El Ejército destroza un vehículo militar en unas prácticas de vuelo: «Ha sido una buena hostia»
Un Vamtac queda reducido a chatarra tras caer a plomo desde gran altura, aunque el accidente no dejó heridos
El Ejército de Tierra ha perdido la pasada semana un vehículo todoterreno URO Vamtac ST5 en unas prácticas de lanzamiento de cargas en Uceda (Guadalajara) durante unas maniobras de la Brigada Paracaidista (Bripac), según revela un portavoz castrense a THE OBJECTIVE tras la aparición en redes sociales de un vídeo y varias fotografías del accidente.
Tierra adquirió 38 unidades de este vehículo en junio de 2024 a la compañía Urovesa por 23,6 millones de euros (IVA incluido), lo que supone un precio medio de unos 620.000 euros por cada unidad. En el vídeo se puede apreciar el lanzamiento de la carga desde el aire y cómo las siergas o cables de acero no soportan el peso del Vamtac cuando se están abriendo los paracaídas. A raíz de ello, el vehículo todoterreno quedó reducido a chatarra al caer a plomo al suelo sin provocar daños personales, subraya el portavoz.
El Vamtac quedó completamente destruido ante el asombro de los militares, que seguían este ejercicio de prácticas de la Bripac en los terrenos de Uceda mediante esta técnica de lanzamiento, que se utiliza en operaciones militares de transporte aéreo para la descarga de suministros en vuelo. Este es el diálogo entre dos testigos del suceso:
T1.- Ostras, a tomar por culo. A ver, a ver… catapún chimpún.
T2.- Hay que ir a verlo, ¿no? Ha sido una buena hostia. Vamos a ir a verlo.
T1.- Cago en mi puta vida, se ha roto todo, ¿eh? Se ha roto […], vaya cagada, macho.
Este revés para el Ejército no ha sido el único ocurrido en los últimos días. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) solicitó el pasado miércoles al Ministerio de Defensa información sobre el accidente sufrido el 10 de abril por un vehículo tipo VEC del Regimiento Pavía n.º 4 en el campo de maniobras de San Gregorio (Zaragoza), donde —según el oficio remitido— «el vehículo resultó volcado y se produjo el desprendimiento de la torre».

La citada asociación consideró que la gravedad del siniestro, unida a la antigüedad del modelo, justifica una respuesta que «permita disipar la inquietud existente entre las unidades que operan este tipo de vehículos», máxime cuando dos militares, el conductor/tirador y el sargento jefe del vehículo, habrían sido hospitalizados en Zaragoza, «circunstancia que ha generado preocupación tanto en su propia unidad como en otras que emplean el mismo vehículo».
Por ello, ATME pidió al departamento que dirige Margarita Robles «conocer el estado de los afectados y los detalles sobre las causas del siniestro», incluyendo el estado técnico del vehículo, su antigüedad, su mantenimiento y «cualquier circunstancia operativa que pudiera haber influido en el vuelco y en el desprendimiento de la torre».
Medidas adicionales de seguridad
En el oficio al que tuvo acceso la mencionada asociación, se subraya que se trata de un modelo veterano en servicio, «lo que incrementa la necesidad de conocer si existen factores estructurales o de desgaste que deban ser revisados para evitar incidentes similares», indicó en un comunicado.
ATME también preguntó si se han considerado medidas adicionales para garantizar la seguridad del personal que opera estos vehículos, ya sea mediante revisiones extraordinarias, protocolos específicos o limitaciones temporales de uso mientras se esclarecen las causas del accidente. La asociación recordó que «esta información es necesaria a fin de garantizar la transparencia, reforzar la confianza del personal y asegurar que los medios materiales empleados […] se mantienen en condiciones adecuadas para preservar la integridad de los militares».
