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Gabriel González-Andrio

¿Nos ponemos?

España tiene que volver a estar entre los mejores. Los éxitos en la gastronomía o el deporte son sólo un ejemplo de lo que somos capaces cuando “nos ponemos”. Volvamos a ondear la bandera del optimismo. Somos mejor de lo que pensamos. Enterremos el pesimismo. Volvamos a creer en nosotros.

Opinión

¿Nos ponemos?

España tiene que volver a estar entre los mejores. Los éxitos en la gastronomía o el deporte son sólo un ejemplo de lo que somos capaces cuando “nos ponemos”. Volvamos a ondear la bandera del optimismo. Somos mejor de lo que pensamos. Enterremos el pesimismo. Volvamos a creer en nosotros.

Los periodistas tenemos la suerte de tener acceso a personas e historias increíbles. Sin embargo, muchas veces no valoramos la oportunidad de conocer a gente brillante en su ámbito profesional. Este es el caso de Juan Mari Arzak, dueño y chef del prestigioso y laureado restaurante “Arzak” de San Sebastián.

Le conocí hace ya unos años con motivo del Festival Publicitario que por entonces –y hasta hace poco- se celebraba en la bella y elegante capital donostiarra. Me pareció un tipo entrañable, campechano, optimista, listo y honesto. Entonces me di cuenta de que no hace falta trabajar en una agencia para ser un excelente creativo. De hecho no son pocos los profesionales que han cambiado el despacho por los fogones.

La crisis quizá ha hurgado más en ese sentimiento que tenemos los españoles de caer en una despiadada autocrítica. Este mes estoy pasando unos días en Estocolmo y debo reconocer que los suecos son tipos sensacionales. Muy serios en su trabajo, pero les falta la chispa creativa. Esa que sí atesoramos a granel en nuestra querida (desgraciadamente no por todos) España.

Tenemos un talento innato para la creatividad. Somos imaginativos, sacamos punta a todo y, sobre todo, sabemos reírnos de nuestra sombra. No digo que seamos ni mejores ni peores que los suecos, los chinos o los británicos. Somos diferentes.

El problema que es nos gusta lamernos la herida. En estos últimos años las hemos pasado canutas, no hay duda. La crisis económica nos ha zarandeado de lo lindo y los cadáveres profesionales se cuentan por miles.

Pese a todo, creo que los españoles tenemos que aprender de los argentinos (en fútbol, no). Ellos viven en permanente estado de crisis y siempre han sobrevivido. Saben vender y venderse como pocos. El hambre les agudizó el ingenio. ¿Y nosotros?

España tiene que volver a estar entre los mejores. Los éxitos en la gastronomía o el deporte son sólo un ejemplo de lo que somos capaces cuando “nos ponemos”. Volvamos a ondear la bandera del optimismo. Somos mejores de lo que pensamos. Enterremos el pesimismo. Volvamos a creer. 

¿Nos ponemos?

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