He ido a dos conciertos de Bad Bunny y esto es todo lo que me hubiera gustado saber: de los nuevos requisitos para ir a 'La Casita' a la hora perfecta para entrar
El de Puerto Rico ha ofrecido ya tres shows, que no han dejado indiferente a nadie, reuniendo a miles de personas

Bad Bunny, en una imagen de su primer concierto. | EP
Cuando Bad Bunny escribió «mientras uno esté vivo, uno debe amar lo más que pueda», lo afirmó porque esta frase —con tanto significado personal— se ha convertido en el hilo conductor de sus conciertos. El de Puerto Rico aterrizó el pasado fin de semana en Madrid para hacer historia. Lo hizo después de darse un baño de masas en Barcelona, donde ofreció dos shows que no dejaron indiferente a nadie. Con su Debí Tirar Más Fotos World Tour, Benito Antonio Martínez Ocasio —su nombre real— rinde un homenaje a su familia, a su Puerto Rico natal, a sus raíces, a la salsa, el reguetón y el perreo. Con más de 60.000 entradas vendidas, el cantante americano hace vibrar —durante casi tres horas— a todos sus seguidores provenientes, además, de todos los rincones del mundo, pero que están unidos por un hilo común; la música. Una cita ineludible alrededor de la cual existen infinidad de dudas; ¿a qué hora se debe entrar en el concierto para poder conseguir la icónica camarita que luce? ¿Cómo se puede entrar en La Casita? ¿Qué puedo esperar de esos más de 120 minutos de perreo intenso?
Desde THE OBJECTIVE, hemos acudido a la cita hasta en dos ocasiones, haciéndonos la idea de cómo se desarrolla todo dentro de uno de los estadios más importantes del mundo. Un concierto al que hay que llegar sin prejuicios, con ganas de pasarlo bien, de entender las costumbres más allá de nuestras fronteras y divertirse. Una última cuestión que es importantísima para el cantante, su invitado, la banda de música que le acompaña y sus bailarines, quienes hacen que no decaiga el show en ningún momento.
A qué hora entrar y cómo comienza el concierto de Bad Bunny
@maarinaochoa ♬ sonido original – Marina
El concierto comienza su cita puntual, a las ocho de la tarde. En los alrededores del Wanda Metropolitano nos podemos encontrar todo lo que se puede esperar de cualquier día de partido; puestos con banderas —aunque esta vez no del Atleti, de Puerto Rico—, pequeñas mesas que venden chuches, frutos secos y bebidas, así como varias food trucks con cocina muy diversa. Y es que, alrededor del Wanda, se han trasladado restaurantes de comida puertorriqueña, así como pop-ups de tequila o coñac. Además, el cantante también ha colocado varios puestos de merchandising donde se pueden comprar camisetas del conejo malo por unos 45 euros, así como sudaderas que alcanzan los 70.
Para llegar, desde el Ayuntamiento de Madrid, han recomendado el uso del transporte público, concretamente del Metro, que llega abarrotado hasta los topes hasta su última parada. Aunque eso sí, la frecuencia se ha maximizado, consiguiendo que los viajeros puedan hacer el trayecto con más rapidez —aunque no con menos gente—. Dependiendo de la entrada, los seguidores de Bad Bunny comienzan haciendo su cola a primera hora de la mañana, e, incluso, durante la noche anterior. Mientras los que tienen grada prefieren entrar más pegados de tiempo. Aunque sí que es cierto que, a través de las redes sociales, se extendió el rumor que, cuánto más cerca de la hora comienzo se entrara, no se podría lograr hacerse con una pequeña camarita que se cuelga al cuello, brilla y se ha convertido en parte de la imagen del concierto.
@maarinaochoa 2nd round de Benito
♬ sonido original – Marina
Y lo cierto es que, en sus shows de Madrid, cuentan con las unidades de este accesorio de sobra que hace que sus fans no dejen de brillar en ningún momento. Pudiendo entrar hasta diez minutos antes del comienzo del show, para evitar el calor. El interior del estadio está dividido en tres escenarios. El primero de ellos se encuentra en la parte frontal, bajo una gran pantalla con forma circular y justamente debajo de unas gradas —y es donde comienza a cantar—. Allí también se ubica su banda de música que, durante los primeros minutos, son los grandes protagonistas. El segundo es la archiconocida y famosísima Casita que, en los últimos tiempos, ha copado envidias y críticas por igual. Así, el cantante no solamente se ubica en la zona del porche sino que, también, se sube al techo, donde aparece, además, su artista invitado.
¿Han cambiado los requisitos para entrar en ‘La Casita’?
Como decíamos, en los últimos días, La Casita ha formado parte de infinidad de titulares al calificarse como un lugar «elitista» y en el que solamente se premia a aquellas personas que siguen unos cánones específicos; con un cuerpo envidiable y con una edad que no superan los 30 años. Algo que se ha podido comprobar en esos dos primeros días de concierto —el sábado y el domingo—, pero que cambió en el tercero —en este mismo martes— cuando la persona que organiza a aquellos invitados dentro de la ansiada residencia, se ha decantado por seguidores del cantante de todo tipo. Un gesto que se ha hecho viral en las redes sociales y que se ha entendido como una forma de resarcirse de las críticas.
Pero ¿cómo se eligen a las personas que entran a esa residencia y pueden vivir al conejo malo en un primerísimo primer plano? Lo cierto es que la última palabra la tienen dos personas del equipo de Benito, que son quienes se recorren la parte baja del escenario buscando a aquellas personas que ocuparán esta característica residencial rosa. Son ellos quienes se fijan en los fans, les preguntan y les guían, pasando unas vallas de seguridad hasta alcanzar la puerta. En esta, otra persona de seguridad, les pide que deje sus teléfonos móvil en una especia de funda, que no se le devuelve hasta que no salgan. Lo mismo hacen con los famosos, quienes también tienen que seguir estas indicaciones. Dentro de La Casita, nos encontramos con dos zonas; la primera de ellas la del porche —por donde se mueve Benito— y el interior, donde se encuentra una barra de bebidas.
Parte del concierto se desarrolla, también, en el tejado de esta residencia, hasta donde Bad Bunny sube por unas escaleras laterales. Es ahí donde también Benito invita a otros cantantes —uno por concierto—, quienes se le unen para cantar su canción conjunta y otras tres en solitario. Mientras tanto, Bad Bunny se traslada a la zona del porche, donde sigue el show. Tras terminar esta parte, Bad Bunny se traslada con un buggy por el interior del estadio que está, además, cubierto por unas telas negras que hacen que no se vea absolutamente nada.
Tres escenarios, un invitado sorpresa y una canción original
@finolef Gracias a todos, ACHOOOOOO PR ES OTRA COSAAAAA, por aqui les dejo mis redes sociales: le_nin_04 pasen todas las fotos y videos etiquetenme #dtmftour #dtmf #achopr #badbunnyfans #concierto ♬ sonido original – finolef
Otro de los momentos más esperados del concierto es cuando el cantante interactúa con el público, pero solamente lo hace con aquel que se sitúa alrededor de La Casita. Bad Bunny está, durante algo más de diez minutos, hablando con sus seguidores, a quienes abraza y firma a partes iguales. Una estrategia que forma parte de una selección de la persona que grita, dentro de La Casita, su famoso himno «¡¡Acho, PR, otra cosa!!». En los dos primeros conciertos, el puertorriqueño eligió a aquellas personas que se agolpaban alrededor de las vallas de la residencia, mientras que en el del martes, se subió hasta la grada superior para elegir a un chico que bajó y gritó esta consigna. Una experiencia que él mismo ha compartido en las redes sociales.
Durante todo el concierto, además, Benito hace referencia al amor, a la importancia de abrazar a los tuyos, a tu pareja e, incluso, le emplaza a hacerlo a los «desconocidos» para aquellos que hayan ido a su show en solitario. Una parte más emotiva que se desarrolla durante la primera hora del concierto que va guiando hasta lo que él llama «perreo». El cambio de vestuario, además de escenario, es protagonista en todo momento. El cantante comienza con un traje en color crema que evoluciona hasta unos pantalones cortos —en La Casita— y una ropa menos arreglada. En la última parte, en la final, cuando se sube al escenario tras pasar por La Casita, se enfunda una sudadera con unos guantes blancos —con pequeñas perlas— y un gorro que le cubre las orejas.

Un look que, sin duda, es del todo desaconsejado para las altas temperaturas que se han vivido en los últimos días en Madrid. Un calor del que se han ocupado de enfrentar los organizadores del concierto, quienes, a aquellas personas que se encuentran en primera fila de pista, les reparten botellas de agua. Aunque esto no evita que se produzcan, algo de lo que da fe el propio equipo médico del estadio, golpes de calor o ataques de ansiedad por la cantidad de personas que se agolpan en la zona baja del escenario. En todo momento, Benito no baja su intensidad, ni tampoco abandona el escenario cuando confirma que es su última canción, pasadas las diez y media la noche.
Las cámaras icónicas que acompañan a la música
Una intensidad que va acompañada de las luces de las cámaras que portan todos los fans en su cuello cuyo color va variando dependiendo de la canción que suena. Una ejecución perfecta que brilla más o menos dependiendo del tema y que llega a formar la bandera de Puerto Rico, causando emoción en el estadio. Unas cámaras que se convierten en el obsequio y recuerdo más especial y que muchos asistentes han puesto en venta a través de Wallapop por unos 20 euros. Pasadas las once menos cuarto de la noche, Benito acepta un bis, donde promete que vuelve el perreo intenso y que se convierte en su último tema sobre el escenario. Terminando, así, de una forma perfecta, una noche de emociones e inspiración que te invitan a sentir cierta melancolía.
