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Boris Cyrulnik (88), neurólogo y psiquiatra, sobre cómo encontrar la felicidad: «Necesitamos tener sueños y metas para darle sentido a nuestra vida»

Una reflexión que recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, las personas tienen la capacidad de reconstruirse

Boris Cyrulnik (88), neurólogo y psiquiatra, sobre cómo encontrar la felicidad: «Necesitamos tener sueños y metas para darle sentido a nuestra vida»

Boris Cyrulnik | Instagram

La felicidad no siempre tiene que ver con una vida perfecta, sin problemas o sin dolor. Para el neurólogo y psiquiatra francés Boris Cyrulnik, uno de los mayores expertos en resiliencia del mundo, la clave está en cómo afrontamos aquello que nos ocurre y en la capacidad de encontrar un sentido a nuestra vida incluso después de las heridas más difíciles.

A sus 88 años, Cyrulnik sigue compartiendo reflexiones sobre la mente humana, el sufrimiento y la capacidad de las personas para recuperarse de los golpes emocionales. En una charla para Aprendemos Juntos del BBVA, el experto explica que los seres humanos necesitan construir un camino vital con objetivos, sueños y recuerdos que den significado a la existencia. «Los seres humanos vivimos en un mundo de sentido. Necesitamos tener sueños y tener recuerdos para darle una dirección a nuestra vida», afirma Cyrulnik.

La resiliencia como herramienta emocional

Según el especialista, cuando una persona vive marcada únicamente por un dolor no superado, el sufrimiento puede convertirse en una carga permanente. «Si nuestra dirección viene de un dolor no superado, sin resiliencia, al recibir un golpe sufrimos muchísimo y sin posibilidad de modificar ese sufrimiento», explica.

La resiliencia, un concepto muy ligado al trabajo de Boris Cyrulnik, es la capacidad de una persona para recuperarse después de una experiencia traumática. No significa olvidar el dolor o fingir que no existe, sino aprender a convivir con él sin que destruya por completo la vida emocional.

El psiquiatra recuerda que todos los seres humanos atraviesan momentos difíciles. La diferencia está en las herramientas emocionales que cada uno desarrolla a lo largo de su vida. «Si hemos crecido fortalecidos y con seguridad, recibimos el mismo golpe, una tragedia, pero hemos aprendido a ser más fuertes que el sufrimiento y que el dolor», señala.

Sálvate, la vida te espera

Para Cyrulnik, las personas que han construido vínculos afectivos sanos, que se han sentido queridas y acompañadas, suelen tener una mayor capacidad para afrontar la adversidad. Eso no evita el sufrimiento, pero sí cambia la manera en la que se vive. «Entonces sufrimos menos, sufrimos una sola vez», explica el neurólogo.

Con esta idea, el experto diferencia entre el dolor inevitable y el sufrimiento que se prolonga durante años. Una pérdida, una ruptura o una tragedia producen dolor de manera natural, pero cuando una persona no consigue elaborar emocionalmente lo ocurrido, ese sufrimiento puede repetirse constantemente.

Transformar el sufrimiento en algo valioso

Uno de los mensajes más esperanzadores de Boris Cyrulnik es que incluso las experiencias más duras pueden transformarse en algo valioso. El especialista asegura que muchas personas consiguen convertir sus heridas en aprendizaje, creatividad o ayuda para los demás. «Si hacemos algo con ese dolor, ese sufrimiento, habremos transformado el sufrimiento en obra de arte», afirma.

Esa «obra de arte» de la que habla no tiene por qué ser literal. Para algunas personas puede convertirse en escribir, pintar o crear música. Para otras, significa ayudar a quienes pasan por una situación parecida, construir una familia estable o encontrar un propósito que dé sentido a la experiencia vivida.

La infancia y los vínculos emocionales

El mensaje de Cyrulnik también pone el foco en la importancia de educar emocionalmente desde la infancia. Sentirse protegido, escuchado y querido durante los primeros años de vida influye directamente en la manera en la que una persona afrontará los problemas en el futuro. El especialista, que vivió una infancia marcada por la Segunda Guerra Mundial y la persecución nazi, conoce de primera mano el impacto del trauma. Precisamente por eso, su obra, Sálvate, la vida te espera habla sobre como la resiliencia ha conectado con millones de personas en todo el mundo.

Lejos de ofrecer una visión ingenua de la felicidad, Boris Cyrulnik defiende una idea mucho más realista: la felicidad no consiste en evitar el dolor, sino en aprender a darle un sentido a la vida incluso después de haber sufrido. Por eso insiste en la importancia de mantener sueños, proyectos y metas personales. Tener ilusiones, sentirse útil y mirar hacia el futuro ayuda a que el sufrimiento no ocupe todo el espacio emocional. «Necesitamos tener sueños y metas para darle sentido a nuestra vida», resume Cyrulnik.

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