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Fulvio Tirrico, el rey de los rizos en Italia

¿Es posible patentar un corte de pelo? Fulvio Tirrico lo hizo en Italia y ahora es el referente para muchas mujeres con su peluquería solo para pelos rizados

Fulvio Tirrico, el rey de los rizos en Italia

Fulvio Tirrico | Foto cedida por el entrevistado

Él entra y sale de su despacho. Saluda a las clientas, las acompaña a la puerta cuando se van y sonríe. Tiene siempre un ojo puesto en lo que hacen las manos de sus mini yo, los peluqueros que han aprendido de su escuela y que siguen meticulosamente sus directrices. Meten y sacan sus manos de largas melenas rizadas, desenredan y aplican el corte que su jefe, el mesías del rizo en Italia, ha creado de forma única para después patentarlo. Estas mujeres que entran en el salón, algunas desesperadas por sus melenas indomables, reciben el cuidado de quien esculpe el corte como si fuese una obra de arte. Lo hace, además, de pie y con el pelo ya seco, al contrario de cómo se ha hecho siempre. Es la fórmula secreta e inigualable de quien hizo ver la luz a muchas de las mujeres italianas que forman parte del 40% de la población femenina con pelo rizado o ondulado.

«Muchas mujeres llevan años escondiendo sus rizos porque nadie supo darles la forma y el cuidado que necesitaban»

«¿A que no ves tantas por la calle?», dice el protagonista, Fulvio Tirrico. «No tantas», responde la periodista. «Eso es porque la sociedad y los salones de belleza están orientados a cortes y peinados lisos. Muchas mujeres llevan años escondiendo sus rizos porque nadie supo darles la forma y el cuidado que necesitaban», explica. Y en eso consiste su trabajo, su invención, su negocio. Fulvio Tirrico, 47 años, había viajado muchas veces a Estados Unidos para estudiar, allí se fijó detenidamente cómo se cuidaban los pelos afro y fue trayendo alguna idea a Italia. «Iba con el prueba error al principio, me fui dando cuenta que yo tenía que atender solo pelos rizados», añade. «Yo había sido un niño con el pelo rizado, mi padre, peluquero toda su vida, me había cortado siempre el pelo de la manera tradicional pero nunca me quedaba como yo quería. Pensé en cuántas mujeres se sentirían así y acerté», añade. Ahora abrirá su quinto y sexto salón de belleza. La idea, dice, es que toda mujer tenga un lugar del rizo de referencia.

Fulvio Tirrico, el rey de los rizos en Italia. | Foto cedida por el entrevistado.

Esa es su obsesión desde que fundó su negocio en 2015 y ha conseguido demostrarle a su público que el precio de su corte merece la pena. Era el primer salón de belleza en Europa dedicado exclusivamente al pelo rizado y de estas dimensiones. Muchas mujeres hacen su peregrinación cada año a alguna de sus peluquerías, una de Palermo, otra desde Bolonia, otra desde Taranto. Han encontrado quien ve en sus rizos un tesoro.

«Vi como comenzaba a correrse la voz, la gente, los bloggers… Empezaban a señalarme porque no había nada igual», explica Fulvio. A eso añadió sus propias herramientas, los productos que ha exportado y que son básicos para que todo salga como él quiere. «Lo que ven aquí nuestras clientas pueden hacerlo en su casa, eso es lo verdaderamente importante que tenemos. Vienen a aprender qué hacer con sus melenas», añade. Es una escuela para muchas, que repiten metódicamente sus maneras cuando se encuentran delante del espejo de su baño.

Una clienta habitual visita el Atelier de I Love Riccio en el centro de Roma. | Foto: Marina García Dieguez.

En el salón de belleza del centro de Roma en el que una tarde de sábado trabajan a todo trapo varias de sus empleadas, entran y salen pelos rizos de todo tipo. La diversidad es incluso divertida para los ojos de quien observa este lugar. Un gran escaparate deja ver desde la calle el ritmo interno de I Love Riccio. La mujer joven que viaja a Roma para aprender a cuidar sus rizos, la mayor con el pelo corto y varios mechones que caen por la cara, la gran melena de otra mujer rubia que espera a ser atendida. Uno se queda hipnotizado por el micro mundo de respeto al cabello que se construye en este local. Sonríen, sus clientas están satisfechas y dentro de estas cuatro paredes encuentran casi una terapia.

Fulvio reconoce que muchas eran mujeres que se habían quejado toda la vida de sus pelos rizos, se habían hecho alisados, y ahora lucen con mucho orgullo la personalidad de sus melenas. «Es como un trabajo de reconquista en cada cliente, y lo estamos consiguiendo», dice.

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