THE OBJECTIVE
Cristina Martin Jimenez

El aborto y el virus Zika

Nuevamente los medios de comunicación hacen llegar el pánico a todos los puntos del planeta después de que la onusina Organización Mundial de la Salud propagara que “el virus Zika se expande de manera explosiva”. A pesar de haberse identificado por primera vez en 1947 en Uganda, según nos cuentan, no existen vacunas para la cura. Y lo más sorprendente de todo: en ese año fue patentado por la fundación Rockefeller.

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El aborto y el virus Zika

Nuevamente los medios de comunicación hacen llegar el pánico a todos los puntos del planeta después de que la onusina Organización Mundial de la Salud propagara que “el virus Zika se expande de manera explosiva”. A pesar de haberse identificado por primera vez en 1947 en Uganda, según nos cuentan, no existen vacunas para la cura. Y lo más sorprendente de todo: en ese año fue patentado por la fundación Rockefeller.

Desde hace años, acusan desde el ámbito científico, político y civil a la OMS de colaborar con la estrategia de los laboratorios farmacéuticos para crear alarmas globales con el fin de enriquecerse con la venta de las vacunas. Pero en este asunto, para la elite, el fin no es el dinero sino el control social. De nuevo, en un tema de salud aparece el miedo como pilar para la manipulación.

El alarmismo Zika y su falta de vacuna están relacionados directamente con el control demográfico que el alma de Bilderberg, David Rockefeller, puso en práctica hace décadas.

Muchos recordarán que durante la crisis, Christine Lagarde, imbuida de la política eugenésica expandida por Bilderberg, dejó un titular para los anales no solo del periodismo sino de la humanidad: “Los ancianos viven demasiado y eso es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, ¡y ya!”. O sea, matemos a nuestros padres y abuelos porque ya no producen en la cadena de montaje y resultan inútiles, un gasto para los Estados.

Nos encontramos con movimientos proaborto financiados por la Fundación Rockefeller, el FMI y la Fundación Bill y Melinda Gates junto a otros cerebros que juegan a diseñar nuestro mundo. El objetivo es miserable: acabar con los nacimientos indeseados por la elite así como a los ancianos.

En 1994, David Rockefeller lo dejó claro en la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de la ONU celebrada en el Cairo. Según él, era urgente contener el crecimiento humano para evitar la superpoblación. De ahí que se haga imprescindible aprobar medidas eugenésicas. Y para él, debía hacerse desde la ONU.

Desde hace décadas, sus medios de comunicación trabajan para inyectar en nuestras mentes el virus del miedo. Y el sensible espacio de la salud —territorio de la vida y de la muerte —, es el campo más fértil para sembrarlo.

Kissinger, que está de visita en Rusia, es el autor del el Memorandum 200 donde sostenía que el aumento de la población en los países menos desarrollados ponía en peligro el sistema americano, es decir, el imperio global. Y afirmaba que el aborto era siempre eficaz para disminuir la demografía.

Y ahora, la prensa global y alineada pide a las mujeres embarazadas que aborten, con titulares ideológicos en el Washington Post como este: “El gran dilema del nuevo virus Zika es el aborto”. La directora para el hemisferio occidental de la Federación Internacional de Paternidad Planeada, Carmen Barroso, aprovecha para hacer campaña propagandística del aborto porque “cuando las mujeres estén desesperadas… buscarán sus propias soluciones”.

El mosquito Zika lo que está expandiendo en realidad es el virus del aborto. Y todo ello sin que se haya demostrado que tal virus es el causante de los casos de microcefalia, sutil trampa que preparan para que incluso los más férreos enemigos del aborto caigan en ella afirmando aquello de: “Sí…, pero es que en este caso…”.

El periodista Jon Rappoport ha denunciado que en Brasil el uso indiscriminado de pesticidas “provoca defectos de nacimiento como los que presuntamente y de forma no demostrada, provocaría el virus Zika”. Y, en la misma línea, numerosas publicaciones estadounidenses señalan que el brote Zika pudo haberse originado durante los ensayos financiados por la Fundación Bill y Melinda Gates con mosquitos transgénicos. Ambos son partidarios del gobierno mundial y el control poblacional.

Mientras ellos juegan y ensayan con los seres humanos, sus mass media piden a las mujeres no tener hijos, no quedarse embarazadas hasta julio de 2016. O hasta que terminen sus ensayos con la población o cuando hayan acabado con los que les sobran. Y es que la autodenominada elite puede tener los hijos que quieran. Pero los hijos de los pobres ponen en peligro el sistema.

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