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Ignacio Ruiz-Jarabo

Sánchez se ha descorbatado, nada más ha cambiado

«El presidente sigue sin adoptar ningún plan de reducción del gasto público, ni de mejora en la eficiencia del uso de los recursos públicos. Lo suyo es la propaganda»

Opinión
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Sánchez se ha descorbatado, nada más ha cambiado

Pedro Sánchez, el pasado 2 de agosto en Palma de Mallorca. | Europa Press

Cierto que Sánchez luce ahora sin corbata en sus apariciones públicas, pero no ha modificado un ápice ni su discurso político ni el quehacer de su Gobierno. Mantiene impregnado el primero de sus habituales mentiras y prosigue básicamente la inacción y/o la mala praxis como elemento esencial del segundo.

Como ejemplo reciente de la falsedad que rodea sus manifestaciones, acabamos de escucharme afirmar en La Palma que su plan de ahorro energético ha sido consensuado en la Unión Europea. Nada más lejos de la realidad, pues lo acordado en Europa es el resultado final a conseguir por cada país dejando a éste la elección del modo en el que ha de conseguirse. Y es precisamente eso, el modo de lograr reducir en el famoso 7% el consumo energético lo que Sánchez no ha tenido bien pactar con nadie. Por supuesto, no lo ha pactado con la oposición -ni siquiera lo ha intentado-, pero tampoco es fruto de un pacto con sus socios parlamentarios. En un claro ejemplo de autoritarismo, Sánchez ha decidido cuestiones básicas que afectan a la vida de los españoles sin acordarlo con nadie más que consigo mismo, por mucho que en La Palma haya querido hacernos ver lo contrario.

Siguiendo con las mentiras, escuchando a Sánchez pareciera que solo a Isabel Díaz Ayuso le parece improcedente su forma de operar, pero tampoco esto es cierto. Otros gobiernos autonómicos dirigidos por el Partido Popular, también los del País Vasco y de Cataluña -dirigidos por socios parlamentarios de Sánchez- e incluso algunos dirigidos por socialistas -por ejemplo, el navarro- han expresado también su malestar por la ausencia del necesario diálogo entre el Gobierno nacional y los autonómicos previo a la promulgación del plan de Sánchez. Por cierto, que es todo menos un plan si entendemos como tal un conjunto de medidas articuladas con los respectivos resultados esperados por cada una de ellas, lo que permitiría un seguimiento de su ejecución y la consiguiente aprobación de medidas correctoras para subsanar las posibles desviaciones sobre lo previsto. Cualquier parecido con lo aprobado por el Gobierno es pura coincidencia.

Pero la reincidencia de Sánchez en la mentira, aunque ahora sea sin corbata, concurre con el permanente mentir de sus ministros. Acabamos de contemplar el consenso técnico de los expertos en denunciar el peculiar procedimiento seguido por el ministro Escrivá para desestacionalizar los datos de empleo y maquillar así los desastrosos datos de julio. También hemos visto como la ministra Montero afirmaba sin ruborizarse que la deflactación del impuesto personal sobre la renta aprobada por el Gobierno alemán no suponía una ventaja para los contribuyentes alemanes frente a los españoles que sufrimos día a día la negativa de Sánchez a deflactar nuestro IRPF. Según ella, el Gobierno español nos está dando a cambio ayudas directas ¡Como si el Gobierno alemán no las diera también!

«Sánchez sigue negándose a reducir la dimensión de su Gobierno, el más voluminoso de la historia de nuestra democracia»

Junto a lo expuesto, aunque se haya desprendido de la corbata, Sánchez sigue negándose a reducir la dimensión de su Gobierno, el más voluminoso de la historia de nuestra democracia, con la consiguiente cohorte de altos cargos, asesores y presupuestos que ello supone. También sigue sin adoptar ningún plan de reducción del gasto público, ni de mejora en la eficiencia del uso de los recursos públicos. A lo que se ve, estas cosas no van con él. Ya se ha quitado la corbata para las fotos y las apariciones televisivas ¿Por qué va a tener que hacer más? Lo suyo es la imagen, la propaganda y el telemarketing, lo demás es cosa de una derecha que, por supuesto, es troglodita y está vendida al gran capital.

Lo malo es que entretanto, España lidera el ránking europeo del paro, sigue sin alcanzar el nivel de PIB previo a la pandemia, sufre una inflación que supera en dos puntos porcentuales a la media de la zona euro, mantiene un déficit público y una deuda pública notoriamente superiores a las fijadas en las reglas fiscales de la Unión Europea, continua sin aprobar el sistema de sostenibilidad de las pensiones públicas, y no está siendo capaz de gestionar con eficacia los fondos europeos anticrisis. Pero, eso sí, Sánchez sale en televisión sin corbata ¡Vaya monumento a la desfachatez!

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