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Núria Vilanova (Atrevia): «La comunicación empieza siempre por la escucha»

La presidenta de Atrevia conversa con THE OBJECTIVE sobre sus últimos resultados, cómo gestionar crisis y el futuro de la empresa

Núria Vilanova (Atrevia): «La comunicación empieza siempre por la escucha»

La presidenta de Atrevia, Nuria Vilanova. | Atrevia

Cuando con solo 23 años Núria Vilanova (Vilanova i la Geltrú, 1965) invirtió todos sus ahorros para fundar su propia empresa de comunicación, pocos podían imaginar que esa joven –de la que aún pueden encontrarse noticias si uno rebusca en las hemerotecas– terminaría dirigiendo una de las compañías más importantes del mundillo, con presencia en 15 países, que en 2022 cerró con un crecimiento en la facturación cercano al 30%.

La historia no fue tan sencilla. Han sido muchos años de crisis, complicaciones, dificultades y reveses, aunque durante la entrevista con THE OBJECTIVE Vilanova se empeñe en poner el foco sobre los éxitos y las formas que les han llevado a convertirse en una de las empresas referentes en un mundillo cada vez más competitivo y cambiante, en el que afirma que quien no estudia el mundo y no se mantiene al día, pierde los trenes al cambio.

La conversación arranca con un recuerdo sobre sus primeros años. Vilanova afirma que pudo montar Inforpress –embrión de la actual Atrevia– tirando de los ahorros que había podido guardar desde los 19 años, cuando empezó a enlazar colaboraciones con hasta tres medios y estudiar. No pidió ayuda a familiares o amigos. Solo su madre, que entró en esta aventura como socia aunque sin aportar capital para gestionar las tareas fiscales, financieras, legales o judiciales, formó parte de la empresa, cuya primera meta fue sobrevivir al primer año.

«Cuando tú haces un proyecto con tus ahorros y sólo tienes 23 años y no tienes a nadie a quien acudir –ni ayudas familiares, ni públicas–, pues solo hay una solución: cerrar en números negros. No existe otra. El sentir que no hay más solución ha sido muy importante para nosotros y ha permitido que en los 34 años que llevamos en pie no hayamos perdido dinero ni un solo año» celebra.

Tres décadas después, el presente es mucho menos acuciante (aunque afirma que nunca han dejado de exigirse y de trabajar). Atrevia cerró el curso 2022 con un crecimiento de la facturación del 29%, con resultados positivos en las ventas de 36,1 millones de euros a nivel global, viniendo de operaciones firmadas en España 27,6 millones. En lo que refiere al beneficio en términos de Ebitda –antes de impuestos y amortizaciones–, la cifra también fue positiva con 4,66 millones de euros.

América Latina es uno de los principales focos de mercado de la empresa. Hoy en día cuenta con 11 sedes en diferentes países, lo que ha permitido que un 22% de sus beneficios provengan de estos territorios. Además, la facturación en este área experimentó un alza en la facturación del 58,5%, con 5,7 millones de euros.

La presidenta de Atrevia se muestra especialmente orgullosa de estas cifras, aunque pone el foco en las cifras de crecimiento, que destaca que ha sido completamente orgánico –independiente de las operaciones de adquisición de otras empresas, como Apple Tree Colombia, y proveniente de las operaciones emprendidas por la compañía-. Afirma que han sido capaces de seguir a la alza a través de este modelo gracias a su principal virtud: «Ofreciendo al mercado un modelo de comunicación que funciona y que responde a lo que solicitan».

No olvida la primera vez que supo ver un hueco en el mercado por el que poder asomar la cabeza. Fue en un proyecto para Telefónica, que buscaba una compañía que les diseñara el plan estratégico de comunicación interna para todo el mundo, algo muy poco común en el sector en esos años. «El resto de empresas de comunicación decían que cómo iban a hacer eso si esa era una labor de recursos humanos. Nosotros, sin embargo, empezamos a incorporar esta práctica antes que nadie», recuerda.

Desde entonces, siempre han intentado estar a la vanguardia en este tipo de oportunidades, como ocurriera con departamentos como Public Affairs o los de consultoría y reputación, prácticas en las que fueron pioneros: «Intentamos estar siempre con los ojos abiertos, porque la comunicación es demasiado importante hoy como para dar las soluciones del pasado en un mundo cada vez más complejo».

«Cuando tú haces un proyecto con tus ahorros y sólo tienes 23 años y no tienes a nadie a quien acudir, pues solo hay una solución: cerrar en números negros»

«Cuando un cliente te pregunta: ¿pero vosotros en qué sois buenos?, puedo decirles que somos buenos en cada una de las áreas porque hemos trabajado en tener excelentes profesionales en todas las áreas y que tengan además la capacidad de hacer proyectos transversales, porque esa es la clave», destaca.

Aprender a capear las crisis

Las crisis forman parte del día a día de toda empresa y su supervivencia pasa por aprender a capearlas. Núria Vilanova, experta en la materia, recuerda que estas siempre son una oportunidad para crecer y desarrollarse, pero que si no se afrontan correctamente pueden romper de forma definitiva el vínculo entre una empresa y sus clientes, impactando también a los empleados o con los grupos de interés.

Para poder dejarlas atrás, repite en varias ocasiones durante la conversación un pequeño mantra de enorme utilidad a la hora de hacer frente a estas cuestiones: «La comunicación empieza siempre por la escucha». Vilanova sostiene que las compañías que se encuentren sumergidas en una situación compleja deben trabajar primero por buscar una solución de consenso que ponga a los afectados por delante, dejando de lado el cruce de culpas.

«Todas las crisis que ha habido de comunicación en accidentes, en vertidos, etcétera han sido porque los directivos de las compañías han intentado minimizar el problema. ‘Ha sido la tormenta, no he sido yo; ha sido el piloto del avión, no ha sido la compañía’. ¡No, el problema es tuyo y tienes que afrontarlo!», sentencia.

Pero, ¿y si es la propia Atrevia la que algún día comete un error en una cuestión para la que había sido contratada con el fin de resolverla? Núria Vilanova es clara: el primer paso es trabajar para que eso nunca suceda a través de la implementación del trabajo en equipo con profesionales sobre los que se han delegado responsabilidades acorde a su nivel: «En mi sector hay mucha gente que no ha crecido porque eran grandes estrategas de comunicación pero se vendían ellos mismos y no vendían el trabajo de su compañía. Yo he trabajado siempre para crear equipos, no para vender».

Sin embargo, si esto no es posible, recuerda que no es el fin y que existen múltiples formas de superar una crisis, aunque siempre tras haber tratado de resolver los problemas que puedan haber surgido a las partes afectadas, los grandes aliados de la empresa. Preguntada sobre si en este punto es recomendable mentir, la presidenta se muestra tajante sobre esta posibilidad: «A una empresa le conviene mentir si quiere salvarse hoy pero no le importa el largo plazo. Yo no creo en eso. Corto y largo tienen que poder ir de la mano, si no, vamos al fracaso».

Atrevia y su apuesta por la paridad

La paridad en las empresas y en los consejos de administración del Ibex 35 han pasado a formar parte de la conversación pública hacer relativamente poco tiempo. Sin embargo, en Atrevia fue uno de los primeros movimientos que emprendieron cuando empezaron a ganar peso.

«Una empresa que empezamos mi madre y yo. Después se incorporó otra mujer, después otra. Nos dimos cuenta que éramos una empresa que estábamos perdiendo la diversidad», afirma durante la conversación. Fue entonces cuando se marcaron un doble objetivo: alcanzar una presencia del 33% de hombres en la propia compañía y emprender una serie de mediciones para conocer la presencia de la mujer en las direcciones de las principales compañías del mercado.

Aunque ya no miden cuántos trabajadores forman parte de su empresa, desde Atrevia mantienen su apuesta por seguir recopilando datos para conocer en qué situación se encuentran en otras empresas y poder promover un cambio a mejor. Para ello implementaron un semáforo con el que buscaban alertar qué empresas tenían una o ninguna mujer en sus consejos de administración. Recuerda que cada vez que señalaban, se promovía un cambio.

Preguntada sobre el plan del Gobierno para forzar la paridad en los consejos de administración de las empresas, Vilanova se muestra reticente. Defiende que debe promoverse y que las empresas no pueden mantener un perfil eminentemente masculino, aunque prefiere apostar por otros modelos menos punitivos como el emprendido por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que apuesta por promoverla, pero no a través de sanciones y castigos.

«A una empresa le conviene mentir si quiere salvarse hoy, pero no le importa el largo plazo. Yo no creo en eso. Corto y largo tienen que poder ir de la mano. Si no, vamos al fracaso»

«Eso es poner el peso en la propia compañía. Si de verdad tienes un argumento como ‘es que no hay mujeres que puedan aportar lo que necesito, estos son relevantes para mí, etcétera’, está bien. No todo tiene que ser igual. Ahora sí: si lo que vas a explicar no se aguanta como ‘es que no he encontrado una mujer en España que sepa de auditoría‘, ¡sonrójate, pásalo mal, que te de vergüenza la baja calidad de la explicación! No es algo que sea coercitivo, porque hay casos y casos», defiende.

Cerrando la entrevista, Vilanova sostiene que hay Atrevia para rato. Anuncia que preparan un plan para expandir la presencia internacional de la empresa –aunque, a pesar de insistir, no desvela a qué país–. Señala que están rematando el nombramiento de nuevos cargos en la dirección y, sobre todo, un plan para invertir entre 15 y 18 millones de euros durante los próximos tres años, todo ello con sus propios fondos gracias al nivel ‘cero’ de deuda que disfruta la compañía. «Podemos seguir construyendo», se despide.

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