The Objective

VÍDEO | El que resiste gana, aunque todo el país pierda

En 1987 Camilo José Cela aprovechó la recepción del Premio Príncipe de Asturias para darle un consejo al actual rey Felipe VI:

«En España (y os lo digo, alteza, porque sois joven y español), el que resiste, gana».

El escritor lo había experimentado en sus propias carnes con La colmena. La censura española prohibió la novela y tuvo que mandarla a Argentina. El régimen lo expulsó de la Asociación de la Prensa y prohibió que su nombre apareciera en ningún periódico. Cela llegó a estar tan desmoralizado que arrojó a la chimenea el manuscrito y, de no ser por la rápida intervención de su mujer, sus páginas se hubieran perdido para siempre. 

Hoy, La colmena es lectura habitual en el bachillerato, Cela es uno de nuestros escasos premios nobel y, bajo el escudo que adorna la fachada de su Fundación, entre dos unicornios rampantes, figura la divisa: «El que resiste, gana».

¿Y qué dice de los españoles el que hayamos normalizado un lema semejante?

Pues, por una parte, algo admirable: que somos un pueblo estoico y no nos rendimos ante la adversidad, y ahí están Numancia, don Pelayo y Daoíz y Velarde para probarlo.

Pero, por otra parte, indica también cierta patología. Revela un país en el que el éxito no se alcanza por el recto camino de la acumulación de méritos, porque el rival jamás te los va a reconocer. Del mismo modo que los censores franquistas aseguraban que La colmena tenía «escaso valor literario», Sánchez ignora ahora los numerosos procedimientos judiciales abiertos contra su entorno, aunque de alguno tengamos ya sentencia condenatoria.

Ante semejante bloqueo institucional, el que resiste, efectivamente, gana, aunque todo el país pierda.