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Las películas que China censura

Escenas de amor entre hombres, fantasmas desparecidos, finales nuevos… el país asiático adapta el cine a su censura (con permiso o sin él) y Hollywood se deja hacer

Las películas que China censura

La escena final que las nuevas generaciones chinas no verán | 'El club de la lucha'

¿Quién diría que podía haber aún más controversia con ‘El club de la lucha’? Pues sí, puede y la hay. Y ya no tiene que ver con el hecho de que los neofascistas la vean como una inspiración o con su retrato de la masculinidad más tóxica. Tiene que ver con China. Y es que la película tiene, ahora, otro final. Los usuarios de Tescent, el servicio más grande streaming del país asiático, fueron quienes denunciaron este descarado cambio. La plataforma tiene una versión de la película de David Fincher en que la escena final no existe y ha sido reemplazada por un texto que cambia radicalmente lo que sucede en la historia.

Para quienes no lo recuerdan (¡ah! y spoiler alert años después) El club de la lucha termina cuando el Narrador, Edward Norton, se dispara en la boca (la mejilla, para ser más exactos) y mata a su otra personalidad, Tyler Durden, solo para ver desde la distancia cómo el plan de Tyler de explotar el distrito bancario tiene éxito… todo acompañado por Where is My Mind de The Pixies. Un final espectacular y clásico que ha sido eliminado de raíz sin una explicación oficial

Si ahora se entra en Tescent lo que se verá luego del disparo es un texto: «Gracias a la pista que dio Tyler la policía descifró rápidamente el plan y arrestó a todos los criminales, logrando con éxito detener la bomba. Después del juicio Tyler fue enviado a un asilo de lunáticos para recibir tratamiento psicológico. Fue dado de alta en 2012». Nada de nihilismo, ni The Pixies. En esta versión, el orden público se mantiene y las fuerzas de seguridad salvan el día.

Esta no es la única vez en que tramas o escenas de películas en que se atenta contra el poder establecido son cambiadas en China. Hace poco, tras el asesinato en cámara de George Floyd a manos de un agente (y otros muchos incidentes), en Estados Unidos y el resto de Occidente se comenzó a pensar críticamente sobre la heroización de la policía en la ficción y qué hacer al respecto. En China, por otra parte, tanto por exigencia del gobierno, como por autocensura, las películas se editan para eliminar todo indicio de tramas que atenten contra el poder… y en el caso de El club de la lucha con un extra de heroismo para la policía. 

Imagen del final chino de ‘El club de la pelea’.

En Bohemian Rapsody eliminaron escenas enteras de amor entre Freddy Mercury y otros hombres

El país asiático es famoso por sus limitaciones a las libertades civiles. Muchas de las plataformas o redes sociales que existen abiertamente en el mundo no pueden funcionar allí porque se niegan a aplicar censura (o dar información al gobierno sobre sus usuarios). Y, además, está su predilección por rehacer películas. No solo se trata de los complots contra el poder. Otro no absoluto en el cine en China es la homosexualidad. Hay ejemplos descarados como Bohemian Rapsody, en que eliminaron escenas enteras de amor entre Freddy Mercury y otros hombres, además de escenas en que se decía la palabra gay o una en la que la banda se viste con ropa de mujer para el vídeo de I Want to Break Free; o Cloud Atlas, en que 40 minutos de trama, en que James D’Arcy y Ben Wishaw tienen una relación amorosa, fueron eliminados del todo… sin permiso de sus directoras. 

Otro tema peliagudo es el de los fantasmas. No se permite su existencia en películas, a menos que quienes los vean estén claramente locos o alucinando. Las cazafantasmas sufrió las consecuencias de su trama en el mercado chino: no se permitió su estreno. Tampoco el de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto, por sus representaciones de espíritus y canibalismo, o el de Crimson Peak, por más de lo mismo.  

Otro elemento molesto, al parecer, es la violencia… por lo que Quentin Tarantino ha tenido problemas en varias ocasiones. Con Django Unchained tuvo que editar el color de la sangre o las salpicaduras y Érase una vez en Hollywood se eliminó, solo semanas antes de su estreno, de la rotación en cines… por sus escenas de violencia (y porque no gustó su representación de Bruce Lee… y Tarantino se negó a modificar la película). 

El mercado chino se ha convertido, para muchos estudios, en la gallina de huevos de oro… de ahí que se permita esta libertad (¡qué ironía!) con las tijeras simbólicas. Se necesita que estas películas lleguen a los cines chinos, para ganar todo el dinero que se pueda. Y mientras tanto se permite cambiar lo que se necesite. De hecho, un reporte, elaborado por la organización PEN America, declaró que China, con sus limitaciones y su enorme mercado, está marcando las historias que llegan a la pantalla. «Nuestra preocupación es que Hollywood está normalizando la autocensura previa anticipando lo que la censura de Beijing dirá», explicaba el autor del reporte de esta organización dedicada a la liberta de expresión. 

En el caso de El club de la lucha no ha habido una respuesta oficial, por lo que no se sabe si fue una orden del gobierno o un ejemplo de autocensura de la plataforma de streaming. Lo cierto es que en China El club de la lucha ya no es la misma. 

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