The Objective
Anna Grau

¿Es ser madre de derechas?

«En lo que nadie le puede quitar razón a la madre de Noelia Castillo, es en que dejar morir a la gente sale más barato que mantenerla viva en condiciones duras»

Opinión
¿Es ser madre de derechas?

Ilustración generada con IA.

Habría mucho que decir sobre por qué Yolanda Ramos, madre de Noelia Castillo, la joven de 25 años que hace poco protagonizó la eutanasia más controvertida de España y quizás del mundo (hasta por eso se han peleado Pedro Sánchez y Donald Trump), sale ahora y no antes de la muerte de su hija a pedir ayuda a Alberto Núñez Feijoo para derogar la legislación actual sobre el tema y el actual Gobierno que la sostiene. También podríamos debatir a fondo sobre si deben pagar justos por pecadores, sobre si todos los acreedores a una muerte digna pueden y deben verse afectados por el estremecedor pero muy singular caso de Noelia.

Respetando que cada cual enfoque como quiera el delicado fondo de la cuestión, sí hay una parte del relato de esta madre que, especialmente en tal día de hoy, mucho a mí me ha resonado. Concretamente aquel en el que se queja de la impotencia que sintió cuando, al ser su hija mayor de edad, el sistema público de salud le negara el derecho a cierta información sobre su estado.

Yo viví una situación parecida cuando, en otro contexto por fortuna menos dramático, recibí la llamada por error de un centro sanitario público donde me daban indicaciones para una cita médica que en realidad no era para mí, era para mi hija. Cuando les saqué de su error, les expliqué que no sabía nada y les pedí más datos; me estrellé contra un muro. Que yo no tenía derecho a preguntar nada, vamos.

Ser madre ya no es lo que era. Pero ser mayor de edad, no nos engañemos, tampoco. ¿Es normal que los deberes maternales y paternales se prolonguen cada vez más en el tiempo, por ejemplo con el pago de pensiones de alimentos hasta edades muy avanzadas, porque los jóvenes se incorporan cada vez más tarde al mercado de trabajo, se emancipan cada vez menos, pero los derechos de padres y madres se interrumpan abruptamente en un momento dado… para que tome el relevo un sistema público que, por decirlo amablemente, puede llegar a dejar mucho que desear?

Noelia padecía enfermedades mentales que su madre denuncia que el sistema no atendió. Insisto, creo que este caso concreto hay que tomarlo con mucha prudencia, porque no da la impresión de que aquí ni el Estado ni la familia hayan hecho un gran papel. Pero en lo que nadie le puede quitar razón a esta señora, la madre de Noelia, es en que dejar morir a la gente sale más barato que mantenerla viva en condiciones duras. Esto también lo sé por experiencia porque mi padre, enfermo terminal de cáncer, fue mandado a casa con cuidados paliativos que según el oncólogo que le trató deberían haberse prolongado meses. Duró tres días. Hubo inyección de morfina de por medio y, si eso llegó a consultarse con algún miembro de nuestra familia, desde luego no fui yo. Ahí lo dejo.

«También podríamos debatir a fondo sobre si deben pagar justos por pecadores, sobre si todos los acreedores a una muerte digna pueden y deben verse afectados por el estremecedor pero muy singular caso de Noelia»

A lo mejor podríamos aprovechar el Día de la Madre no sólo para celebrar y honrar a quien nos dio la vida, sino para darle una vuelta, y hasta una buena mano de pintura, a los crecientes retos de la maternidad y la paternidad en sociedades cada vez más intervencionistas, que a veces, con su pretexto de garantizar derechos, lo que socavan es la independencia, la libertad y la responsabilidad personal. Queriendo o sin querer. A ver si alguien va a acabar considerando que ser madre es ser de derechas, peor aún, de ultraderecha…como no te limites a parir, pagar y callar.

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