El 'caso Ángel': un menor muere a golpes tras darle la Justicia argentina la custodia a su madre
El padre alertó de posibles situaciones de riesgo y el niño falleció por más de 20 traumatismos en la cabeza

Tribunales de familia en Argentina. | Justicia de Córdoba
La muerte de Ángel, un niño de cuatro años, en la provincia de Chubut, ha sacudido a Argentina y ha abierto un fuerte debate sobre la actuación de la Justicia argentina y su papel en la protección de menores. El menor murió tiempo después de haber sido devuelto a la custodia de su madre por decisión judicial, en un caso que ahora apunta a posibles fallos institucionales graves.
El niño fue trasladado el pasado 5 de abril al Hospital Regional de Comodoro Rivadavia en paro cardiorrespiratorio. La versión inicial de la madre y su pareja apuntaba a una posible causa natural, pero los médicos detectaron lesiones incompatibles con ese relato y alertaron de inmediato a la justicia. Tras horas de espera, Ángel murió.
El informe forense reveló más de 20 traumatismos en la cabeza, hemorragias internas y un edema cerebral severo compatible con el denominado «síndrome del niño sacudido», una forma extrema de maltrato. La causa de la muerte fue una lesión cerebral grave provocada por múltiples agresiones, las cuales presuntamente le causó su madre.
Uno de los elementos más controvertidos del caso Ángel es la decisión judicial que devolvió al menor a su madre meses antes de su fallecimiento. Ángel había estado viviendo con su padre, donde su entorno familiar y educativo lo describía como un niño «sano y feliz». Sin embargo, tras una resolución del juzgado de familia, fue entregado a su madre en un proceso de revinculación, pese a que el padre había presentado denuncias alertando de posibles situaciones de riesgo. Según su testimonio, el menor mostraba angustia y signos de maltrato cuando regresaba de estar con ella. Estas advertencias, que ahora forman parte de la investigación, no fueron suficientes para frenar el cambio de custodia.
Tras conocerse los resultados forenses, la justicia ordenó la detención de la madre, Mariela Altamirano, y de su pareja. La mujer está imputada por homicidio agravado por el vínculo y omisión, mientras que el padrastro enfrenta cargos por homicidio simple. Ambos permanecen en prisión preventiva durante seis meses mientras avanza la causa. La investigación busca determinar no solo las circunstancias de la muerte, sino también si existió un patrón de maltrato previo, dado que el informe forense detectó lesiones de distinta evolución temporal.
El caso ha ido más allá del ámbito penal y ha puesto en cuestión el funcionamiento de las instituciones. El Superior Tribunal de Justicia de Chubut ha ordenado intervenir y auditar al Equipo Técnico Interdisciplinario que participó en la decisión de otorgar la custodia a la madre. El objetivo del tribunal es recabar pruebas de cómo actuaron los organismos implicados —juzgados, equipos técnicos y servicios de protección— y si se ignoraron indicios de riesgo para el menor. «Es necesario revisar el funcionamiento del sistema en su conjunto», señalaron desde el alto tribunal, que ha ordenado informes semanales sobre el avance de la auditoría.
La muerte de Ángel ha generado protestas y marchas en Comodoro Rivadavia, donde vecinos y colectivos sociales exigen justicia y responsabilidades. La defensa del padre biológico ya ha anunciado acciones legales contra los organismos que intervinieron en el caso, al considerar que hubo negligencia al no atender las alertas previas; además, ha asegurado que los acusados intentaron incinerar prendas del niño, posiblemente para eliminar pruebas.
El caso Ángel ha sido comparado con otros episodios similares en el país, reavivando el debate sobre la eficacia del sistema de protección infantil y el criterio de los juzgados en decisiones de custodia. Además, se ha convertido en un símbolo de las fallas que pueden producirse cuando las advertencias no son atendidas a tiempo. Esto ha puesto encima de la mesa la cuestión de si el sistema encargado de proteger a los menores está realmente preparado para detectar y evitar situaciones de riesgo.
