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Política

La cúpula de Vox desoyó un informe sobre el acoso de uno de sus miembros a una concejal

La dirección nacional tiene desde noviembre un documento que detalla la conducta de Luis Gestoso en Murcia

La cúpula de Vox desoyó un informe sobre el acoso de uno de sus miembros a una concejal

El portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Murcia, Luis Gestoso, acompañado de concejales de su grupo, en una rueda de prensa. María Guerrero, segunda por la izquierda. | Vox Murcia

Luis Gestoso, miembro del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Vox y portavoz del partido en el Ayuntamiento de Murcia, estaba «haciendo la vida imposible» a una concejal de su grupo, María Guerrero Cano, que ha terminado por abandonar la formación, denunciando el «trato recibido por parte del portavoz, carente de la más mínima educación y respeto hacia mi persona». Así se extrae de un informe que se remitió a la dirección nacional, el CEN, el pasado 10 de noviembre de 2025, en el que se desgranaba la «conducta inadecuada» de Gestoso hacia la edil, así como hacia otros compañeros del partido en la Región de Murcia.

El informe, al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, está elaborado por José Antonio Garre, exvicepresidente nacional del Comité de Garantías. Este describe la relación de Gestoso con Guerrero como «gravísima, rozando el acoso si es que no lo sobrepasa»: «Además de ubicarla en el Pleno en un lugar diferente al que le corresponde, le impide intervenir en los debates plenarios, incluso ha creado un grupo de WhatsApp paralelo en el que a ella no la ha incluido como miembro, realizan la actividad del grupo municipal sin ella, haciéndole un vacío que le está generando incluso problemas de salud».

Garre relata cómo la concejal no quiso denunciar «para poner en marcha el protocolo de acoso del Ayuntamiento porque no [quería] que esta situación perjudique al partido, pero, desde luego, le [estaban] haciendo la vida imposible». Guerrero estuvo de baja durante meses por ansiedad y, ante la inacción de la dirección nacional, este pasado miércoles decidió darse de baja del partido, denunciando ya por fin públicamente que «desde hace meses la situación en el grupo municipal era insostenible» por el «trato recibido por parte del portavoz, carente de la más mínima educación y respeto hacia [su] persona».

La concejal de Vox había informado a la dirección nacional del mal trato que le proporcionaba el dirigente, «en aras de obtener respuesta y buscar una solución de forma interna sin perjudicar al partido en ningún momento», pero «lamentablemente no fue así, no contactaron [con ella] hasta que no [estuvo] de baja médica por ansiedad». Quizá porque Luis Gestoso es un hombre de confianza de Santiago Abascal, un político profesional que, al contrario que José Ángel Antelo, informa a la cúpula de todo lo que sucede en la región, por lo que se le considera un «espía» al servicio de la dirección.

El pasado mes de febrero, La Opinión de Murcia adelantó que Guerrero estaba de baja por culpa de Gestoso, quien le sometía, según el citado diario, a un «acoso y derribo». Gestoso tiene colocada a su pareja en el Ayuntamiento de Murcia, a razón de 60.000 euros anuales, y juntos han instaurado en el grupo un «régimen del terror». De hecho, su novia, Nerea Alzolaha sido demandada con anterioridad por algún extrabajador. En obvia referencia a Nerea Alzola, la concejal María Guerrero Cano señala en su carta de despedida que la «meritocracia» se ha abandonado y «ahora se contrata a familiares y parejas de cargos, en contra del ideario del propio partido».

Tras anunciar su marcha del grupo municipal Vox al de no adscritos, Gestoso ha reaccionado refiriéndose a ella como «la tránsfuga», sin negar ninguno de los hechos que se le imputan. Pero del informe se extrae que no solo la tenía tomada con Guerrero. A Daniel Sabiote, entonces responsable provincial de redes sociales, cuya hermana fue asesinada hace unos años, «estando aún el caso bajo investigación judicial pues se desconoce a los autores de los hechos, le llegó a decir que su hermana era una yonki a la que le gustaba ir con brasileños y por eso había acabado así».

El informe también recoge el supuesto maltrato a voluntarios de Vox que trabajan en la sede de forma altruista, a quienes «les ha gritado y dirigido palabras humillantes contra ellos que, sin llegar al insulto, sí que han sido vejatorias, siempre remarcando que los demás no son nadie y que él manda allí porque forma parte del CEN».

Estas actitudes concuerdan con la descripción que ofrecen de él fuentes cercanas al personaje, que dicen que es, al mismo tiempo, el «lamebotas de Abascal» y «despiadado con los que, por un motivo u otro, caen en desgracia» en Vox. Fuerte con los débiles y débil con los poderosos. Quizá por eso la cúpula no ha tomado medidas contra él pese a tener un demoledor informe en su haber desde hace seis meses.




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