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Así ha amanecido Caracas tras los terremotos: edificios derrumbados y vecinos rescatistas

Los equipos de emergencias siguen con labores de rescate mientras los vecinos denuncian graves daños estructurales

Así ha amanecido Caracas tras los terremotos: edificios derrumbados y vecinos rescatistas

Ciudadanos venezolanos en las calles tras el terremoto. | Daniel Hernández (El Estímulo)

La capital de Venezuela afronta una situación crítica tras el doble terremoto de magnitudes 7,5 y 7,2 que ha sacudido el país este jueves. Con al menos una treintena de réplicas registradas desde el seísmo, miles de vecinos han pasado la noche al raso por temor a nuevos derrumbes, mientras los equipos de emergencia continúan buscando supervivientes entre los escombros de edificios colapsados.

Un recorrido realizado por El Estímulo, medio de comunicación venezolano, por distintos puntos de Caracas ha constatado el drama humanitario que vive la capital tras el doble terremoto. El miedo a las constantes réplicas —que ya ascienden a una treintena, según el balance oficial— y los graves daños estructurales registrados en decenas de edificios han llevado a numerosas familias a pasar la noche en calles, plazas y parques.

La imagen se repite en distintos puntos de la ciudad: tiendas de campaña improvisadas, vecinos con almohadas y enseres personales y personas que han optado por dormir dentro de sus vehículos ante el temor de regresar a sus viviendas.

El asfalto como refugio temporal. (Daniel Hernández)

Los residentes de la Misión Vivienda San José, en San José Cotiza, han pasado la noche en la plaza San Lorenzo de San José. Otros permanecen en las inmediaciones del laboratorio clínico de la Escuela de Medicina José María Vargas de la Universidad Central de Venezuela.

Los daños en la infraestructura son especialmente visibles en las zonas más vulnerables. Numerosos edificios presentan profundas grietas en sus fachadas, desprendimientos de mampostería y, en los casos más graves, fallos estructurales que han obligado al desalojo inmediato de los inmuebles.

Los vecinos reclaman la presencia de técnicos que evalúen el estado de los edificios. Una residente del Estoril Palace, situado en la tercera transversal de Los Palos Grandes, ha relatado que los habitantes del inmueble pasaron toda la noche refugiados en Mundo Total, donde también permanecieron personas mayores que tuvieron que dormir sobre alfombras a la intemperie.

«Los daños son tremendos en toda la planta baja y hasta el tercer piso; los mármoles están completamente rotos y el tanque de agua quedó destrozado. Cuando llegó la luz, el agua empezó a salir por todos lados y a entrar en los tableros de electricidad, por lo que nosotros mismos tuvimos que apagar las bombas para evitar que el pulmón explotara», ha explicado la afectada. También ha indicado que durante la noche fue necesario evacuar de urgencia a personas con neumonía y problemas renales.

Edificio san Miguel. Altamira sur. (Daniel Hernández)

La vecina ha insistido en la necesidad de una inspección urgente para determinar si el edificio sigue siendo habitable. «Solo pedimos que, por favor, el alcalde o las autoridades de ingeniería municipal se acerquen para hacer una inspección y tener una idea de dónde estamos pisando, porque nos quedamos sin casa y lo más probable es que el edificio ya sea inhabitable», ha afirmado.

A las peticiones de ayuda se han sumado también los familiares de presos políticos. «Por favor, de corazón se lo pedimos, permitan que todos los presos políticos den una llamada a sus hogares para que sepan de sus familiares; todos somos seres humanos», ha reclamado desde Caracas Mellirlania Serba.

Pese al cansancio acumulado, efectivos de los Bomberos de Caracas, Protección Civil y grupos de rescate voluntarios continúan trabajando en las zonas más afectadas.

Durante su recorrido, El Estímulo también ha comprobado la delicada situación del edificio Moisés, en el sector San Bernardino. En el exterior del inmueble permanecen decenas de vecinos mientras los equipos de rescate tratan de abrirse paso entre los escombros para comprobar si todavía hay personas atrapadas.

Con el transporte público paralizado y las clases y actividades laborales no esenciales suspendidas por decreto presidencial, Caracas afronta una de las jornadas más difíciles de los últimos años, marcada por la solidaridad entre los vecinos y la espera de la ayuda internacional que podría comenzar a llegar en las próximas horas.

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