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Victoria Carvajal

Curados de espanto

«La nueva titular de Sanidad tendrá que dedicar toda su energía en poner orden en el desbarajuste de la campaña de vacunación»

Opinión

Curados de espanto
Chema Moya EFE

Debe de ser el cansancio, la sobredosis de malas noticias o el miedo que nos atenaza de nuevo a la vista de las terroríficas cifras de contagios y fallecidos, pero cualquiera diría que estamos curados de espanto. La salida del ministro de Sanidad en lo peor de la pandemia, el corte en el suministro de las vacunas que aleja de nuevo la salida de la crisis, la incertidumbre sobre la llegada del maná de los fondos europeos por la negativa de una parte del Gobierno a aceptar su condicionalidad, las constantes revisiones a la baja del crecimiento de España y los 622.600 empleos que se perdieron en 2020 pese a todo el dopaje económico, el riesgo de que se esté acumulando una nueva burbuja financiera… Mejor no salir de la cama.

«Creo que lo vas a disfrutar». Esta fue la frase de Salvador Illa a su sucesora, Carolina Darias, el día que relevaba en su puesto al hoy candidato del PSC a la Generalitat. Si ya resulta incomprensible que, como «servidor público», que le gusta decir a él, abandone sus responsabilidades coincidiendo con el momento más crítico de esta devastadora tercera ola y con la infausta cifra de fallecidos subiendo imparable para irse a hacer campaña en Cataluña, lo de «disfrutar» fue ya el colmo. ¿Un freudian slip del Illa de afable talante? Tal vez, pero en cualquier caso una declaración desafortunada en medio del drama que viven tantas familias. Solo queda esperar de Darias, en vez de disfrutar  se dedique a ejecutar con más dirección y criterio que el ya exministro.

La nueva titular de Sanidad tendrá que dedicar toda su energía en poner orden en el desbarajuste de la campaña de vacunación, clave para frenar la expansión incontrolada del virus y evitar que se siga alejando la salida de la crisis económica. La interrupción en el suministro de vacunas a la Unión Europea por parte de algunas farmacéuticas como AstraZeneca, que ya ha anunciado que entregará el 25% de lo acordado, pone en peligro la campaña de vacunación en la UE. En el caso de España, a falta de un plan nacional, como cada CCAA va a su bola, este corte de suministro amenaza con dejar sin segunda dosis a muchos de los vacunados con la primera. Hasta 10 semanas puede tardar en reanudarse el normal suministro. La segunda dosis llegaría tarde para muchos. Una trágica pérdida de recursos en tiempos de escasez.

¿Qué responsabilidad tiene la UE en esta debacle? Aquí, Hans Werner Sinn, el economista contrario a muchas de las políticas de integración europea impulsadas por Merkel, cree que mucha. Pese a haber destinado fondos europeos al desarrollo de la vacuna, como es el caso de la alemana BioNTech asociada a Pfizer, ¿por qué, a diferencia de EEUU y el Reino Unido, tardó Bruselas tanto en hacer los pedidos? Si la crisis se agrava, ¿puede la UE perder el brillo recuperado gracias a ese esfuerzo solidario que ha supuesto la aprobación del mayor paquete de estímulo de la historia de la Unión? Es un riesgo.

Porque, si la vacunación es una de las patas fundamentales para salir de la crisis, la llegada de los fondos europeos a los países miembros es otra. Pero el maná puede retrasarse si el Gobierno no acepta las condiciones de la Comisión Europea. El último episodio que subió los decibelios de la bronca interna que libran la facción podemita con la más técnica del Gobierno fue a cuenta de la posibilidad de alargar la vida laboral para el cobro de la pensión, una de las reforma que exige Bruselas. Pero las puñaladas no vienen solo de dentro: también de los volátiles socios de investidura del llamado Gobierno de progreso. Como si la situación económica y social no fuera de extrema necesidad, ERC se negó a convalidar el decreto de gestión y reparto de los 140.000 millones de euros que han de llegar, un texto clave para la credibilidad del Gobierno en la UE. Para la estupefacción de todos, salió adelante con la abstención de Vox.

Y no solo hay riesgo de que dinero llegue tarde y mal: también hay cada vez más voces que cuestionan si, ante el deterioro de la situación pandémica, los 750.000 millones de euros del fondo de recuperación llamado NextGenerationEU serán suficientes para rescatar a Europa. El número de contagiados en el continente supera hoy los 32 millones y los fallecidos rondan los 660.000, muy por encima de lo que se registraba a mediados de año cuando se aprobó el paquete de ayudas. El daño económico también ha ido a más y en países que, como Alemania, ahora prácticamente confinada, no sufrieron tanto durante la primera ola. De hecho, acaba de rebajar su previsión de crecimiento del 4,4% al 3% para este año.

El FMI mira a Europa con cautela. Según sus previsiones, el PIB de la UE cerrará en 2021 aún un 3% por debajo de 2019, antes de la pandemia. Es decir; habremos producido 360.000 millones de euros menos en bienes y servicios, una cantidad que equivale al tamaño de la economía danesa. Y es que el batacazo de este año ha sido de órdago: en 2020 el PIB de la UE cayó un 7,6%, mucho más que en el peor año de la recesión 2008-2013 y más del doble del 3,5% que retrocedió USA. El PIB de China, origen del desastre, creció incluso un 2,3%.

La recuperación será, por tanto, desigual entre los grandes bloques económicos. Pero también dentro de la propia Europa, de nuevo dividida entre Norte y Sur. Un desequilibrio que puede ser un foco de conflicto a la hora de decidir el momento de recuperar la senda de consolidación fiscal y evitar que siga disparándose la deuda pública en algunos países. En el caso de España, a finales de 2022 el PIB seguirá estando un 3% por debajo de 2019 y hasta 2023 no recuperará el nivel de riqueza precrisis. Será el país que más tarde en recuperarse de la caída del 11% de 2020, el mayor descalabro de toda la UE y el peor dato desde la Guerra Civil.

Los datos de paro ya revelan que la recuperación será lenta. España destruyó 622.600 empleos en 2020 pese a las ayudas de los ERTE que han costado a las arcas públicas unos 35.000 millones de euros. De ahí que la tasa de paro se haya logrado contener en el 16,3% y no haya sobrepasado el 20%. Pero los expedientes temporales de regulación de empleo son eso, temporales, es decir, puntuales. En total se van a prolongar más de un año, hasta el próximo mes de mayo. Y la pregunta es cuánto más puede aguantar el presupuesto ese gasto extraordinario si la vacuna y los fondos europeos tardan en llegar.

Y por si no hubiera suficientes elementos de incertidumbre, cabe añadir otro: la posibilidad de que se esté gestando una burbuja financiera. Como resultado de un cóctel explosivo: los generosos estímulos de los bancos centrales, que han situado a los tipos de interés en terreno negativo, junto con el optimismo desatado por la aprobación de las vacunas. Los precios de las Bolsas se han disparado en los últimos meses desafiando la caída de los beneficios de la mayoría de las empresas cotizadas, las previsiones económicas negativas e incluso actos tan desestabilizadores como el asalto al Capitolio. Ahora, a la vista del deterioro de la pandemia, las dificultades de la campaña de vacunación y la perspectiva de que la recuperación se retrase, muchos vaticinan una fuerte corrección.

¡Qué poco nos duró el optimismo de las vacunas! Ay.

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