The Objective
Lifestyle

David Bueno, biólogo y genetista español: «El cerebro es muy obediente. Si te quejas continuamente de todo, este se bloquea y te impide ser feliz y aprender»

El diálogo interior tiene más poder del que imaginamos. Porque el cerebro escucha, interpreta y actúa en consecuencia

David Bueno, biólogo y genetista español: «El cerebro es muy obediente. Si te quejas continuamente de todo, este se bloquea y te impide ser feliz y aprender»

David Bueno | Instagram

Hay personas que parecen instaladas permanentemente en la queja. Todo les molesta, cualquier situación tiene un lado negativo y, ante el más mínimo contratiempo, reaccionan desde el pesimismo. Aunque pueda parecer solo una cuestión de carácter, la ciencia lleva años demostrando que esta actitud tiene consecuencias directas sobre el cerebro, el aprendizaje y el bienestar emocional.

El biólogo y genetista español David Bueno lo explica de manera muy clara: «El cerebro es muy obediente. Si te quejas continuamente de todo, este se bloquea y te impide ser feliz y aprender». Una afirmación que conecta directamente con la neurociencia y con la forma en la que nuestros pensamientos condicionan el funcionamiento cerebral.

El cerebro responde a los mensajes que recibe

Según el experto, las personas que viven enfocadas constantemente en lo negativo no solo tienen más dificultades para sentirse satisfechas o disfrutar del día a día. También encuentran más obstáculos para seguir aprendiendo, evolucionando y mejorando personalmente. El motivo está en cómo responde el cerebro a los mensajes que recibe de manera repetida.

«El cerebro siempre nos hace caso», sostiene Bueno. Y pone un ejemplo muy sencillo. Si una persona se levanta por la mañana, se mira al espejo y sonríe, el cerebro interpreta ese gesto como una señal positiva y empieza a producir serotonina, uno de los neurotransmisores relacionados con el bienestar y el buen estado de ánimo. Esa pequeña acción puede generar una sensación de calma y satisfacción casi inmediata.

La queja constante bloquea el aprendizaje

Sin embargo, ocurre justo lo contrario cuando la mente entra en un bucle constante de quejas. Si una persona repite continuamente pensamientos negativos, el cerebro activa mecanismos de bloqueo emocional y cognitivo. En otras palabras, comienza a convencerse de que las cosas no van a salir bien, de que nada merece demasiado esfuerzo y de que cualquier intento terminará en frustración.

Ese estado mental afecta directamente a la capacidad de aprender. Desde el punto de vista neurológico, el aprendizaje necesita curiosidad, motivación y una cierta predisposición positiva hacia el cambio. Cuando el cerebro interpreta que todo es un problema o una amenaza, prioriza la supervivencia emocional frente al crecimiento personal.

Por eso, quienes viven instalados en la crítica constante o en el «todo me sale mal» suelen sentirse más agotados, más frustrados y menos abiertos a nuevas experiencias. El cerebro, obediente a ese discurso interno, termina funcionando desde el bloqueo y no desde la posibilidad.

La importancia de cambiar el enfoque mental

La clave, según explica David Bueno, no está en ignorar los problemas ni en mantener una actitud ingenuamente optimista. Se trata más bien de entrenar la mente para entender que las cosas pueden mejorar, aunque sea un poco, y que siempre existe margen para avanzar. Cambiar el enfoque modifica también la respuesta cerebral.

Tristeza

Una idea que también comparte Mario Alonso Puig, quien ha defendido en numerosas ocasiones que la manera en la que una persona piensa y se habla a sí misma condiciona directamente su bienestar emocional, su motivación y su capacidad para afrontar retos.

@marioalonsopuig

La forma en que te hablas puede cambiarlo todo. No es la caída lo que más duele, sino cómo te tratas cuando estás en el suelo. Háblate con compasión: no para excusarte, sino para recordarte que sigues aprendiendo. #Autoestima #CrecimientoPersonal #Resiliencia #ReseteaTuMente #MarioAlonsoPuig

♬ sonido original – Mario Alonso Puig – OFICIAL

La neurociencia ha demostrado además que el cerebro posee plasticidad, es decir, capacidad para reorganizarse y crear nuevas conexiones neuronales a lo largo de toda la vida. Eso significa que los hábitos mentales también pueden entrenarse. Igual que una persona acostumbra a su cerebro a la queja, también puede acostumbrarlo a detectar oportunidades, soluciones o pequeños aspectos positivos del día a día.

Publicidad