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Transporte

El amigo de Puente al frente de Renfe lleva 16 meses con el convenio de la plantilla caducado

Álvaro Fernández Heredia, ex de Sumar, llegó a la compañía pública en enero de 2025 con el convenio recién expirado

El amigo de Puente al frente de Renfe lleva 16 meses con el convenio de la plantilla caducado

Álvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, acumula 16 meses con el Convenio Colectivo de Renfe caducado. El acuerdo expiró el 31 de diciembre de 2024 y desde entonces no se ha renovado en tiempo y forma, como es menester en estos casos, para reflejar los cambios en el sector ferroviario.

El III Convenio cubría concretamente el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2024. Hay que subrayar que es por el cual se rige en la actualidad la plantilla —a pesar de estar caducado—, si bien no refleja la evolución en la industria del tren. La llegada de Iryo y Ouigo para competir con Renfe ha removido los cimientos de un sistema en el que hasta no hace mucho el operador público no tenía rivales, a lo que se suma el accidente de Adamuz, el mayor en la historia de la alta velocidad española, con 46 fallecidos.

Fernández Heredia, amigo del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente —llegó al cargo con su beneplácito—, formó parte de las listas electorales del partido Más Madrid en las elecciones municipales del 28 de mayo de 2023 al Ayuntamiento de la capital. Su vínculo con Sumar, partido en la esfera ideológica de Más Madrid, es público y notorio. Tras su aterrizaje en la empresa pública ferroviaria, son varios los perfiles de esta formación política que han pasado a la primera línea de la dirección de Renfe.

Su vínculo con Sumar, y por tanto con las reivindicaciones de la clase trabajadora, no le ha impedido mantener fricciones con los sindicatos del operador ferroviario. A punto de cumplirse un año y medio desde la expiración del anterior convenio, no se atisba una salida rápida para la aprobación del nuevo.

Las fricciones en el Convenio

De hecho, a día de hoy, el IV Convenio Colectivo sigue pendiente de negociación. Esto implica que los trabajadores operan actualmente bajo una prórroga de las condiciones del convenio anterior mientras se cierran los nuevos puntos.

A pesar de no haber un nuevo marco laboral firmado, se han ido aprobando actualizaciones salariales (como la del 1,5% con carácter retroactivo desde enero de 2026) para ajustar los sueldos a las directrices del Gobierno para los empleados públicos, evitando así la congelación total.

Aunque en febrero de este año, tras el accidente de Adamuz, se acercaron posturas —y se puso fin a las huelgas— con la contratación de 1.200 nuevos empleados para Renfe y un plan de inversión de 1.800 millones de euros, hoy en día no hay una rúbrica por escrito del que sería el IV Convenio Colectivo.

Uno de los aspectos que genera mayor roce es la jornada de 35 horas semanales en todos los centros de trabajo, sin que esto suponga una pérdida de operatividad, además de los días generados por exceso de jornada. Sindicatos como CSIF exigen que se reconozca y se incluya en el calendario de 2026 el día de descanso compensatorio generado por el ajuste de horas anuales para toda la plantilla.

Otra de las demandas sindicales es el establecimiento de un sistema de primas variables y la internalización de las cargas de trabajo. El objetivo en este último caso —defendido especialmente por CCOO y UGT— es que las labores de mantenimiento que ahora se subcontratan vuelvan a ser efectuadas por personal propio de Renfe. Un punto que genera mucha controversia, sobre todo después del caso de Adamuz y el papel de las subcontratas en el mantenimiento y certificación del estado de la red. También se reclama más material e inversión en los talleres de la corporación.

Se pretende además proteger determinados complementos salariales —aparte de la creación de una bolsa de horas para acudir al médico— para que no sean absorbidos por las subidas del salario base, garantizando que el aumento sea real en la nómina, además de la eliminación de la escala de entrada y reducir el tiempo que un nuevo empleado tarda en alcanzar el salario pleno de su categoría. El objetivo es evitar que existan trabajadores de segunda realizando las mismas funciones que los más veteranos.

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