José Carlos Rodríguez

La actualidad de Clara Campoamor

Beatriz Ledesma ha editado un libro que compila un puñado de artículos de Clara Campoamor, junto con alguna entrevista publicada en la prensa. Pertenecen los textos a su exilio argentino, entre el final de la guerra y mediados de los años 50, cuando pasó a vivir en Suiza la extrañeza de España.

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La actualidad de Clara Campoamor
José Carlos Rodríguez

José Carlos Rodríguez

Elegí vivir de contar lo que acaece. De todas las ideas sobre cómo debemos convivir, la libertad no me parece la peor.

Beatriz Ledesma ha editado un libro que compila un puñado de artículos de Clara Campoamor, junto con alguna entrevista publicada en la prensa. Pertenecen los textos a su exilio argentino, entre el final de la guerra y mediados de los años 50, cuando pasó a vivir en Suiza la extrañeza de España.

Los artículos recogen su lectura de las obras de varios creadores de la lengua castellana: Garcilaso y Juan de Mena, Fray Luis de León y Sor Juana Inés De la Cruz, Bécquer y Machado, entre otros. Estas reflexiones le permiten trabar relación con la España cultural, ya que la política le había mostrado la faz más agria.

Esta noticia, que ha sido recogida ampliamente en los medios (la obra está patrocinada por la Fundación Banco Santander), está precedida de la que da cuenta de la nueva edición de su obra “La revolución española vista por una republicana”. Es un libro extraordinario, en el que la urgencia (lo escribió en los últimos meses de 1936) no merma la claridad del juicio de la autora sobre la II República y la Guerra Civil. Traducida del francés y editada por Luis Español Bouché, cuenta cómo aquél régimen, concebido por media España contra la otra media, acabó devorándose a sí mismo.

Campoamor representa lo mejor del debate en el ámbito público. Luchó por la igualdad política de hombres y mujeres, uno de esos objetivos que son infinitamente justos y que amplían el terreno de entendimiento común. Quizás por ello no ha sido reivindicada por quien debiera haberlo hecho, y quien sí le ha adoptado como referencia, tiene que orillar lo mejor de su obra política, porque es incapaz de asumirla.

La abogada y parlamentaria murió en el exilio; un régimen sectario y cicatero, que había monopolizado un país que no le pertenecía, le impidió el reencuentro con España.

Hoy, que el sectarismo vuelve a España en todo su esplendor, que la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres es una idea sospechosa, hoy, que apenas cabe nombrar algún político que anteponga la convivencia a su estrecho interés político, debemos recordar con nostálgica esperanza la figura de Clara Campoamor.

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