo y que aprecian una compañía que les permita crear un cambio positivo en su comunidad, este sistema les permitiría formar parte de esa red de aprendizaje conectado, tal vez dando charlas, compartiendo su conocimiento.

Ese es parte del puente que queremos construir, no se trata solamente de preguntarle a las compañías qué habilidades y competencias necesitan, sino también de darles la oportunidad de conectar a sus empleados con esa gran red de aprendizaje en la comunidad en la que viven.

Finalmente, cuando hablamos de aprender basándonos en algo que nos apasiona ¿crees que la implementación de la Renta Básica Universal juega algún rol importante en este cambio de paradigma?

Diría que sí, pero soy estadounidense y considerando el presidente que acabamos de elegir no es algo que vea que pueda pasar pronto, por lo menos en Estados Unidos. Creo que es absolutamente necesario e inevitable, pero altamente contencioso políticamente y que nos tomará décadas llegar ahí. Como americana pienso que no va a suceder pronto en Estados Unidos, va a seguir sucediendo en Europa u otros países antes que en EEUU por cuestiones estrictamente políticas.

Connie Yowell está convencida de que sí es posible cambiar el paradigma educativo, convertir a las ciudades en grandes ambientes de aprendizaje, y así, con trabajo y cambio sostenido y continuo… cambiar finalmente el mundo. Sabe que es algo que no sucederá de la noche a la mañana, pero está trabajando para que ocurra pronto.  Su entusiasmo es contagioso y la seguridad con la que transmite sus ideas y sus planes es alentadora. Aquí dejamos su charla en la Fundación Telefónica para los que aún sientan curiosidad.

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Lea Vélez: "Escribo para mi genealogía"

Anna Maria Iglesia

Foto: Asís Ayerbe

Después de El jardín de la memoria, la escritora y guionista publica Nuestra casa en el árbol (Destino), una novela, en gran parte, autobiográfica en torno a una madre y sus tres hijos, dos niños y una niña de altas capacidades intelectuales en una pequeña localidad inglesa, donde los cuatro se trasladan fallecer el padre. Vélez hace de la novela un canto a la infancia como un momento crucial de la vida de todo ser humano; un momento, nos dice Vélez, donde todo es posible, donde la felicidad debería ser plena y donde el aprendizaje es siempre diversión y descubrimiento, un juego motivador. Lea Vélez muestra la realidad de los niños con altas capacidades intelectuales, muestra su genialidad y, a la vez, la incomprensión a la que se enfrentan cada día. Crítica con el sistema educativo, Vélez defiende una educación basada en la motivación, en lo lúdico y en la libertad de expresarse a través de las propias pasiones.

¿Cuánto le debe Nuestra casa en el árbol a tu novela anterior, El jardín de la memoria, donde abordabas también temas autobiográficos?

Creo que siempre hay un plan, a veces puedes inconsciente y a veces consciente, a veces, incluso invisible al propio autor, pero creo que siempre hay un plan que unifica las obras. Además, en mi caso, busco que haya una coherencia entre todo lo que escribo trato de que todo tenga una conexión, aunque, al mismo tiempo, quiero que toda novela pueda funcionar en desconexión, es decir, autónomamente. En este caso concreto, quería que todo aquel que no haya leído El jardín de la memoria, pudiera leer y entender como un ente independiente Nuestra casa en el árbol. Al mismo tiempo, para aquel que sí ha leído El jardín de la memoria, me gustaba la idea de que esta novela fuera un guiño, porque los dos libros forman parte de algo que superior que las une. Me gusta la imagen de las matrioshkas y que cada novela sea una parte de algo que las engloba a todas.

En efecto, el narrado de la novela define la novela como una cartografía de ese yo llamado Lea Vélez.

Yo tengo la teoría de que haciendo la cartografía de Lea Vélez, a lo mejor, no sirvo al mundo, pero sí puedo servir a mi familia y a mi entorno. Pienso en lo que decía García Márquez: escribo para mis amigos. Yo escribo para mi genealogía, para mis hijos, para mis padres y para los que vendrán. Una cartografía que no fuese la mía me resultaría muy complicada, inabarcable, aunque estoy convencida de que, en cierta manera, la cartografía de uno mismo es la de todos: si narras los hechos más potentes de una vida estás narrando la vida de millones de personas. Al fin y al cabo, no somos tan distintos los unos de los otros.

Es verdad, pero al mismo tiempo en tu novela nos presentas a tus hijos, escondidos tras unos personajes de ficción, que destacan por su capacidad intelectual por encima de la media.

Sí, esto es cierto. La casualidad o la genética, que es otra forma de casualidad, han querido yo me haya encontrado con unos personajes de ficción en mi propia vida, unos personajes fabulosos. Como madre, esto no hay que decirlo, pero sí como autora, pues a poca percepción que tengas, te das cuenta de que tienes oro puro en las conversaciones con los niños y en sus enseñanzas. Los niños, no solo los míos, sino tantos otros como ellos, reflexionan sobre la vida, sobre cómo somos y nos comportamos, reflejan la realidad a través de sus palabras y nos la hacen ver. Son como una radiofrecuencia de lo que está en la televisión, en el ambiente… Al ser mis hijos de esta manera, me permitieron crear unos personajes muy parecidos a ellos, aunque con alguna diferencia. Por todo esto, quería llevar a la novela esa voz –la de mis hijos- que, como autora, me resultaba tan novedosa y, a la vez, tan universal, porque todos hemos sido niños y hemos vivido la infancia.

Lea Vélez: "escribo para mi genealogía"
Foto familiar cortesía de Lea Vélez.

¿La novela hubiera sido posible sin estos niños tan geniales?

Creo que no, aunque. seguramente, otros niños menos geniales me habrían dado también una mirada interesante, porque, como suele decirse, todos los niños son geniales. Y sí se dice esto, es por alguna razón, es porque los niños tienen una mirada distinta. De hecho, todos los padres, cuando escuchan a sus hijos, reciben una enseñanza y una visión del mundo y de la vida completamente distinta a la que ellos, como adultos, pueden tener. En este sentido, creo que cualquier otro niño me hubiera podido dar una visión novedosa y profunda de la vida.

¿Hay una voluntad dar visibilidad a los niños de altas capacidades que, como apuntas en la novela, suelen pasar inadvertidos solo al sistema educativo, sino también a su entorno?

Sí, claro, ten en cuenta de que se trata de niños invisibles. No son famosos por lo que dicen, porque no hablan por televisión, porque no escriben en la prensa ni escriben novelas, y, por tanto, su pensamiento se queda en casa. Al mismo tiempo, en el colegio, todos los niños, no solo los de altas capacidades, terminan por comportarse igual porque están en un contexto muy definido y si están dado una asignatura en concreto, no hay espacio para otras divagaciones. Por ello, estos niños y todos los demás son invisibles, solo que en el caso de los niños con altas capacidades la invisibilidad es más frecuente. Son niños que tienen una grandísima capacidad de reflexión y voracidad por saber, necesitan que se les responda a todas esas preguntas sobre las cuales ellos reflexionan; sin embargo, si no encuentran el espacio donde se les da aquello que necesitan saber y donde pueden reflexionar sobre los temas que les preocupa, están condenados a la invisibilidad y no encajas en el sistema. Por todas estas razones, con Nuestra casa en el árbol quise darles la voz que no suelen tener.

La protagonista decide regresar a Inglaterra para educar a sus hijos y tú misma has optado por una escuela inglesa para ellos ¿Qué hay de admirable en el sistema educativo inglés que no haya en el español?

La sociedad inglesa tiene algo que la sociedad española no tiene y si no lo tuviera no se fugarían tantos cerebros a Estados Unidos y a Inglaterra. Cuando empecé a conocer cómo es el sistema educativo británico, admitiendo que hay cosas que son un poco repetitivas, me di cuenta de que la memoria se utiliza muy poco, casi nada; se usa la reflexión y la creatividad, se busca no solo que los niños reescriban tantas veces una palabra, ni que solo escriban frases casi iguales, intentan que escriban textos, que creen. En todas las actividades hay un algo más a lo que se hace aquí. Por esto, probé el sistema británico para mis hijos, también porque son mitad ingleses y se encuentran muy cómodos en el mundo anglosajón; de hecho, durante mucho tiempo me pregunté qué era mejor, educarles aquí o en Inglaterra.

Lea Vélez: "escribo para mi genealogía" 1
Hamble, UK. | Foto cortesía de Lea Vélez.

Eres muy crítica con el sistema educativo, que no se preocupa por las exigencias de los niños en su individualidad, sino tiende a la homogeneización, resultando poco productiva.

Todos los niños, aquellos con altas capacidades más, están mental e intelectualmente muy por encima del nivel del aula, del nivel del temario, de lo que se enseña y de cómo se enseña, con lo cual están todos adormecidos, aburridos, conscientes de que les están dando alpiste, mientras en casa posiblemente tengan solomillo. Yo no quiero criticar a los profesores en general, evidentemente hay algunos terribles y otros que son maravillosos; el problema es que no tienen las herramientas para detectar y entender a los niños con altas capacidades, para darse cuenta de que porque un niño con altas capacidades sea malo en lengua no significa que sea más torpe de los demás o que no se esté enterando. El problema no es este: el problema es que el niño va mal en lengua porque no le interesa, porque sus intereses son otros. Lo que hay que hacer es buscar maneras de entender a estos niños y esta es la lucha que lleva a cabo la protagonista de la novela, una lucha que, evidentemente, es muy autobiográfica.

Como se dice en tu novela: “¿Quién es más inteligente, un niño que saca ceros en lengua y dieces en física o una niña que saca dieces en lengua y ceros en física? Quizá la niña es Virginia Woolf y el niño es Isaac Newton”.

Yo todavía estoy aprendiendo todo lo que rodea las altas capacidades en los niños y estoy aprendiendo, sobre todo, a ver los talentos específicos como un aspecto más de las altas capacidades. Por lo general, si un niño tiene por la literatura y por las palabras, sentirá, por ejemplo, un completo desinterés por todo lo relacionado con los números. Esto no significa que sea peor o mejor, el problema es que, a pesar de su interés, durante años deberá enfrentarse a unas asignaturas que no le interesan y que, además, se dan de manera que no le interesen. Al final, el niño destacará ya de mayor cuando pueda concentrarse verdaderamente en lo que le interesa y le gusta. Esto nos pasa a todos. Lo que sucede en el caso de los niños con grandes capacidades es que tienen altas motivaciones por eso que les gusta, tan altas que a veces llegan a ser obsesiva y todo lo demás lo odian. Tienen una forma casi instintiva de rechazo, es como si su cuerpo ya supiera a qué se van a dedicar, cuál es su objetivo.

Sin embargo, también podría decirse que este orden e, incluso, esta imposición de tareas o asignaturas que no gustan es una forma de aprendizaje para la vida adulta.

Por supuesto, el problema es que este aprendizaje no está bien enfocado. Si a mí de pequeña no me gustaban las matemáticas no es porque no fueran bellísimas, sino porque las matemáticas que me trataban de enseñar en el colegio era: 3×4, 4×4, 5×6…. Algo completamente repetitivo y así durante todos los años escolásticos. No era de extrañar que, llegada a segundo de BUP, las matemáticas para mí eran sinónimo de lo peor. El otro día, me contaba un amigo que da talleres de matemáticas que en sus talleres usan para la enseñanza un método completamente distinto, donde se hacen esquemas en 3D, donde los números se visualizan en todas las dimensiones a través de construcciones que los niños hacen… En definitiva, un método fabuloso que nada tiene que ver con coger la tabla de multiplicar y memorizarla. Y con esto no digo que no haya cosas que se deban memorizar, pero el método basado la memorización es terrible. Como niña sufres el sistema educativo y lo vuelves a sufrir como madre y te das cuenta de que no hemos avanzado nada. Evidentemente que hay estudiar matemáticas y lengua, aunque no te gusten, pero hay que aprender y estudiarlas de una manera que incorporen tu motivación.  Si desmotivas, no estás enseñando nada.

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“Me he planteado la educación, pero siempre me ha dado terror, porque no sabría cómo hacerlo.” | Foto: Asís Ayerbe.

Ha habido muchas teorías en torno a la idea del niño feliz, del niño crecido en libertad, pero también hay quien dice que el niño no debe crecer en un mundo ideal, sino que debe aprender que no siempre hará lo que le gusta, a que padecerá frustraciones y tendrá obligaciones.

Yo no estoy de acuerdo con esta idea de aprender a asumir frustraciones y obligaciones. La idea de que hay que aprender a apechugar con las frustraciones es una idea judeo-cristiana. Creo que no podemos borrar las frustraciones de nadie, ni las de los niños ni las de los adultos, pero tampoco creo que decir que hacer felices a los niños sea un acto de auto indulgencia y una forma de malcriarlos. Esto es lo que piensa la mayor parte de la sociedad, pero en cambio yo estoy convencida de que se puede educar en libertad y no malcriarlos, al contrario. Eso sí, educar en libertad no significa permitir al niño que haga lo que quiera. Evidentemente el niño necesita una guía, necesita la ayuda de los adultos para buscar sus motivaciones y la manera de estructurar sus motivaciones, pero existe la manera de que los niños sean felices en las escuelas y una de las maneras de conseguirlo es hacerlos trabajar desde la motivación.

En este sentido y a pesar de las críticas, sigues creyendo en la escuela.

Efectivamente y, de hecho, en mi novela la madre no los saca del colegio, pero sí pelea para compensar todo aquello que hace infelices a los niños con una serie de actividades lúdicas. Todo esto, evidentemente, solo se entiende si hablamos de niños pequeños, no de adolescentes. Hay que tener en cuenta que los niños pequeños no entienden el concepto de responsabilidad, no lo computan y no sirve de nada decirles que tienen que hacer algo por su bien o por su futuro, a ellos el futuro les queda muy lejos. Hay que hacer felices a los niños en las edades tempranas, pero los adultos, porque nos hemos olvidado de la infancia o porque no se enseña en las facultades de magisterio, tratamos de inculcarles la nuestra disciplina, la disciplina de un oficinista. Y esto con los niños no funciona. Evidentemente, con los años deberán ir incorporando una cierta disciplina y los adolescentes de bachillerato son otro mundo.

¿Alguna vez te has planteado la educación?

Es una cosa compleja. Yo me lo planteé, pero siempre me ha dado terror, porque no sabría cómo hacerlo. Me parecía un mundo demasiado complicado, aunque, al final, no lo es tanto y, de hecho, mucha más gente de la que creemos educa sus hijos en casa. Preferí optar por el sistema inglés, porque quiero que mis hijos se socialicen en el colegio, quiero que se acostumbren a la sociedad y, como decías antes tú, a un cierto grado de frustración. ¿Sí el colegio durase cuatro horas y no ocho sería mejor? Para mí, sin duda, porque con tantas horas se ha diluido mucho la enseñanza esencial y no me refiero a leer a escribir, sino a aquello que les va a servir siempre, más allá de las asignaturas. Este aprendizaje está diluido y los niños no entienden exactamente por qué están en el colegio y qué aprenden allí; el colegio, al final, es un conjunto de estratos muy débiles de pintura que se resquiebran durante el verano.

Sin embargo, para reducir las horas escolares hay que reorganizar el horario laboral de los padres.

Sin duda. Hay una cosa clara: en el momento en que se cambia algo de una manera radical, toda la sociedad se tiene que reestructurar. Si estamos de acuerdo de que los niños están siendo torturados ocho horas cada día fuera de sus casas -evidentemente nadie lo dirá-, entonces hay que cambiar el horario.  Cuando se está cometiendo un crimen hay que pararlo, aunque la sociedad se esté beneficiando de ello. Además, incluso con el horario que tenemos, sin ninguna reducción, son muchos los padres que se sacrifican para poder estar con ellos. ¿Cuántas madres reducen su jornada de trabajo para poder estar con ellos? Los niños salen a las 17:30, cuando todavía los padres trabajan, pues en muchos casos no salen hasta las 20:00. Hay que dejarse de las estupideces: el horario del niño debe coincidir con el horario del padre. Y así mejoramos también la vida de las personas, porque lo que tenemos en España son horarios inmundos que no tiene nadie en Europa. En España somos así de estupendos.

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Portada de Nuestra casa en el árbol | Editorial Destino.

En la novela planteas el juego como una forma de aprendizaje

Por supuesto. Los adultos jugamos todo el rato. El arte, la literatura, el trabajo remunerado pero hecho con gusto es una forma de juego. Yo veo el juego como una forma de perpetuar la especie, de adquirir los roles de los adultos, de aprender todo tipo de cosas…el apasionarse por una serie o una película y reinterpretar a los personajes es una manera de desarrollar una creatividad literaria, es una forma de crear historias.

Los dos niños protagonistas son tus dos hijos, Richard y Michael, pero decides incorporar una tercera voz, la de una niña, ¿por qué?

Primero, porque quería incorporar la voz de una niña que también es muy inteligente y tiene los mismos deseos que cualquier niño y de cualquier hombre. Hay que tener en cuenta que las niñas de altas capacidades son, incluso, más invisibles que los niños, porque las rodea el machismo inconsciente que llevamos todos dentro y por el cual todavía hoy cuesta pensar a las mujeres teniendo espíritu científico e imaginarlas como científicas a la par que a los hombres. El segundo motivo es que quería incorporar aquello que decía mi hijo Richard cuando era muy pequeño y no lo podía hacer si no era a través de un tercer personaje de esa edad. Y, por último, porque yo recuerdo muy bien mi infancia e incorporar esa voz era una manera de añadir mi visión del mundo desde los recuerdos de mi infancia.

La voz de la niña y la voz de la madre comparte una reivindicación de la capacidad de la mujer, una capacidad que se plasma en la casa en el árbol que la madre construye para sus hijos.

Todavía hoy la mujer es muy insegura. A lo mejor vuestra generación, que es más joven, tenéis más seguridad en vosotras mismas, puesto que el caldo de cultivo social en el que os habéis educado era más igualitario, habéis crecido viendo a más mujeres en roles de poder o en el campo científico y, por tanto, tenéis un mayor sentimiento de “yo puedo y soy igual que un hombre”. Sin embargo, mi generación estaba bastante atrás en todas estas cosas. Si bien yo he sido educada para no depender de un hombre y nunca he dependido de ninguno, irremediablemente al perder a mi marido, me di cuenta de la cantidad de cosas “de hombre” que él hacía y que le había cedido porque yo hacía cosas más “de mujer”. Con esto no digo que yo limpiaba la casa y él se ocupaba solo de los arreglos domésticos, pero sí que había una separación de faenas que respondía en parte a la visión clásica de los roles. Cuando me quedé sin él, me di cuenta de que tenía que hacer una serie de cosas sola y descubrí que el adquirir ese otro rol y el realizar todas aquellas otras actividades me da una sensación de libertad absoluta. Me di cuenta, entonces, de que dependía mucho de él, más de lo que sospechaba.

¿Entre esos roles que te toca asumir está el de padre?

Sí, también. Consciente o inconscientemente quieres compensar a los hijos por la pérdida de la figura paterna.  No les llevo al fútbol, pero sí les aproximo a lo que yo considero que son retos personales y que yo puedo asumir; por ejemplo, construir la casa en el árbol.

La casa en el árbol representa un mundo bucólico, ¿un desiderátum, una arcadia que en verdad no existe?

Un ideal, sí, un mundo inexistente. La literatura, para mí, funciona en dos niveles que se complementan: el primer nivel es aquel del relato de los hechos que te han sucedido y que quieres plasmar en las novelas como forma de memoria y el segundo nivel es el de la literatura como ex voto, como deseo lanzado o mapa imaginario de un lugar al que ir. Creo que estos dos niveles funcionan en todo tipo de arte; habrá otros niveles, porque el arte es muy complejo, pero estos dos son los que yo tengo identificados y en ellos enmarco mi narrativa.

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El manicomio infantil

Lea Vélez

Foto: Khalil Ashawi
Reuters

Mis hijos, como muchos niños, tienen “enemigos” en el colegio. Todos los tuvimos. En la infancia los sentimientos están bastante exacerbados y hay odios y amores, amigos y enemigos.  La palabra “enemigo” no significa lo mismo para un niño que para un adulto. Es un lenguaje que ellos utilizan y que tiene un valor semántico muy diferente. Por ejemplo, hay niños del cole que se meten con mi hijo mayor y con su amigo, que “les odian” por ser diferentes, que no les invitan a los cumpleaños y que no les dan caramelos cuando toca repartir. Las madres de estos chavales fingen no saber que en la clase hay 22 niños cuando compran 20 piruletas para que las repartan con sus compañeros, y no les dicen cosas como: “mira, puñetero hijo de mis entrañas, descastado, bullinguero… si quieres repartir caramelos en la clase, tienes que darle a TODOS los niños, por mucho que le tengas tanto odio a estos dos”. Estas madres fingen que el colegio es un lugar de armonía social, que acosados y acosadores son felices en él como perdices y que el problema está en otra parte.

Y bien, sí, es verdad, está en otra parte. Está en fingir que al encerrar gacelas con leones, ratones con orangutanes y científicos con futbolistas en el mismo recinto amurallado se establece una representación fidedigna de la realidad social. Pues no. El recreo no se parece a la vida. En nada. En sociedad no convivimos así. Para empezar, en la vida nos juntamos con los que nos quieren de verdad y con los que de verdad nos hacen felices y sería difícil que alguien aguante en un trabajo años y años y años si le acosan laboralmente los mismos cuatro pringados, por poner un ejemplo. En sociedad buscamos relacionarnos por preferencia y no por obligación y además, tenemos otra sabiduría, no la pasión irascible de la infancia. En sociedad tratamos de contemporizar, hay un interés vital en ello: conservar el trabajo, ascender, disfrutar de los afines, alejarnos de los pelmas, buscar un hueco en la playa. Esto no se puede hacer en el colegio, buscar. La muestra del aula es demasiado pequeña. La del patio también. Todas sus fronteras son muros con vigilantes. Un colegio es una isla muy pequeña. Sus dinámicas son duras como condenas. El colegio es una burbuja, una aberración, un paréntesis en la vida de una persona. Es la cárcel antes del crimen, el purgatorio o en el mejor de los casos, una sala de espera de la realidad, en la que no siempre es fácil armarse de paciencia. El colegio, la vida escolar, no se parece a nada más que a sí mismo y quizá a las películas de fugas en prisión, en las que los presos nunca son asesinos horribles, sino tíos majos que ansían libertad y están unidos contra otro enemigo común: los carceleros

Hay que aceptarlo, madres y padres del mundo.  Una vez que los dejas tras esa tapia con rejas, lugar antinatural, ecosistema brutal de cemento, toca cerrar los ojos y creer en la ficción de que aquello es bueno y entretenido para ellos y, sobre todo, necesario. Es eso, o hacer lo que hago yo y decir: pues no. No es el bien, no es felicidad, no es una cosa buena, no es casi nada de lo que pretende, pero es necesario, en su justa medida y con las críticas necesarias.

Yo he decidido desde hace unos años salirme de la ficción. He llegado a la conclusión sana y cínica de que el colegio es una burocracia que hay que pasar. Mis hijos, que como todos los niños ya lo sabían desde hace tiempo, están felices de ver que no trato de engañarles al respecto. Desde que ven el colegio como una amable prisión llevadera están mucho mejor socializados Han dejado de creer en las buenas palabras de sus celadores: “esto es por tu bien”, “el colegio es un lugar de sabiduría”, “al colegio se va a aprender”, para gestionarlo con garbo y risas, como uno que es listo puede gestionar sus emociones en una sala de espera donde sabe que va a estar varios años. Para ellos es eso, un recinto donde si hay suerte, pueden disfrutar de alguna actividad intelectual, donde si hay suerte, pueden encontrar el cariño de un maestro, donde si hay suerte, pueden tener un mejor amigo con el que disfrutar de las horas muertas. Y cuando la realidad se ve desde lo que es… suele haber suerte, porque así es como funcionan las cosas. Cuando no se espera nada, se recibe más y se recibe mejor.

A mí me funciona fenomenal esto de no tratar de convencerles de que es el mejor lugar del mundo, ni de que es un sitio imprescindible para su desarrollo vital, ni de que allí aprenderán bondades que no podrían aprender igualmente en familia o en casa. No trato de convencerles de nada que no se corresponda con sus percepciones, porque las ficciones también nos quitan libertad. De todas formas, estoy ojo avizor por si hay problemas, acosos, infelicidad de esa tremenda, que nos marca de por vida. El otro día con los niños en el coche, volviendo del colegio, le dije a mi hijo pequeño, que tiene 8 años y que es quien más me preocupa, porque tras más de cuatro años trotando por este patio-paréntesis de la vida escolar, aún no ha conseguido hacer un gran-mejor-amigo que es lo único que nos consuela en esta vida:

-Cielo, ¿hoy qué tal? ¿Has conseguido jugar con alguien en el recreo?

-Bueno, no tuve mucho recreo.

-Oh, no. ¿Tuviste que acabar trabajo de clase atrasado? Voy a tener que hablar con tus profes… ¿cuál de ellas te dejó en el aula terminando la tarea?

-No, no me quedé sin patio por no hacer el trabajo, fue porque hoy no me quise comer la comida. Cuando no te la comes, te obligan a quedarte el último.

Me cargué de humor, como siempre:

-¡Caray! ¿Seguro que vais al colegio? ¿No será más bien la cárcel?

-Jajaja. -rio “el condenado”.

Su hermano de 10 años intervino con socarronería:

-No es la cárcel, mamá. El colegio se parece mucho más al manicomio. En los manicomios los cuidadores tratan de enseñarles cosas a los enfermos, les ponen a hacer dibujos y a colorear y tal, y, además, no está tan claro que los locos estén tan locos.

-Qué razón tienes, hijo. De hecho, antiguamente, muchas personas inconformistas, disidentes, mujeres independientes a las que tildaban de histéricas… acababan en el manicomio. Sí, creo que tenéis razón. El colegio es el manicomio de los niños. De hecho, ayer me llamó, una vez más, la psicóloga para hablar conmigo porque Richard siempre anda solo en el recreo. Qué pena que no pueda decirle lo que pienso.

-¿Y qué piensas?

-Que si los colegios no fueran manicomios, no haría falta que todos tuvieran psicóloga.

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Saioa Camarzana

Foto: Carmaglover
Flickr bajo Licencia Creative Commons

En una ciudad como Madrid confluye gente de todas partes y la Navidad es una de esas épocas en las que muchos se sienten lejos de casa y, por tanto, nostálgicos. Pero lo bueno es que, desde que se encienden las luces, la gente parece no pensar tanto en el frío y se nos ilumina cara con una sonrisa melancólica.

Algunos se irán dentro de unos días a sus lugares de origen y ya están contando los días que quedan, otros se quedarán aquí. Para todos hay un plan. Además de pasear por la ciudad para ver las luces y hacerse la foto de rigor bajo el gran árbol de Sol la ciudad ofrece una agenda de actividades culturales para todos los gustos y bolsillos.

Destacamos nueve eventos durante el mes de diciembre y uno para empezar bien el año y plantarle cara a la temida cuesta de enero. También puede servir de idea para un posible regalo de Reyes…

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Taller de Maridaje Mahou | Foto: Cervezas Mahou

Taller de tiraje de Mahou

En la calle Génova número 5 se encuentra la Saborería Mahou, un local en el que actualmente se realizan tres actividades diferentes. Una de ellas es el taller de tiraje, donde enseñan a tirar la caña perfecta y, por supuesto, a detectar si tus baristas lo hacen bien… o no. La actividad, que es gratuita, acepta a 15 personas por sesión y tiene una hora de duración (aproximadamente). Después de aprender a degustar los matices de la bebida es el turno de entrar en la barra, escoger entre dos cervezas Mahou (Cinco estrellas o Maestra) y tirarla tú mismo. Si te interesa ¡corre! porque a partir del 18 de diciembre el local cierra durante unos meses para volver con otras propuestas que ni los propios trabajadores aún conocen…

Noches de flamenco en Café Berlín

Es tiempo de Navidad, de alegría y menear los cuerpos para deshacernos del frío. El flamenco puede ser el antídoto para ello y el lugar es el Café Berlín. El local tiene dos modalidades, por un lado las jam organizadas por el percusionista Bandolero en las que invita a diversos artistas a participar y, por el otro, la programación del propio Café Berlín. El próximo 6 de diciembre será el turno de Josemi Carmona, el 13 estará José Cortés, el 20 le tocará a El Farru y el 27 Kiki Morente. Todos los conciertos flamencos empiezan a las 23.00 de la noche y se pide ganas de pasárselo bien.

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Detrás del Slam Poetry | Foto: Sonia Aroca

Poetry Slam

El miércoles 6 de diciembre (como cada primer miércoles de mes) vuelve el Poetry Slam al Intruso Bar. La cita es muy sencilla: doce poetas se reúnen para recitar sus poemas. Pero tan solo tienen tres minutos para hacerse con un público que, pizarra en mano, puntúa a cada uno de ellos tras su intervención. Este mes coinciden, además, el Spoken Word en el Teatro de las Culturas (el viernes 1) donde convergen la danza, la música y las artes escénicas con poesía recitada en directo y el Slam Internacional (el sábado 2), que tiene el mismo formato que el evento del día seis y se celebra en el mismo lugar, pero con figuras internacionales.

The Illusionists

¿A quién no le gusta pensar en cómo han podido hacer eso a un palmo de nuestros ojos sin que nos hayamos dado cuenta? La magia es uno de esas cosas que, a pesar de que muchos lo consideren un arte para niños, puede impresionar también a los adultos. Magos como Luis de Matos, Gaetan Bloom, Andrew Basso, Josephine Lee, James More, Leonardo Bruo y Yu Ho-Jin llevan años impresionando por todo el mundo. Levitación, adivinación, hipnotismo y desapariciones es lo que promete el espectáculo The Illusionists. Direct from Broadway, que se celebra en el Palacio de los Congresos de Madrid los días 8, 9 y 10 de diciembre con cinco únicos espectáculos.

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Tebeos | Imagen vía Museo ABC

Historia del tebeo. 1917-1977

El museo ABC sigue programando exposiciones populares que pueden servir tanto para pasar un buen rato con los colegas como para que las familias se desperecen y acudan con los niños. En esta ocasión cuenta la evolución del tebeo en nuestro país en el siglo XX. Para algunos quizá sean personajes desconocidos pero para otros, sin embargo, será revivir la niñez y la juventud. Pulgarcito, El Capitán Trueno, Mortadelo y Filemón siguen protagonizando sus hazañas en las paredes del museo. Son 300 piezas entre dibujos originales y 120 revistas que arranca en 1917 con la creación de la ya emblemática, y casi mítica, revista TBO y culmina en 1977 con la aparición de Totem y el paso del cómic para adultos.

Patinar sobre hielo en La Nevera de Majadahonda

En Madrid no tenemos un Winter Wonderland como el de Londres pero sí una pista de hielo en Majadahonda, la más grande de la comunidad, donde arrancarnos a hacer piruetas. O, bueno, a lanzarnos a patinar de modo un tanto más tranquilo para muchos. El hecho es que la pista olímpica está abierta todo el año pero parece que la Navidad invita a sentirnos Macaulay Culkin en Solo en casa. Los patines se alquilan ya (en efectivo, nada de tarjeta para agilizar la cola) y el uso de guantes es obligatorio. Las ganas de pasarlo bien hay que llevarlas de casa.

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Clara Sanchís en la piel de Virginia Woolf | Foto: Teatro Español

Una habitación propia en el teatro

El clásico ensayo feminista de Virginia Woolf lleva de gira por los teatros madrileños desde su estreno en el Teatro Español. Allí colgaron el cartel de ‘agotado’ para todas las sesiones, al igual que ocurrió en el Teatro Pavón Kamikaze. La obra (se representa del 7 de diciembre hasta el 14 de enero en el Teatro Galileo), dirigida por María Ruiz e interpretada por Clara Sanchís, toma las conferencias que Woolf ofreció en octubre de 1928 en dos universidades femeninas de Cambridge. “Les dije suavemente que bebieran vino y tuvieran una habitación propia”, escribe la escritora. En el ensayo repasa el papel de la mujer en la literatura, un oficio dominado en aquella época por los hombres. Su texto, un clásico manifiesto feminista, sigue estando de actualidad.

Rolling dance

¿Te gusta bailar? ¿Y patinar? Sin duda esta puede ser una de las alternativas más divertidas. Esta pista de baile no es una pista más. No te olvides de tus patines (o los alquilas allí), pierde la vergüenza y que el hilo musical haga el resto. Los jueves están dedicados a la música disco de los 80 por lo que, como diría Alaska, ¿A quién le importa lo que yo haga? No importa si lo haces bien o mal solo céntrate en mover la cadera al ritmo de la música. Los sábados están dedicados a las sesiones de DJ’s. Ellos ponen la música y tú el ritmo. Además en este local también dan clases de patinaje para todos los niveles y se pueden celebrar fiestas de cumpleaños. Si no tenías plan… ¡ya sabes!

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Una de las imágenes del planeta rojo en la Fundación Telefónica | Imagen vía NASA

Marte, la conquista de un sueño

Marte se descubrió hace ya 6.500 años y tras varias misiones al planeta rojo se ha llegado a la conclusión de que puede ser el planeta en el que el ser humano pueda vivir en un futuro. La muestra de la Fundación Telefónica (de acceso gratuito) reúne objetos, láminas y vídeos de las misiones, los descubrimientos y su presencia en la cultura popular. Se dice que entre 15 y 20 años el ser humano podría pisar Marte. ¿Realidad o quimera? Quién sabe pero seguro que hay más que esos marcianos verdes que han retratado diversas películas de ficción.

Inverfest

Si bailar en patines puede servir para despedir el año Inverfest es una opción para dar salida a los turrones y a los excesos de la Navidad. Los festivales musicales no solo son para el verano, se puede gastar la suela de la zapatilla en cualquier momento del año. Por eso, el Teatro Circo Price programa una serie de conciertos que sirve para arrancar el curso. En esta ocasión se celebra del 12 de enero al 4 de febrero y los artistas que pisarán el escenario son variopintos: Carlos Núñez es el encargado de inaugurar el festival seguido de Bebe, M Clan, Andrés Suárez, Goran Bregovic, Iván Ferrero, Rosalía y Raül Refree mientras que Zenet será quien clausure esta edición. Para gustos… colores.  

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50 buenas noticias que (tal vez) cambiarán tu percepción de 2017

Redacción TO

Foto: Kevin Coombs
Reuters

El arbolito de Navidad ya ilumina la Puerta del Sol, eso significa que la cuenta atrás para la uvas ya ha comenzado y, sin embargo, para muchísimas personas el 2018 no puede tardar un minuto más en llegar.

La necesidad de hacer borrón y cuenta nueva es inminente, y no es de extrañar; después de todo 2017 fue el año que vio consumada la presidencia de Trump, en el que el conflicto catalán se intensificó dividiendo a la sociedad española, en el que Galicia fue salvajemente consumida por el fuego, en el que murió el gran Chiquito y en el que la palabra del año fue: fake news.

Pero a pesar de que insistamos en recordar todo malo del año (así como todo lo bueno de las exparejas) no todo fue malo… ¡nada más lejos!

Por eso hemos decidido compilar las mejores noticias del año, para recordarlo en modo de balance de grises, una paleta que también podríamos aplicar para la vida misma. Aquí 50 de nuestras buenas nuevas favoritas que harán de las conversaciones de tu comida de Navidad o tu cena de Nochebuena algo un poco menos fúnebre.

50 buenas noticias que (tal vez) cambien tu percepción de 2017

Convierten una hoja de espinaca en tejido de corazón 

A veces la realidad supera a la ficción. Un equipo de científicos de las universidades de Wisconsin y Arkansas logró el pasado mes de marzo crear tejido de corazón a partir de hojas de espinaca. Para ello, los expertos introdujeron detergente en el tejido de la planta y separaron su matriz extracelular de las células que la habitan. Lo que obtuvieron fue una estructura de celulosa idónea para cultivar órganos artificiales. Luego introdujeron algunas células de músculo cardíaco y fluidos de nuestro sistema sanguíneo. El resultado fue espectacular: al cabo de cinco días, el tejido comenzó a palpitar como si fuera un corazón. Ahora esperan emular el éxito fabricando tejido pulmonar a partir de plantas como el brócoli o las coliflores. Lee más aquí.

Las niñas afganas que no podían entrar en EEUU ganan un concurso de robótica 

Esta es una historia de mujeres imparables. La de seis niñas afganas, amantes de la robótica, que batieron todos los prejuicios y limitaciones para lograr su meta: participar en el First Global Challenge, una competición tecnológica para estudiantes de todo el mundo, que se celebra en Washington D.C. En julio de este año, después de que las autoridades estadounidenses rechazaran en dos ocasiones su visa para poder entrar al país, el equipo quedó en segundo lugar en la competición. Los jueces del concurso las premiaron por su “valiente logro” y por su “actitud de esfuerzo”. El robot que construyeron con materiales domésticos va a volver a Afganistán con una medalla de plata colgada. Lee más aquí.

Una planta de energía en Islandia convierte el CO2 en roca para luchar contra el cambio climático 

La única planta de energía del mundo cuyas emisiones de CO2 son negativas se encuentra en Islandia, a 25 kilómetros al sur de Reykjavik. Esta planta geotérmica utiliza una revolucionaria tecnología con la que consigue no solo no emitir dióxido de carbono, sino capturarlo para que no salga a la atmósfera. La técnica consiste en inyectar el dióxido de carbono en rocas de basalto bajo tierra, donde se mineraliza y se queda guardado durante millones de años. Todavía es un proyecto piloto, pero abre la puerta a que se utilice de forma potencial para limpiar los 40 billones de kilogramos de dióxido de carbono que producimos cada año. Y luchar así contra el cambio climático. Lee más aquí

El Congreso tramita la primera Ley de Igualdad LGTBI estatal de la historia de España

En septiembre de 2017, el Congreso de los Diputados admitió a trámite la primera Ley de Igualdad LGTBI, una pionera legislación que deberá afrontar el trabajo parlamentario de enmiendas para su aprobación definitiva. El texto, impulsado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), tendrá previsiblemente el apoyo de la mayoría del Parlamento -aunque se prevé la abstención del PP-, logrando así un hito histórico para la comunidad LGTBI en España, que tendrá sus derechos más protegidos que nunca. Entre los principales puntos del texto tramitado en el Congreso, están la despatologización de la transexualidad, el derecho explícito y universal a la reproducción asistida, la eliminación del requisito de matrimonio para la adopción o la legalización de las terapias de “reversión sexual”. Lee más aquí.

El roaming llega a su fin en la Unión Europea 

En un mundo en que muchas fronteras se cierran, siempre queda un resquicio para la esperanza. En el caso de la Unión Europea, cuyas fronteras están en teoría abiertas, quedaba un pequeño rincón en el que los europeos no eran totalmente libres: la conectividad fuera de sus países. En junio de 2017, una nueva política acabó con esta situación y, desde entonces, los ciudadanos europeos pueden disfrutar de su conexión a internet cuando viajan a cualquier país miembro de la Unión Europea. Lee más aquí.

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El fin de los coches de gasolina y diésel está cada vez más cerca

Los coches de gasolina y diésel tienen los días contados. Los elevados niveles de contaminación junto con la reducción de los costes de producción de los vehículos eléctricos está haciendo que cada vez más gobiernos se planteen eliminar del mercado los coches de gasolina y diésel. En julio de este año, el Gobierno de Francia anunció que quiere acabar con la comercialización de coches de diésel y gasolina para el año 2040. A finales de ese mismo mes, Reino Unido anunció que la venta de automóviles con motores diésel y gasolina acabará también en el año 2040. En Noruega, la comercialización de estos vehículos terminará en 2025, fecha que comparten también los Países Bajos. Aunque España no ha anunciado una restricción parecida todavía, el Ayuntamiento de Madrid anunció que los coches diésel desaparecerán de la capital. Todas estas medidas impulsarán un futuro más sostenible a nivel global. Lee más aquí.

Casas hechas con botellas de plástico que están mejorando la vida de los refugiados

Al desamparo de los refugiados se suma un segundo problema cuando llegan a un campo: las viviendas. Preocupado por las frágiles casas hechas de ladrillos de barro que se derrumban con las lluvias y que concentran el calor hasta los 50 grados, el ingeniero saharaui de 27 años Tateh Lehbib Breica ha encontrado una solución: construir inmuebles más habitables con botellas de plástico. Sus construcciones son más sólidas, con paredes gruesas para soportar las tormentas, más bajas para resistir el viento, redondas para evitar que se formen dunas a su alrededor que puedan tirarlas, pintadas de blanco para reducir el impacto del sol. Su ingenio no solo permite mejorar la vida de los refugiados, sino dar una segunda vida a botellas de plástico que, de de forma cotidiana, inundan los océanos. Lee más aquí.

Existe una generación que ya está dispuesta y preparada para detener la gran ciberguerra global

Asociamos el término ‘hacker’ a algo peyorativo, pero existen hackers buenos, como aquellos que trabajan día a día por preservar la privacidad de millones de usuarios o aquellos que ayudan a proteger la seguridad de sus países y detener la ciberguerra global. Estos individuos, conocidos como ‘hackers de sombrero blanco’, usan sus conocimientos para encontrar los fallos en la seguridad de los sistemas prevenir ataques malintencionados. Dos de ellos, un par de veinteañeros con talento y ganas de contribuir al bien común, fueron los que pararon el ataque WannaCry, que afectó a al menos 150 países. Lee más aquí.

Lanzan una app que promete convertirte en experto/a en masturbación femenina

A partir de ahora, no existen excusas para poder proporcionar o disfrutar de más y mejores orgasmos: la masturbación femenina ya tiene su “Biblia”. A través de la web OMGYes, una auténtica enciclopedia sobre la masturbación femenina, las mujeres podrán tomar un curso online con una inmejorable base de conocimiento: las propias mujeres. No se trata de una página porno sino un portal con tutoriales en forma de vídeos y simulaciones táctiles que abordan la ciencia del placer y el orgasmo femenino sin complejos y con una seriedad sin precedentes. Lee más aquí.

Estados Unidos consigue corregir una enfermedad hereditaria en embriones humanos por primera vez 

Dicen los científicos que es el acontecimiento médico del año. Por primera vez se ha logrado corregir una enfermedad hereditaria en embriones humanos, lo que supone un importantísimo avance en el campo de los tratamientos para cánceres de origen genético y las 10.000 enfermedades raras originadas por un error genético. El hallazgo, que permitirá eliminar enfermedades genéticas hereditarias de millones de personas en todo el mundo, va más allá, al dar el primer paso hacia la creación genética de humanos a la carta. Lee más aquí.

MÁS NOTIS DE CIENCIA:

España vuelve a ser líder de trasplantes y bate su propio récord de donantes  

La sangre de donantes jóvenes puede ser un tratamiento contra el Alzheimer.

Repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos.

España, el segundo país con mayor esperanza de vida de la OCDE.

Este proyecto enseña a crear carne de laboratorio en los institutos.

Green Heart Project: Una ciudad planta 8000 árboles para probar el impacto directo en nuestra salud.

La tristeza también tiene su lado bueno.

MeTro, el pegamento que sella heridas en 60 segundos es una realidad.

MÁS NOTIS LGTBQ+:

Los Emmys le dan a la comunidad LGTBQ el reconocimiento que merecen.

Durante el World Pride el Museo del Prado diseña un itinerario homoerótico.

El 10 de octubre una pareja homosexual en Alemania adoptó por primera vez.

También en octubre, California ha legalizado un tercer género en sus documentos de identidad oficiales.

En noviembre los australianos se han pronunciado a favor del matrimonio homosexual.

MÁS NOTIS DE CULTURA Y SOCIEDAD:

La revolución educativa ya comenzó.

Aumenta el número de librerías en España tras varios años de caída.

Soñar despierto tiene sus ventajas.

Beber y aprender idiomas al mismo tiempo es posible.

Madrid se ha convertido en uno de las mejores ciudades para disfrutar un festín italiano.

Arte convertido en becas para chicas gitanas.

El swing vuelve a las calles de Madrid.

Una campaña da voz a los niños albinos discriminados de Zimbabue.

Monedas de plástico reciclado, la nueva manera de pagar en Ámsterdam.

El fondo fotográfico de Sorolla de celuloide a .pdf.

Algunos héroes tiene 4 patas, por ejemplo Frida.

La windsurfista Blanca Manchón, regresa al mar y a ser campeona desafiando a los escépticos.

Existe un AirBNB para artistas que se paga con cuadros y esculturas.

Movember y el millón de euros recaudado en España para luchar contras las enfermedades masculinas.

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*Como tenemos fe en diciembre, es válido advertir que este ranking puede variar durante este último mes 😉

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