Vox no activó el protocolo antiacoso contra Gestoso y tardó cuatro meses en oír a la víctima
La dirección nacional de Santiago Abascal se demoró 127 días en reunirse con la denunciante, temiendo que hablara

Luis Gestoso.
Un total de 127 días. Ese fue el lapso de tiempo que transcurrió desde que Vox supo del supuesto caso de acoso de Luis Gestoso, miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), a María Guerrero, concejal de Murcia, hasta que se reunió con la denunciante para interesarse por su situación. Esto, además, se hizo sin activar el protocolo antiacoso del partido, que prescribe que la comisión instructora para los casos de acoso laboral «debe reunirse en el plazo de tres días laborables desde la fecha de recepción de una queja o denuncia», y que «todo el procedimiento será urgente». Sin embargo, Vox tardó cuatro meses en dar audiencia a la afectada.
Según ha confirmado Vox a THE OBJECTIVE, el pasado 17 de marzo la secretaria general adjunta del partido, Montserrat Lluis, se reunió con María Guerrero en Murcia «para escuchar de primera mano su situación». Nótese que el encuentro se produjo tan solo dos semanas después de que saltara la crisis en la región, que estalló por la decisión de la cúpula de apartar a José Ángel Antelo, muy cercano a la denunciante, lo que da a entender que el partido temía que la concejal fuese a hablar.
Siempre según la versión del partido verde, aquel 17 de marzo «le fue asignada [en referencia a María Guerrero] una persona para acompañarla y concretar los pasos necesarios para su futura reincorporación al Grupo Municipal, con el objetivo de que se sintiera cómoda y respaldada». Asimismo, «le fue confirmado que contaría con el apoyo de Vox y, durante los meses de marzo y abril, se trabajó de manera coordinada y satisfactoria para preparar su vuelta, quedando fijada por su parte su reincorporación para el mes de mayo, si bien esta no llegó a producirse».
Lejos de aquello, el pasado 6 de mayo Guerrero anunció su marcha de Vox cargando duramente contra Gestoso y la dirección nacional. En el comunicado que publicó en X, y que fue adelantado por este medio, la concejal de Murcia aseguraba que «desde hace meses la situación en el grupo municipal era insostenible» por el «trato recibido por parte del portavoz, carente de la más mínima educación y respeto hacia [su] persona». Además, señalaba que había informado a la cúpula del mal trato que le proporcionaba el dirigente, «en aras de obtener respuesta y buscar una solución de forma interna sin perjudicar al partido en ningún momento», pero «lamentablemente no fue así, no contactaron con [ella] hasta que no [estuvo] de baja médica por ansiedad».
Su descripción tenía correlato en el informe que el pasado mes de noviembre José Francisco Garre, entonces vicepresidente nacional del Comité de Garantías y ahora fuera del partido, había remitido a la primera línea de Bambú 12. En este se informaba de una situación «gravísima, rozando el acoso si es que no lo sobrepasa»: «Además de ubicarla en el Pleno en un lugar diferente al que le corresponde, le impide intervenir en los debates plenarios; incluso ha creado un grupo de WhatsApp paralelo en el que a ella no la ha incluido como miembro. Realizan la actividad del grupo municipal sin ella, haciéndole un vacío que le está generando incluso problemas de salud».
Garre relataba también cómo la concejal no quiso denunciar «para poner en marcha el protocolo de acoso del Ayuntamiento porque no [quería] que esta situación perjudique al partido, pero, desde luego, le [estaban] haciendo la vida imposible». Guerrero estuvo de baja durante meses por ansiedad y, ante la inacción de la dirección nacional, decidió salirse del partido la semana pasada. Tras anunciar su marcha del grupo municipal Vox al de no adscritos, Gestoso ha reaccionado refiriéndose a ella como «la tránsfuga».
Para más inri, del informe se extrae que no solo la tenía tomada con María Guerrero. A Daniel Sabiote, entonces responsable provincial de redes sociales, cuya hermana fue asesinada hace unos años, «estando aún el caso bajo investigación judicial, pues se desconoce a los autores de los hechos, le llegó a decir que su hermana era una yonki a la que le gustaba ir con brasileños y por eso había acabado así».
El informe también recoge el supuesto maltrato a voluntarios de Vox que trabajan en la sede de forma altruista: «Les ha gritado y dirigido palabras humillantes contra ellos que, sin llegar al insulto, sí que han sido vejatorias, siempre remarcando que los demás no son nadie y que él manda allí porque forma parte del CEN».
Todas estas cuestiones no son ajenas al partido. Pese a que Luis Gestoso cuenta con la amistad de Santiago Abascal, su consideración interna es negativa por ser, al mismo tiempo, el «lamebotas de Abascal» y «despiadado con los que, por un motivo u otro, caen en desgracia» en Vox. Fuerte con los débiles y débil con los poderosos.
Tanto es así que José Joaquín Arias Orín, exalcalde de Guadalupe (Murcia), se acaba de dar de baja del partido, precisamente, por Luis Gestoso. En el comunicado de despedida, al que ha tenido acceso este medio, señala al miembro del CEN y portavoz de Vox en Murcia como motivo de su salida: «No voy a permanecer ni un minuto más en un proyecto político en el que figure el nombre de Luis Gestoso. Es incompatible con mis principios y con la forma en la que entiendo la política y el respeto hacia las personas».
