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Pilar Marcos

¡Un respeto a mis indultados!

«¡Un respeto a los indultados de Sánchez!, que todos son cruciales para mantenerle en el poder»

Opinión
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¡Un respeto a mis indultados!

EFE

No es cierto que Pedro Sánchez mienta siempre. Hay señaladas ocasiones, con cuestiones que son de su máximo interés personal, en las que dice la verdad, por cruda que ésta sea. Así ocurrió en la réplica a sus socios independentistas durante el debate del Pegasus en el Congreso. Le contestó exactamente esto a la diputada Miriam Nogueras, de Junts per Catalunya: 

«Ustedes vuelven a decir esto de que lo volverán a hacer, y demás, que yo lo respeto, lógicamente, porque usted sube a la tribuna y puede verter... Sí, puede verter las opiniones que quiera, señoría, claro que sí, estamos en una democracia. Yo lo puedo no compartir, pero lo debo respetar, porque somos demócratas, señoría, y aquí se tienen que escuchar todas las opiniones». 

Este alarde de sinceridad escorada hacia el delito indultado por su persona merece una reposada lectura para entender por qué él respeta las amenazas de reincidencia de sus indultados.

El presidente del Gobierno -y máximo responsable del indulto a los condenados por sedición y malversación en la tentativa golpista de otoño de 2017- afirma que ‘puede no compartir, pero debe respetar’ que sus indultados amenacen, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, con reincidir en el delito por el que les concedió su medida de gracia. 

Lo puedo no compartir’ es una afirmación de la que se infiere que, quizá, ‘lo pueda compartir’. Pero, sin llegar a la inferencia, el presidente sí afirmó taxativamente que ‘lógicamente’ debe ‘respetar’ la amenaza de golpismo por parte de sus promotores -condenados por el Tribunal Supremo e indultados por el Gobierno que les tiene como socios imprescindibles para su pervivencia política- porque «somos demócratas y aquí se tienen que escuchar todas las opiniones». 

La ley que regula el indulto es muy antigua. Fue promulgada en junio de 1874 por el entonces Ministerio de Gracia y Justicia. Solo se reformó mínimamente en 1988. Pero, pese a lo vetusto de la norma, la reincidencia está en ella tal mal vista como bien valorado queda el inexistente arrepentimiento de los indultados por Sánchez. Sólo hay que repasar los artículos 2 y 25 para hacerse una idea. 

El ho tornarem a fer que no se cae de la boca de los indultados secesionistas de Sánchez no es una opinión. Creíble o no, es una amenaza, aunque también es una baladronada. 

Es la misma amenaza que agita con entusiasmo María Sevilla, la última indultada por Sánchez: la mujer condenada por secuestrar a su hijo y a la que el presidente del Gobierno ha devuelto la patria potestad que, lógicamente -aquí sí, lógicamente-, le quitaron los tribunales de Justicia para proteger al menor de otro encierro forzoso a manos de su mal ‘protectora madre’. También esta indultada dice que lo volverá a hacer con el aplauso de las ministras de Podemos.

¡Un respeto a los indultados de Sánchez!, que todos son cruciales para mantenerle en el poder. Si el indulto a los separatistas era una ‘lógica’ exigencia de sus socios parlamentarios de ERC y -también ‘lógicamente’- de Bildu, la medida de gracia a la promotora de la orwelliana asociación de «Infancia libre» (sic) es imperativa para tranquilizar a los estertores de Podemos más inquietos ante la comunión de Sánchez con Yo-Yolanda y su ignoto espacio político.

Los indultados por la gracia de Sánchez no sólo amenazan con reincidir en sus delitos, sino que, contrariamente a lo que la ley del indulto prevé, incumplen su artículo 15: «Serán condiciones tácitas de todo indulto: 1º Que no cause perjuicio a tercera persona o lastime sus derechos…». El hijo secuestrado por la indultada, junto al padre falsamente denunciado por ella y privado de ver a su hijo, son dos perjudicados directos de la gracia presidencial. Como muy bien señalaba, aquí mismo el sábado el fiscal Salvador Viada, «muchas veces, hay indultos que se convierten en un insulto»

Pero no hay insulto que pueda frenar el objetivo más deseado. Hay que proteger lo único importante: la pervivencia en el poder de Sánchez. Aunque solo sea para unos meses. Aunque para lograrlo haya que indultar, incluso, a las palabras de su significado. Aunque… lo que haga falta. 

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