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Fórmula 1

La 'Fórmula 1' femenina, ¿segregación o igualdad?

Un campeonato solo para mujeres, ese es el último invento del mundo del automovilismo para aumentar la presencia femenina. Desde siempre hombres y mujeres han competido mano a mano en todas las categorías con más o menos presencia, pero a partir de ahora ellas tienen un lugar propio. La nueva competición, bautizada Women Series (W Series) tiene como objetivo, según explica la propia organización, convertirse en una plataforma que ayude a las pilotos a progresar en sus carreras deportivas, y tal vez, alcanzar la categoría reina: la Fórmula 1.

La ‘Fórmula 1’ femenina, ¿segregación o igualdad?

Un campeonato solo para mujeres, ese es el último invento del mundo del automovilismo para aumentar la presencia femenina. Desde siempre hombres y mujeres han competido mano a mano en todas las categorías con más o menos presencia, pero a partir de ahora ellas tienen un lugar propio. La nueva competición, bautizada Women Series (W Series) tiene como objetivo, según explica la propia organización, convertirse en una plataforma que ayude a las pilotos a progresar en sus carreras deportivas, y tal vez, alcanzar la categoría reina: la Fórmula 1. 

Las W Series se presentaron el pasado mes de octubre como un campeonato nacido del feminismo que mezcla, a priori, todos los elementos para el éxito: carreras en grandes circuitos, monoplazas idénticos para aumentar la competitividad, acceso gratuito a los circuitos para los aficionados y 1,5 millones de dólares (más de 1.300.000 euros), en premios para las ganadoras.

La periodista de Movistar F1, Noemí de Miguel, quien cada temporada recorre circuitos de todo el mundo acompañando a la Fórmula 1, opina que el nuevo campeonato podría ser un auténtico éxito.  

“Creo que la propia competición y la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) están posicionando la competición de una manera acertada para que los aficionados al motor tengan interés en verla. Además, creo que están haciendo bien las cosas”,  declara a The Objective.

La periodista ve en las W Series una oportunidad de oro para las mujeres en el mundo del motor. “Lo incuestionable es que es un gran paso y una manera de romper con el techo tradicional que se han encontrado las pilotos, tradicionalmente ha sido la GP3 (uno de los campeonatos previos a la Fórmula 1). Desde ahí el vacío y se esfumaban las posibilidades de seguir su evolución pilotando”, explica.

Ni siquiera la atractiva propuesta y el respaldo de grandes nombres del mundo del motor, como el expiloto David Coulthard y el ingeniero prodigio Adrian Newey, han evitado que estallara la polémica. Son muchas las voces del mundo del motor que consideran que las W Series suponen un paso atrás en materia de igualdad, que no serán una plataforma para que las pilotos progresen, si no el cementerio de sus carreras deportivas.

¿Una forma de segregación?

Una de las principales detractoras del nuevo campeonato es la piloto británica, Pippa Mann. Mann se marchó a correr en Estados Unidos al tocar el techo de cristal del automovilismo europeo y opina que las W Series son solo una forma de segregación.

El coche de carreras no sabe si el deportista es mujer, hombre o trans. Si es un piloto inglés, alemán, americano, español, sueco o de cualquier otra nacionalidad”, comenta la piloto británica a The Objective.

Mann no es la única piloto que no está interesada en las W Series. Tatiana Calderón, una de las grandes candidatas para alcanzar la Fórmula 1, confiesa a The Objective que tampoco quiere participar. La piloto colombiana apuesta por seguir compitiendo contra hombres, así es como cree que se le abrirán las puertas de la categoría reina.

Eternas promesas

La última vez que el techo de la Fórmula 1 para las mujeres se derribó fue en 1992, cuando Giovanna Amati logró participar en tres grandes premios. Desde entonces, muchas han sido las promesas que no han llegado a cumplirse. Susie Wolff y María de Villota, quien falleció por las secuelas de un trágico accidente en 2012, llegaron a ponerse al volante de un Fórmula 1 pero no a disputar una carrera. Ocuparon el puesto de piloto probador. Trabajaron dentro de los equipos y ayudaron a desarrollar técnicamente los monoplazas pero nunca llegaron a firmar como pilotos oficiales.

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Tatiana Calderón, piloto probador del equipo Sauber | Foto: @sauberf1team | Instagram

Ser piloto probador es, en muchas ocasiones, un periodo de transición antes del fichaje definitivo; el propio Fernando Alonso ocupó ese puesto en 2001. Por eso, cada vez que se anunciaba a una mujer como piloto probador, volvía a despertar la esperanza de ver un nombre femenino entre los 20 pilotos que compiten en Fórmula, pero como explica de Miguel, hasta el momento han sido maniobras publicitarias. 

“Lo de ser piloto probador, lamentablemente, muchas veces ha sido una representación de cuota más que una opción real de dar el salto a la F1 y eso parece que -al fin- puede cambiar. Era una excusa perfecta para los sponsor o los equipos a la hora de hacer una apuesta, como la de ser el primer equipo en dar la oportunidad a una mujer de ser piloto titular”, explica la periodista.

Calderón también ha sido piloto probador y por el momento tampoco ha tenido la oportunidad de disputar una carrera en la categoría reina. Sigue soñando con ese día pero solo el tiempo dirá si será ella quien rompa el techo de cristal, si se le cerrarán las puertas como a sus predecesoras o si se irá a hacer las Américas como su compañera Pippa Mann.

Igualdad en Estados Unidos

Y es que, en Estados Unidos las cosas son diferentes. Allí, las mujeres sí participan en las grandes competiciones, Mann es un ejemplo de ello. Cruzó el charco al ver agotadas sus oportunidades en el viejo continente y ha conseguido pilotar en IndyCar, uno de los campeonatos más seguidos entre los norteamericanos. “En Estados Unidos, una mujer piloto es simplemente un piloto más y es tratada de esa forma por la mayoría de equipos, otros pilotos y fans”, confiesa la británica.

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Pippa Mann, piloto de IndyCar | Foto: @pippamann | Instagram

Mann ha experimentado la falta de confianza que el automovilismo europeo tiene en sus mujeres piloto. Conseguir un asiento en alguno de los grandes campeonatos “es una lucha cuesta arriba”. La británica ve las W Series como una prueba de los problemas de igualdad del automovilismo europeo. “Que Europa vea esto como un paso adelante, en vez de como un grandísimo paso hacia atrás para las mujeres en el automovilismo, lo dice todo”, sentencia.

Calderón también cree que Estados Unidos es un referente de igualdad en el mundo del motor. Como confiesa a The Objective, las primeras veces que se subió a monoplazas en Europa podía ver en las caras de sus compañeros que no esperaban mucho de ella.

Luchar contra esa falta de expectativas es uno de los objetivos que combate la bautizada como The FIA Women in Motorsport Commission, una comisión que trabaja por la inclusión de la mujer en todos los ámbitos de este deporte: pilotos, mecánicos e ingenieros, entre otros. Calderón es una de sus embajadoras.

A contracorriente

Como parte de esta comisión, la colombiana considera que es necesario tomar medidas más allá de invertir en un nuevo campeonato. El gran objetivo es que las niñas sepan que también pueden “atreverse” con esto del automovilismo. La educación de las jóvenes es la clave para una igualdad a largo plazo.

Creo que el programa de la FIA para introducir entre las niñas la competición de motor es otro paso muy importante. Es pura educación: si a una niña le dices que los coches y los karts son para niños y que las muñecas es lo que les toca, muy pocas tendrían una personalidad tan fuerte como para ir contra corriente y hacer algo diferente a lo que les dicen en casa, en el cole o sus amigas que es ‘lo normal’”, destaca de Miguel.

En esa distinción entre deportes de chicos y de chicas es donde Calderón sitúa una de las razones por las que no hay una mujer en Fórmula 1. La falta de representación femenina se convierte en una cuestión de probabilidad. En España solo el 10% de las licencias otorgadas son para mujeres, cuenta María Lanzón, directora de comunicación de la Real Federación Española de Automovilismo (RFEdeA), a The Objective.

Dinero vs talento

Ante estos datos, es lógico pensar que si aumenta el porcentaje de mujeres, al final tarde o temprano, alguna conseguirá romper el techo de cristal. Entonces, ¿significa esto que dentro de ese pequeño porcentaje no ha habido una mujer con el talento suficiente?.

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Mujeres piloto en la prueba de FórmulaE en Abu Dhabi | Foto: @fiawim | Twitter

Mann considera que el problema no radica en el talento de la piloto en sí, si no en el respaldo económico con el que cuenta. El automovilismo en general, y la Fórmula 1 en particular, son extremadamente caros. El equipo con más presupuesto en 2017 fue la Scuderia Ferrari con más de 393,42 millones de euros. Por el lado contrario, el que menos, fue el equipo Sauber con 118,031 millones de euros.

La necesidad de presupuestos astronómicos para el desarrollo de los complicados monoplazas y la bajada de patrocinadores debido a la crisis económica ha provocado que los pilotos, sean hombres o mujeres, necesiten millonarias inversiones económicas para progresar en sus carreras. Todo piloto de una parrilla de Fórmula 1 o de sus categorías inferiores tiene unos patrocinadores propios que financian su ascenso a la espera de que se convierta en el próximo campeón del mundo.

Conseguir buenos patrocinadores es un problema común a todo joven piloto pero es más difícil que una compañía confíe en una mujer, ya no solo porque todos los antecedentes dicen que la inversión caerá en saco roto, si no por las suspicacias y polémicas que un figura femenina en un mundo de hombres puede suscitar.

“Como mujer dentro del automovilismo, si eliges ser visible te conviertes en una figura polarizada, atrayendo a la vez más patrocinadores y una gran cantidad de negatividad por parte de tus compañeros hombres. Para los patrocinadores que eligen apoyarte, ese nivel de agresión contra ti y el nivel de hostilidad con que el que suele expresarse, hacen del apoyarte y estar asociado contigo, un riesgo”, explica Mann.

La gran propuesta de las W Series para que el factor económico deje de ser un problema es otorgar un premio de medio millón de dólares a la ganadora. Calderón confiesa que es un premio atractivo para cualquiera, aunque insuficiente para la progresión de las pilotos. Ni siquiera garantizaría un puesto en la categoría homóloga en la que pilotan los hombres: la GP3. Mann coincide con la colombiana y añade: “ni siquiera se acercaría a financiar una temporada de Fórmula 2”, el campeonato previo a la Fórmula 1 y la progresión lógica tras triunfar en las W Series.

A pesar de las dudas, las críticas y la polémica, las W Series son un hecho. Ya hay 28 pilotos preseleccionadas y los motores comenzarán a rugir en el circuito de Hockenheim, Alemania, en el mes de mayo. Solo el tiempo dirá si el talento de las 18 pilotos oficiales, cuyos nombres se conocerán en marzo, logra atraer al público y derribar las barreras, o si por el contrario, el nuevo campeonato segregará un deporte hasta ahora mixto.

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