Australia reabrirá el centro de retención de inmigrantes de la isla de Navidad

Política y conflictos

Australia reabrirá el centro de retención de inmigrantes de la isla de Navidad
Foto: Rod McGuirk

Autralia endurece aun más su política migratoria. El primer ministro australiano, Scott Morrison, ha anunciado este miércoles la reapertura de un polémico campo de retención de inmigrantes en la Isla de Navidad.

El jefe de Gobierno ha aprobado la puesta en funcionamiento de este centro, cerrado en octubre, tras perder una votación en el Parlamento sobre el tratamiento médico ofrecido a los solicitantes de asilo. Morrison ha alegado que las nuevas legislaciones, votadas por la oposición, se van a traducir en un flujo de migrantes clandestinos hacia las costas australianas. El primer ministro se refería con esto a la votación de unas enmiendas llevada a cabo el martes y miércoles, en la que la oposición laborista y los independentistas se opusieron al Ejecutivo en una jornada parlamentaria que versaba sobre el tratamiento médico ofrecido a los solicitantes de asilo relegados por Australia a campos offshore en Papúa Nueva Guinea o en la isla ecuatorial de Nauru.

Los textos aprobados podrán permitir al millar de migrantes que siguen detenidos en esos campos ser trasladados a Australia para recibir tratamiento si dos médicos así lo solicitan. Morrison omitió en su alegato que esas enmiendas solo afectan a los migrantes que estén detenidos en los campos offshore y acusó a la oposición de intentar «debilitar y comprometer nuestras fronteras». El primer ministro ha dicho que su Gobierno llevará a cabo el «100%» de las recomendaciones de los servicios de seguridad para impedir la entrada de inmigrantes irregulares. No obstante, ha declinado precisar esas recomendaciones, al margen de la reapertura del campo de la isla de Navidad –un  territorio australiano en el Océano Índico– situado a 1.500 kilómetros de la costa nordeste de Australia continental, y a 350 kilómetros del sur de Indonesia.

Esta decisión se enmarca en el contexto de la campaña de las elecciones previstas antes de mayo, en las que la inmigración jugará un papel clave. La política de los últimos gobiernos conservadores consiste, desde 2013, en repeler sistemáticamente todos los barcos de refugiados que traten de alcanzar las costas australianas ilegalmente. Los migrantes que consiguen entrar en el país son enviados por un tiempo indeterminado a campos de retención offshore, mientras se procesa su solicitud de asilo.

Esta política le ha granjeado a Australia duras críticas por las condiciones de detención de los campos, en los que viven numerosos niños, y donde se han registrado suicidios y actos de automutilación. Por su parte, el Partido Laborista ha denunciado «las tácticas alarmistas» del gobierno, al que acusó utilizar la baza del miedo a los migrantes con fines electorales, informa AFP.