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Economía

La falta de aceite de girasol puede paralizar la industria agroalimentaria en cuatro semanas

Ante la guerra en Ucrania, la industria busca a contrarreloj nuevos orígenes para el aceite de girasol, como Argentina, Brasil o Sudáfrica

La falta de aceite de girasol puede paralizar la industria agroalimentaria en cuatro semanas

Ante la guerra en Ucrania, la industria busca a contrarreloj nuevos orígenes para el aceite de girasol, como Argentina, Brasil o Sudáfrica

Una parte de la industria agroalimentaria española quedará paralizada si en cuatro semanas no encuentra un sustitutivo para el aceite de girasol, usado para la elaboración de multitud de productos, desde bollería y conservas a salsas y fritos, y cuyas reservas no aguantarán más de un mes.

La guerra en Ucrania ha detenido la actividad en las refinerías de ese país, desde el que España recibe el 62% del aceite de girasol que utiliza, los barcos no circulan por el estrecho del Bósforo y ya sólo queda el aceite que estaba en existencias.

El desabastecimiento «es inminente», ha expresado Rubén Moreno, director general de Produlce, asociación que representa a las empresas del sector de los dulces, las galletas y la pastelería y a la que pertenecen Bimbo, Gullón o Nestlé, entre otras muchas. «Tenemos ya los ‘stocks’ al límite y dentro de un par de semanas las empresas más tempranas se habrán quedado sin aceite de girasol y en un plazo máximo de cuatro semanas todas las empresas», ha abundado Moreno.

En el mismo sentido se han manifestado representantes de la Agrupación Española de Fabricantes de Conservas Vegetales (Agrucón) y también lo ha dicho el secretario general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas de Pescados (Anfaco-Cecopesca), Juan Vieites, quien ha afirmado que el desabastecimiento es cuestión de tres semanas o de un mes.

«Honda preocupación»

La desaparición de las botellas de aceite de girasol en los supermercados, la limitación de su venta y su subida de precio, según han denunciado algunas organizaciones, han sido las primeras evidencias de las implicaciones que el ataque de Rusia a Ucrania tiene para este producto y para el consumidor.

Pero pronto ha saltado también la alarma sobre su repercusión en la industria, que necesita de este insumo al por mayor, para la fritura en restaurantes y en empresas de snacks, para la elaboración de bollería, y para las transformaciones y conservas de alimentos y salsas, entre otras.

Según un estudio del consultor oleícola Juan Vilar, al año se consumen en España 193.200 toneladas de aceite de girasol dentro del hogar, mientras que para el uso industrial, de hostelería y restauración se destinan 186.800 toneladas.

En busca de más aceite

Ahora, tanto ellos como el resto de los sectores industriales buscan a contrarreloj nuevos orígenes para el aceite de girasol, como Argentina, Brasil o Sudáfrica, al tiempo que tratan de desarrollar nuevas formulaciones para sus recetas con otros tipos de aceite.

Desde el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAPA) se ha destacado que España cuenta con la mayor producción mundial de aceite de oliva y que eso puede atenuar la situación de desabastecimiento de aceite de girasol, pero para las industrias no resulta equivalente.

«Desgraciadamente a nosotros (el aceite de oliva) no nos sirve, no tiene las características ideales para ser un sustituto del girasol, empezando por el sabor, que es mucho más fuerte y no es neutro», ha señalado Moreno.

Fuente: Rubén Figueroa (EFE).

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