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Ocho cosas descabelladas que hacen de 'Aguas profundas' un desastre que amarás odiar

Ocho cosas descabelladas que hacen de 'Aguas profundas' un desastre que amarás odiar

Hay películas que sorprenden y no de la mejor manera. Pero son también películas que, debido a su extravagancia, tono descolocado y trama descabellada, se abren un hueco en tu corazón… esas que vas a volver a ver, con amigos y con un vino en la mano. Sí, no son películas que admires, ni son merecedoras de premios, pero sí se ganan tu atención, esa que se le da a los placeres culpables y altamente entretenidos. Eso es Aguas profundas. La película de Adrian Lyne (sí, te suena porque dirigió hace largos años 9 semanas y media, Atracción fatal y su último estreno antes de este, Infidelidad) que protagonizan Ben Affleck y Ana de Armas es un ¿thriller erótico? tan descarrilado y caótico como enormemente surrealista y entretenido. 

Un poco de contexto: Lyne, un rey del thriller erótico hace décadas (tiene ahora más de 80 años) decidió volver a las andadas con esta adaptación de una novela de Patricia Highsmith (que debe estar, como poco, infeliz en su tumba). Affleck y De Armas se hicieron pareja (o por lo menos se conocieron y luego se hicieron pareja) en el set de esta cinta sobre un matrimonio de dinámica intensa (por decir algo). La película se terminó, llegó la pandemia, Affleck y De Armas tuvieron una pública relación en tiempos en que todo el mundo estaba encerrado en casa… y luego se separaron.

Mucho se ha dicho de qué pasó luego. La película se retrasó indefinidamente. Las escenas de sexo (primer spoiler de muchos) son inexistentes… (esto en una película de un cineasta que literalmente centra sus historias en ellas). Los dos actores se negaron a hacer publicidad de la cinta. Y al final se estrenó sin pena ni gloria en Amazon. Y el resultado es un caos de tono y estructura, personajes que parecen no entender cómo funcionan los humanos y comedia inadvertida que te va a dejar sonriendo (y preguntándote qué demonios fue eso). 

Y es ahí donde ahora puedes tener el placer (o por lo menos la incredulidad seguida de risa) de verla. Así que, una vez terminados los créditos (¡dios mío, los créditos!) vamos a hacer una lista de las cosas más descabelladas que pasan en Aguas profundas… Recomendación: verla primero porque lo que sigue está lleno de spoilers. 

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Imagen de ‘Aguas profundas’ vía Amazon Prime Video.

1. ¿Qué es esta relación?

Nadie está diciendo que la gente no pueda tener relaciones que no se ajusten a los estándares más tradicionales. Pero el arreglo de la pareja protagonista -en que Melinda (De Armas) se acuesta con todo jovencillo guapo que se encuentra, lo pasea delante de todas sus amistades y su propio esposo, Vic, ante la mirada iracunda de su conyuge- no parece ser disfrutable para ninguno… claramente no para él. A pesar de esto, el personaje de Affleck asiste en silencio a los affairs cada vez más descarados de Melinda,  a sus borracheras públicas en las fiestas a las que van todo el tiempo y a los comentarios de sus amigos (eso cuando no está amenazando pasivo agresivamente a los niñatos amantes con insinuaciones de haber asesinado a sus predecesores). Todo esto sin contar que Melinda y Vic parecen despreciarse hasta niveles irreparables. De hecho el odio parece ser lo que mayormente alimenta su relación. Entonces ¿por qué están juntos? ¿Por qué odiarse sin ningún disfrute? ¿Qué esperan de esta relación? Porque, por lo menos al verlo, no parece que ninguno saque nada beneficioso de estar con el otro o del juego de seducción, cuernos e insultos que tan públicamente juegan (y que si fuésemos sus amigos nos pondría, como poco, muy incómodos todo el tiempo). 

2. ¿Quién es esta gente de casi 50 años que se la pasa en fiestas a lo Gatsby todos los fines de semana?

El libro de Highsmith se desarrolla en la década de los cuarenta (lo que explicaría que un matrimonio se mantuviese junto a pesar de odiarse o el deseo de vivir intensamente) pero en este universo del presente estas parejas de casi cincuenta años parecen vivir en un mundo paralelo en que las resacas no son peores con los años, en que tener hijos no es una responsabilidad y en que vivir solo de fiesta en fiesta -a lo Jay Gatsby- es algo completamente normal. Y no solo son fiestas. Son fiestas exageradas, llenas de ríos de alcohol (y borracheras, como las de Melinda bailando sobre un piano), de músicos en vivo, escapadas de sexo al baño en casas ajenas, amplitud de drogas, trasnochos eternos y largos baños en la piscina, de noche y bajo la lluvia. ¿Quién es esta gente?

Imagen de 'Aguas profundas' vía Amazon Prime Video.
Ben Affleck en ‘Aguas profundas’ vía Amazon Prime Video.

3. Los caracoles

Sí, Vic tiene caracoles. ¿Por qué? Nadie lo sabe. Pero existen y tienen muchas escenas en una película que es a la vez larga y parece faltarle la mitad de la historia. Lo único claro es que si hay algo húmedo e íntimo, no son las escenas de sexo (que, de nuevo, no existen… parecen haber sido eliminadas) sino estos animalillos que tanto admira en silencio el protagonista. Incluso en algún momento llega a decir que son venenosos si no se les hace pasar hambre primero… lo que parece ser una amenaza y un guiño a algo… pero no.

Tal vez, si le das vueltas rebuscadas, puede que se refiera a él, al que su esposa hace pasar hambrunas sexuales mientras la observa acostarse con otros, o a ella, que hambrienta de una pasión que no ve en su esposo, la busca en otra parte. Pero todo esto es una invención para intentar dar sentido a un extraño hobby sin verdadera explicación. A Vic le gustan los caracoles, los observa ensimismado… y ya. 

4. El cambio de tono en la mitad es de locos.

Durante la primera mitad de la película asistimos a esta relación de odio y asco (nadie puede convencerme que hay amor aquí… ¿dónde?) en que Vic va progresivamente sintiendo más indignación con las aventuras cada vez más abiertas y descaradas de Melinda: su esposa disfruta bastante no solo de meterse mano frente a todos su amigos, sino de llevar a sus jóvenes amantes a comer a casa con su esposo e hija. 

Luego, en una de las alocadas fiestas ya mencionadas, Vic ahoga a otro de los amantes de Melinda (a estas alturas ya ha habido tres… ¿de dónde saca tanto jovencito guapo en tan poco tiempo?). A partir de este momento, en que, por cierto, casi nadie piensa que Vic mató al chico (a pesar de estar a solas con él y llevar toda la fiesta mirándolo con odio intenso o de que ya había hecho chistes sobre asesinar a otro de ellos, que está desaparecido); el tono y dirección de la historia cambian. Tanto su esposa, que le grita a la policía que fue él (y luego, sin ninguna explicación racional, se va tan tranquila con él a casa en el coche y sigue su rutina sin cambios), como un guionista/escritor recién llegado (que más que curioso parece desquiciado) creen que Vic es capaz de matar y lo que sigue es un relato de ¿investigación de asesinato? ¿thriller? ¿una inadvertida comedia negra? Nadie lo sabe.  

Imagen de 'Aguas profundas' vía Amazon Prime Video.
Ana de Armas en ‘Aguas profundas’ vía Amazon Prime Video.

5. El guionista/escritor curioso es… no hay palabras

Tracy Letts, dramaturgo ganador del Pulitzer y excelente actor, interpreta a este recién llegado que, sin ninguna razón real, está convencido de que Vic (a quien no conoce) es un asesino. Habla con Melinda de sus sospechas e incluso contrata a un investigador privado. ¿Por qué? Solo podemos suponer que, como todo el mundo en este pueblo de Nueva Orleans, ha perdido la noción de lo que es comportarse como un humano medianamente pensante o sensato

Letts, de hecho, protagoniza una de las secuencias más desquiciadas (y de risa) de toda la cinta. Cuando Melinda encuentra otro amante (el cuarto, si están llevando la cuenta) y Vic, inevitablemente, lo mata; Letts descubre la verdad y lo que sigue es una ridícula persecución en que Affleck le sigue en una bicicleta, mientras Letts va a toda velocidad, a través de un bosque, en un coche. ¿Su perdición? Es tan absurdamente arrogante y mezquino, que en medio de ser perseguido por un asesino en una zona aislada, necesita escribir un mensaje de texto mientras conduce. ¿A quién? A su esposa. ¿Para qué? Para decirle: tenia razón. 

6. El agua no es profunda

Vic asesina al cuarto amante en un alejado espacio en el bosque, al lado de un río, donde siempre va de acampada con su familia (¿por qué no hacerlo en un sitio que nunca volverás a pisar? En esta pelicula nadie piensa con lógica mínimamente humana). De hecho, al día siguiente su esposa le propone hacer un picnic familiar justamente allí. Tras un momento ¿tierno? ¿desquiciado? en que se masturban mutuamente muy cerca de su hija de cinco años… Vic se da cuenta  de que el cadáver que hundió incompetentemente en el río está saliendo a la superficie. Así que el personaje de Affleck decide volver a resolver el problema. Y el guionista/escritor curioso lo sigue. La conversación que mantienen, mientras Affleck intenta hundir el cadáver, es surrealista, por decir lo menos. También lo es que las aguas en que Vic trata de hundir con un palo a un muerto son de todo menos profundas. 

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Imagen de ‘Aguas profundas’ vía Amazon Prime Video.

7. Trixie, la hija de la pareja, es una sociópata

Hemos hablado poco de Trixie y eso es porque se merece un apartado para ella sola. La pequeña niña -tiene unos cinco años- ha crecido en esta casa llena de miradas de odio y comentarios pasivo agresivos de desprecio sin que, al parecer, le importe un bledo. La niña tiene una relación muy cercana con Affleck (que está retirado porque se hizo millonario al inventar un chip que se utiliza en drones del ejército) y bastante menos con De Armas (no es de extrañar, casi nunca está haciendo nada más que no sea salir con sus amantes). Pero ¿por qué es una sociópata? Trixie hace cosas como poner la misma canción una y otra vez, no porque le guste sino para volver loca a su madre. En una escena escalofriante le dice a su padre que está segura de que mató al amante de su madre… y lo hace con una sonrisa. Bebe vino con Affleck (tiene cinco años, recordemos esto) y le prohibe a De Armas usar la cocina por tres semanas, como si fuese la que manda en la casa… se comporta como una adulta precoz e insensible, todo con una especie de sonrisa de disfrute maligno que da miedo… de seguro terminará matando gente cuando crezca. 

8. El final es surrealismo puro

Y no, no hablamos del final en que De Armas confirma que Vic asesinó a su último amante, quema la única evidencia del crimen y parece disfrutar esta nueva manera de expresar la pasión que tiene su pareja (Melinda llega a decir que quiere que la controle y que no es suficiente hombre… las dinámicas de género en esta historia son problemáticas, por decir lo menos). O del hecho de que este final insinúa que la pareja ha encontrado un equilibrio feliz en una relación abierta en la que luego él asesina a los amantes. No. El final surrealista llega con los créditos. 

Tras esa sombría conclusión, y sin ninguna explicación, vemos a Trixie, en el asiento de atrás del coche de su padre cantando, junto a la radio, el éxito de los setenta, I feel like dancing. Canta toda la canción. En un plano fijo. Sin contexto o razón. Y ese, señoras y señores, es el final de esta película. Sin palabras. 

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