THE OBJECTIVE
Alejandro Molina

Koldo y todos los (demás) hombres del presidente

«¿Quiénes son realmente los hombres de Sánchez? ¿Los del perfil de Jorge Javier Vázquez/Pedro Almodóvar o son los del arquetipo Koldo García/José Luis Ábalos?»

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Koldo y todos los (demás) hombres del presidente

Ilustración de Alejandra Svriz.

Me he acordado estos días de un tipo que una vez fue capaz de embutirse en un entallado traje color berenjena (o azul eléctrico, no me acuerdo, a partir de un nivel de saturación del pantone textil se me bloquean los conos receptores del color que hay en la retina) y calcetines fantasía con topillos estampados para acudir a la presentación del libro Tierra Firme, firmado por él pero escrito por una negra literaria con sueldo público por designación ministerial. Todo ello bajo la dirección escénica y estética de Jorge Javier Vázquez, el rey de la telebasura, quien una vez reivindicara para su espacio televisivo la condición de «programa para rojos y maricones». Que se las trae el binomio, porque otra cosa no, pero la URSS o la Cuba castrista eran, como todo el mundo sabe, el entorno social ideal para que la mismísima Priscilla (Reina del Desierto) acabara dirigiendo el Politburó. Vamos, que El Castro de San Francisco era un retiro espiritual al lado del ambientazo gay de la Lubianka, que se lo pregunten a Gil de Biedma o a Pasolini.

Bueno, que me voy por las ramas. Decía que en aquella mise en scène nada era causal. Un político que reivindica para sí el liderazgo del autodenominado «gobierno más feminista de la historia», que pretende la defensa en exclusiva –y excluyentemente- de las mujeres («no, bonita») y del colectivo homosexual en pleno, no podía por menos que mandar el mensaje de que él es un hombre moderno, el paradigma característico de la nueva masculinidad. El power dressing hacía ya un tiempo que se había incorporado al arsenal comunicativo del Presidente Fashion Week.

Pedro Sánchez es lo que la normativamente se considera un hombre guapo, dentro y fuera de España, mediático, que se siente cómodo en la política-entretenimiento (recordemos su espontánea intervención en aquel «referente social» -según sus palabras- que fue Sálvame), que sabe explotar su capital erótico, que sonríe, muchas veces sin razón, para atenuar la rigidez de su mandíbula cuando lo que escucha no le gusta. «Macho ma non fanatico», como el del chiste aquel del italiano.

Pero como el presidente nunca miente ni imposta sus posiciones ideológicas, incluidas las estéticas, sino que cambia de opinión, hubo un día en que, viendo las intenciones de voto, mutó, y pareció trocar de vuelta a la vieja masculinidad. Y así, confesó -empático- tener «amigos, hombres, entre 40 y 50 años, que se han sentido en algunas ocasiones incómodos con algunos discursos [feministas] que se han planteado en [tono] más de confrontación que de integración».  Para mí que hasta se pasó haciéndose el macho, al punto que hablando de sus supuestos gustos culinarios se despachó socarrón: «A mí, donde me pongan un chuletón al punto…, eso es imbatible». Lo que viene siendo un tío Agenda 2060.

«Si me ponen a descifrar el mensaje estético-comunicativo de Koldo y Ábalos diría que los hubieran sacado de ‘Los Soprano’»

Vienen los episodios antedichos a colación porque, vista y examinada la apuesta estética del presidente, su mensaje imago-político y sus cambios de opinión, parece legítimo preguntarse parafraseando a Alan Pakula quiénes son realmente los hombres del presidente. ¿Son los del perfil de Jorge Javier Vázquez/Pedro Almodóvar o son los del arquetipo Koldo García/José Luis Ábalos? Yo no es que sea el árbitro de la elegancia, pero si me ponen a descifrar el mensaje estético-comunicativo de los últimamente citados, así en una primera aproximación lo único que se me ocurriría decir es que son la demostración viva de que la vida imita al arte y no al revés, y que los hubieran sacado de un casting de Los Soprano.

En definitiva, si a Sánchez lo despojamos de toda la imagología que lo adorna y nos vamos al BOE, parece que su hombre se acercaría a su pesar más al perfil Ábalos, y Koldo su escudero. Que no tendrán el swing que tiene Sánchez cuando imita a Obama en los andares, y hasta pasarían por taberneros de los que aguan el vino en la novela picaresca, pero al fin y al cabo les dio la secretaría de organización del PSOE y ministerio con mayor presupuesto con diferencia de todo el Estado. Eso sí que ha sido política-espectáculo. A ver las secuelas.

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