Siete exmonjas de Belorado a juicio por maltrato y abandono de cinco religiosas ancianas
La causa avanza tras apreciarse indicios de delitos relacionados con el trato a las religiosas mayores

Las exmonjas de Belorado | Archivo
El Juzgado de Instrucción 5 de Bilbao ha acordado dar por concluida la fase de instrucción y continuar con el procedimiento para la apertura de juicio oral contra las exmonjas de Belorado por los delitos de trato degradante, abandono, omisión del deber de socorro y coacciones sobre las cinco monjas ancianas, además de administración desleal y apropiación indebida.
La jueza ve indicios suficientes para avanzar con el procedimiento contra siete de las exmonjas, las que todavía están dentro del cisma, y que en estos momentos residen entre la Puebla de Montalbán (Toledo) y el monasterio de Orduña (Bizkaia), tras ser desahuciadas del convento de Belorado (Burgos) el pasado 12 de marzo.
En cuanto a la octava exmonja, conocida como Sor Myriam (Zaida Pinar), ha acordado el sobreseimiento provisional de las actuaciones al no apreciar participación suficientemente acreditada, ya que se encontraba de manera permanente en el restaurante de Arriondas (Asturias) y solo se acercaba a Orduña, donde estaban las mayores, «en contadas ocasiones», según el auto al que ha tenido acceso EFE.
En el mismo, la titular del juzgado bilbaíno ordena el traslado de las diligencias previas al Ministerio Fiscal y a la acusación, para que en el plazo de diez días soliciten la apertura de juicio oral formulando escrito de acusación o el sobreseimiento de la causa. También de manera excepcional podrán solicitar la práctica de diligencias complementarias.
Las cinco monjas mayores, con edades entre los 87 y los 101, fueron sacadas por la Guardia Civil el 18 de diciembre de 2025 del monasterio de Orduña (Bizkaia), al que las de Belorado las habían trasladado desde Burgos a finales de julio, unos días antes de que el Juzgado de Briviesca dictara sentencia de desahucio del monasterio burgalés.
De las pruebas practicadas durante la fase de instrucción, entre ellas, informes de la Guardia Civil, médicos y forenses, además de testimonios como los de las dos exmonjas que abandonaron el convento de Belorado en el verano de 2024, poco después del cisma, la jueza ve indicios probados de los delitos de trato degradante, abandono y omisión del deber de socorro además de coacciones a las monjas ancianas.
Trato inadecuado
En el auto recoge que las cinco monjas mayores «no estaban siendo tratadas adecuadamente», y describe situaciones de falta de condiciones higiénico-sanitarias, ausencia de atención médica y control de la medicación, suciedad acumulada en el monasterio vasco y presencia de animales sueltos, además de situaciones de control y manipulación psicológica.
De ello «se deriva un incumplimiento del deber de cuidado por parte de quien tenía encomendada esa función, pues se encontraban bajo su custodia, así como la de velar en general por personas que se encontraban a su cargo en situación de dependencia y vulnerabilidad, de lo que se infiere que se dispensaba un trato humillante menoscabando su dignidad», recoge el auto.
También que las monjas ancianas, con un deterioro cognitivo de leve a severo, tenían mermadas las facultades cognitivas-volitivas, por lo que no podían discernir o comprender la decisión tomada por las de Belorado en relación a su salida de la Iglesia católica en mayo de 2024, de la que no tomaron parte ni fueron informadas.
Además, en el auto se acusa a las siete exreligiosas de los delitos de administración desleal y apropiación indebida de sus pensiones, que habrían utilizado para sostener los negocios del restaurante de Arriondas o el criadero de perros; y se recoge pretendían servirse de las mayores, como personas vulnerables, para frenar el desalojo del monasterio de Burgos.
Y reconoce que si bien la muerte de una de las ancianas, Getsemaní, unas semanas después de haber salido de Orduña podría haber dado lugar a la incoación de diligencias ante indicios de homicidio por imprudencia, el nexo causal no está suficientemente determinado.
La defensa recurrirá la decisión
La abogada de las exmonjas, Norma Riaño, ha avanzado a EFE que presentarán recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Bizkaia, ya que el auto no recoge pronunciamiento alguno sobre las diligencias de instrucción solicitadas por la defensa, como las actas notariales de unos mensajes telefónicos, y ha fijado los hechos sin tener en cuenta la versión de las exmonjas, a juicio de Riaño.
Además, ha recordado que ha solicitado un informe de un neurólogo, que presentará junto con su escrito de defensa, dado que no ha podido aportado a la causa antes, por lo que asegura «estar tranquila», y matiza que todavía no se ha acordado la apertura de juicio oral dado que primero acusación y fiscalía deberán concretar sus acusaciones -delitos imputados y penas- y la defensa presentar su propio escrito.
Por parte de las exmonjas, sor Paloma ha asegurado en un vídeo remitido a los medios que están «perplejas» ante la decisión de la jueza, al tiempo que ha vuelto a negar los delitos de los que se las acusa; y su portavoz, Francisco Canals, ha afirmado que pese a esta «mala noticia» las siete exreligiosas continúan unidas.
