Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Estos son los 6 jóvenes brillantes que encabezan la revolución tecnológica en España

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Fundación BBVA
Fundación BBVA

Los Premios de Investigación Sociedad Científica Informática de España-Fundación BBVA reconocen “la creatividad, originalidad y excelencia” de jóvenes doctores. Los ganadores en esta primera edición de los Premios de Informática son autores de trabajos de alto impacto en áreas como la inteligencia artificial, la gestión de big data, la arquitectura de los superordenadores, el aprendizaje automático y el tratamiento digital de imágenes.

En The Objective nos hemos puesto en contacto con los seis galardonados – Alejandro, María, Petar, Cristóbal, Elena y Josué – y les hemos pedido que nos cuenten el alcance de sus trabajos y, como referentes que son ya en sus respectivos campos de investigación, qué consejo dan a los que vienen detrás.

Estos es lo que nos han contestado.

Alejandro Ramos Soto

De la Universidad de Santiago de Compostela, cuyo trabajo ha dado lugar a Galiweather, un sistema que traduce a lenguaje natural los datos de los técnicos de la agencia meteorológica gallega y produce así automáticamente 314 previsiones del tiempo diarias, una por cada uno de los municipios gallegos.

6 jóvenes brillantes premiados por sus aportaciones a la revolución tecnológica
Foto: Fundación BBVA

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

Mi trabajo de investigación ha tenido un alcance práctico importante, pues cristalizó en el sistema de generación de predicciones textuales GALiWeather, lo que permite proporcionar un servicio de utilidad para cualquier usuario de la página de MeteoGalicia.

Yendo un poco más allá espero, además, que mi investigación permita arrojar luz sobre cómo definir y modelar de una forma más realista términos vagos e imprecisos, con el fin de usarlos en nuevos sistemas de generación de lenguaje natural aplicados a distintos dominios, como la medicina, el ámbito financiero, sistemas debusiness intelligence, etc.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

La principal lección que he aprendido durante mis años de investigación en informática es que hacer una tesis no es simplemente algo vocacional. Para mí es un periodo de aprendizaje y maduración tanto a nivel académico como personal que además abre una ventana de oportunidades para el futuro, tanto para aquellos que quieren continuar en el ámbito académico como aquellos que finalmente optan por trabajar en la empresa privada.

Por tanto, me gustaría animar a todos aquellos que estén dudando sobre la opción de desarrollar una tesis doctoral en un tema que les guste a que sigan adelante. Además, es importante que busquen siempre la excelencia, tanto en la elección de sus directores de tesis como en el posterior trabajo que ellos mismos desarrollen.

María Pérez-Ortíz

De la Universidad de Córdoba y actualmente en la Universidad de Cambridge (Reino Unido),
ha desarrollado aplicaciones innovadoras en áreas tan diversas como la agricultura sostenible, los trasplantes de órganos, el cambio climático y la oncología.

6 jóvenes brillantes premiados por sus aportaciones a la revolución tecnológica 1
Foto: Fundación BBVA

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

Una de las cosas que más me atrajo de mi tema de investigación, la inteligencia artificial, es su aplicabilidad. Aunque no lo creas, estás usando sistemas de inteligencia artificial todos los días, desde el pronóstico del tiempo hasta la detección de caras de Facebook. Mi trabajo se ha centrado en el área del aprendizaje automático o la ciencia de datos, y he aplicado estas ideas a temas desde biomedicina o medio ambiente, creando modelos de predicción que extraen conocimiento de bases de datos difíciles de analizar de otra forma.

¿Para qué estamos usando la inteligencia artificial en la actualidad? Para conducción autónoma, para diagnosticar enfermedades prematuramente, para monitorizar especies en peligro de extinción por satélite, para reconocer patrones cerebrales y hacer que una persona con movilidad reducida pueda usar, por ejemplo, un brazo biónico, para detectar emociones (y no solo en humanos sino en animales), para mejorar nuestra seguridad, detectar robos de tarjetas de crédito o patrones de somnolencia en conductores en el movimiento del volante o el parpadeo.

¿Para qué utilizaremos la inteligencia artificial en el futuro? Creo que el alcance práctico de la inteligencia artificial lo decidiremos nosotros.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

Que elijan aquello les apasione y así no sólo tendrán un trabajo, sino también un hobby y un sueño de por vida. Y que no tengan miedo, que desafíen cada día sus inseguridades, porque en la mayoría de los casos estas inseguridades se equivocan.

Petar Jovanovic

De la Universidad Politécnica de Cataluña, autor de aplicaciones para análisis de Big Data
que ya usa la Organización Mundial de la Salud (OMS) para erradicar enfermedades
en países desfavorecidos, como el mal de Chagas.

Estos son los 6 jóvenes brillantes que encabezan la revolución tecnológica en España
Foto: Fundación BBVA.

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

Mis contribuciones científicas en general se apuntan a proponer unas tecnologías innovadoras, que ofrecen a los usuarios sin habilidades técnicas (por ejemplo, empresarios, estadísticos, otros científicos) la facilidad de integración y análisis de los datos, siguiendo sus necesidades. De esta manera, los resultados de mi trabajo se pueden aplicar directamente en los entornos no técnicos, facilitando a los usuarios sus tareas analíticas.

Por ejemplo, el resultado de mi tesis, la plataforma Quarry, se está aplicando en un proyecto con la Organización Mundial de Salud (OMS) para habilitar la integración de datos sobre las enfermedades tropicales desatendidas (como el Chagas) y facilitar su análisis para los usuarios de la OMS y los países afectados, incluyendo médicos, epidemiólogos, estadísticos.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

En principio, quería decirles que el trabajo científico requiere mucha paciencia, porque los resultados no se ven tan inmediatamente. Pero con un tema que los motiva y un equipo de personas de apoyo, el camino puede ser muy interesante y inspirativo. Es también muy importante (especialmente, en el ámbito de informática) ampliar sus conocimientos constantemente y no tener miedo a buscar nuevos retos para enfrentarse.

Cristóbal Camarero Coterillo

De la Universidad de Cantabria, investiga cómo mejorar las interconexiones entre los procesadores de un súpercomputador para optimizar su rendimiento, así como en la demostración automática de teoremas y en aplicaciones en banca.

6 jóvenes brillantes premiados por sus aportaciones a la revolución tecnológica 3
Foto: Fundación BBVA

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

Las grandes computadoras de alto rendimiento que estudio suelen hacerse de forma muy conservadora y rara vez implementan cosas nuevas. Usan tecnología con rendimiento y coste razonables que está ya muy probada. Mis trabajos son bastante teóricos y se necesitaría algún prototipo que los implementase para que los fabricantes consideran el riesgo de cambiar a nueva tecnología.

Algo que no sé si ha llegado a usarse profesionalmente es mi colaboración con Emilio Castillo y otros sobre la aceleración mediante multicore y GPU de una aplicación usada en mercados financieros. Esta colaboración surgió de una propuesta del Banco Santander.

Tengo también un proyecto para la generación automática de software que podría tener importancia práctica a muy largo plazo.

De otros resultados más teóricos, como mis códigos 2-quasi-perfectos de Lee, no veo nada fácil que puedan llegar a usarse de forma práctica. Aunque si en algún momento surge una aplicación adecuada podrían ser la mejor opción.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

La verdad, nunca me había planteado esta pregunta.

Lo primero que diría es que si tienes alguna meta personal concreta deberías dedicar tiempo a ella. Dependerá de la naturaleza de la meta cuánto tiempo se debe dedicar a ella y cuánto a otros proyectos. Por ejemplo, nadie debería dedicar todo su tiempo a intentar probar/desprobar el problema P=NP. Factores a considerar serán relevancia (ya sea práctica o teórica), cuánto progresas por unidad de tiempo y cuánto tiempo esperas para llegar a un resultado parcial que sea considerable por la comunidad.

No hay que perder de vista los objetivos, pero también hay que estar muy atento a cosas que aparezcan de forma tangencial. Muchos descubrimientos se han realizado aprovechando una circunstancia fortuita inesperada. Así que para cada idea que surja durante las líneas de investigación principales es bueno dedicar algo de tiempo para ver si puede dar algún fruto. La mayoría de las veces simplemente aprenderás algo insignificante, pero de vez en cuando puedes encontrar un gran resultado o una nueva línea de investigación.

Gasta algo de tiempo en mantener en buen estado tu material de trabajo: ten actualizado el software, organiza bien tus ficheros, aprende a usar las herramientas de forma eficiente y haz copias de seguridad (al menos semanalmente). Aunque supone un esfuerzo más o menos continuo, a largo plazo suponen una ventaja, bien por eficiencia o bien por evitar problemas mayores.

Elena Garcés

De la Universidad de Zaragoza y actualmente investigadora posdoctoral en Technicolor (Rennes,
Francia), ha desarrollado algoritmos para el tratamiento digital de imágenes que resultan de gran interés para el cine y el desarrollo de programas de realidad virtual.

6 jóvenes brillantes premiados por sus aportaciones a la revolución tecnológica 4
Foto: Fundación BBVA

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

En mi tesis hemos tratado el problema de recuperar parcialmente la pérdida de información que se produce cuando plasmamos una escena del mundo real -con su riqueza de información dada por la interacción de la luz, los materiales, y la forma tridimensional de los objetos- en una imagen o un vídeo. Esto, entre otros, nos permite realizar ediciones de la escena de manera muy sencilla aunque no tengamos acceso al escenario inicial. Por ejemplo, podemos reiluminar una imagen, editar el color de los objetos, su textura, o insertar elementos que no estaban en la escena original. Esto tiene aplicaciones en postproducción, diseño de interiores, realidad aumentada o cualquier otra aplicación donde sea necesario desambiguar la iluminación de los materiales de la escena para su posterior procesamiento.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

Mi consejo para chicas y chicos que estén estudiando ingeniería o a punto entrar en la carrera, es que no esperen al último año de la carrera para especializarse. Decidan qué tema les interesa más desde el principio, localicen los grupos de investigación que se dediquen a eso y hablen con la persona responsable del grupo para ver en qué pueden colaborar y/o cómo pueden mejorar su formación para optar más fácilmente a becas competitivas en ese campo. La mayoría de los grupos de investigación estarán encantados de recibir estudiantes que les puedan echar una mano con tareas sencillas. De este modo empiezan a coger experiencia desde el principio y ven cómo se trabaja. Pueden incluso tener acceso a becas de colaboración mientras terminan la carrera.

Josué Feliu Pérez

De la Universidad Politécnica de Valencia, ha mejorado la eficiencia de un tipo de procesadores -llamados multinúcleo– presentes hoy tanto en los teléfonos inteligentes como en grandes centros de cálculo.

6 jóvenes brillantes premiados por sus aportaciones a la revolución tecnológica 5
Foto: Fundación BBVA

¿Cómo describirías el alcance práctico de tu trabajo?

Mi investigación se centra en optimizar la utilización de los recursos internos de los procesadores multinúcleo. Estos procesadores son los que implementan la mayoría de sistemas actuales, desde supercomputadores hasta smartphones, y permiten ejecutar múltiples procesos de forma concurrente. Nuestra propuesta consiste en diferentes algoritmos de planificación que son capaces de decidir de forma inteligente qué procesos deben ejecutarse en cada instante para optimizar la utilización de estos recursos. Esta optimización permite incrementar las prestaciones del procesador y, en función del sistema y la carga, proporcionar una mejora de prestaciones de alrededor del 10%.

Desde un punto de vista práctico, los algoritmos de planificación propuestos permitirían finalizar más rápidamente los procesos ejecutados tanto en supercomputadores, los cuales pueden ejecutar desde simulaciones científicas o médicas hasta peticiones web, como en ordenadores de escritorio o smartphones, donde los usuarios apreciarían una mejor experiencia de usuario. Además, al incrementar las prestaciones se reduciría el tiempo de ejecución de las aplicaciones y con ello se mejoraría la eficiencia energética de los sistemas.

¿Qué consejo darías a quienes vienen detrás y te vean como un referente?

Me gustaría pensar que los alumnos a los que he podido dar clases (tanto del Grado en Informática como del Máster Universitario en Ingeniería de Computadores y Redes) y tengan una vocación investigadora puedan pensar que, aunque la condiciones para la investigación no son las ideales en España, con trabajo y convicción se puede desarrollar una carrera investigadora que pueda tener impacto y relevancia, como la que ha obtenido mi investigación a través de este premio. Los mejores consejos creo que serían que trabajen duro, que tengan insistencia y perseverancia para alcanzar sus metas y que no se vengan abajo ante las dificultades (que tarde o temprano aparecen).

Continúa leyendo: El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada

El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada

Rana Kaliouby

Foto: Murad Sezer
Reuters

Viajemos al futuro. Exactamente al año 2030. Una fecha en la que se espera que los humanos ya no seamos los únicos seres con inteligencia, sino que será la época de las máquinas inteligentes. La inteligencia artificial ya no se verá como una posible innovación, sino como una tendencia dominante. Ya no será solo aquello que tienen en una medida limitada nuestros teléfonos o algunos buscadores como los de Google o Netflix. La inteligencia artificial será ya cognitivamente inteligente, capaz de calcular tareas complejas e incluso de aprender por sí mismo. También será emocionalmente inteligente, consciente de nuestros estados mentales, sociales y emocionales más diversos, e íntimamente familiarizado con nuestros estados de ánimo y nuestras preferencias.

Estamos en 2030 y nuestros dispositivos, nuestros vehículos, nuestros aparatos domésticos conectados y ropa tecnológica inteligente tienen un chip emocional integrado que detecta nuestros estados de ánimo a través de nuestras voces y gestos. Actualmente interactuamos con la tecnología de la forma en que interactuamos unos con otros: a través de la conversación, la percepción y la emoción.

Contrariamente a lo que los escépticos de la inteligencia artificial (IA) pronosticaron alguna vez, toda esta IA con capacidad de emoción ha aumentado nuestra humanidad y empatía por los demás. Y no, no todos estamos sin trabajo. De hecho, han surgido nuevas industrias. Hoy hay más trabajo por hacer que nunca; más problemas para resolver.

El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada 1
Una fábrica de robots humanoides. | Foto: Stringer/Reuters

Por ejemplo, mi hija: Jana acaba de cumplir 30 años, es socia de Nemit, una empresa de impacto social que aprovecha el poder de la IA empática para brindar igualdad de acceso a la educación y la asistencia médica a personas de todo el mundo. Nemit emplea a 1500 personas en 58 países. La empresa aplica la IA emocional, al extraer perfiles de datos emocionales de las personas para personalizar las experiencias educativas y rastrear el bienestar mental y emocional de las personas, y evitar las crisis de salud antes de que ocurran.

Asistentes virtuales desde pequeños

Actualmente, Jana vive en Londres. De hecho, acaba de aterrizar en Heathrow con un ojo rojo. Mediante el seguimiento de una variedad de señales visuales y vocales, su asistente virtual Zee detecta que está agotada. Zee conoce a Jana desde que era una adolescente, y hoy sigue a Jana a todas partes, pasando por los diversos dispositivos de Jana con todo el contexto de sus actividades diarias, estados de ánimo y recuerdos. Zee sugiere que el programa de Jana para el día es demasiado agitado y ofrece eliminar algunas reuniones de su calendario. Zee también se contacta con mi asistente virtual para avisarme que mi hija aterrizó bien.

Además, Zee recuerda mantener esa cita con Liam, amigo de la escuela desde hace mucho tiempo de Jana y jefe de Operaciones Globales de Nemit. Al encontrarse en el espectro autista, Liam no siempre tuvo una vida fácil. La escuela secundaria fue un verdadero esfuerzo ya que descubrió que las interacciones sociales eran arduas. Era inteligente, solía estar solo, incluso era hostigado debido a su falta de aptitud social. Pero ahora usa anteojos sensibles a las emociones, que aumentan su destreza social y emocional, al traducir las expresiones faciales y vocales de las personas a números y puntajes de probabilidad.

El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada
Una niña observa un robot. | Foto: Andy Wong/AP

La empatía es la base de los negocios de Jana. La empresa aplica los últimos desarrollos en IA emocional para medir e impulsar la empatía en su equipo y socios en todo el mundo. Un tablero de control mantiene un registro del pulso emocional de su equipo, e indica que los niveles de ansiedad se elevan en el equipo de Jordan, muy por encima de su base de referencia. Zee está allí, programando un viaje a Amman lo antes posible.

Además de garantizar que las personas de todo el mundo tengan acceso a la salud mental, los asistentes digitales virtuales pueden actuar como compañeros de aprendizaje, utilizando su conocimiento de lo que lo motiva e inspira, para ayudarlo a estudiar y aprender. De esta manera, la IA podría usarse para crear condiciones equitativas en la educación y ayudar a reducir las brechas socioeconómicas en todo el mundo.

Nuevos trabajos sobre ética

Pero donde hay ganancias, también hay trastornos: la IA ha automatizado muchas tareas, lo que ha provocado la eliminación de algunos trabajos. Pero también hay trabajos nuevos: ingenieros que entrenan, evalúan y operan estos sistemas de IA. Los conductores de camiones, que alguna vez temieron que la nueva tecnología los dejara sin empleo, en la actualidad operan cada uno 100 camiones autónomos desde la comodidad de sus salas de estar. Hoy existen nuevos tipos de empresas de consultoría, muchas de las cuales ofrecen cursos de capacitación sobre cómo trabajar junto a los robots. En una sociedad que se preocupa acerca de si la IA se implementa de manera ética, existen nuevas oportunidades para los expertos en ética de la IA y los defensores de la justicia social.

En 2030, la inteligencia artificial emocional ha transformado no solo la manera en que interactuamos con la tecnología, sino lo que es más importante, cómo nosotros, como humanos, interactuamos unos con otros. La empatía es nuevamente el centro de cómo nos conectamos y nos comunicamos. De hecho, son las empresas y las personas las que trabajan para construir un manto de empatía en sus interacciones con los demás, en lugar de centrarse en la eficiencia o el resultado final, que están dando forma al futuro.

_

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: Los cristianos no son mejores personas; y eso es bueno para el cristianismo

Los cristianos no son mejores personas; y eso es bueno para el cristianismo

Miguel Ángel Quintana Paz

Foto: Ahmed Saad
Reuters

¿Ser cristiano te hace mejor persona, peor o te deja prácticamente igual? Ha siglos que discuten sobre ello filósofos, escritores y vecinas del quinto izquierda, sin que hasta hoy ninguno haya llegado mucho más allá de meras conjeturas.

Ya el filósofo Celso en el siglo II acusaba a los cristianos de ser especialmente arrogantes, desleales y vanidosos. Porfirio, en la siguiente centuria, escribiría quince libros en igual sentido, distinguiendo además entre Jesús de Nazaret (al que reconocía como un hombre piadoso) y sus seguidores: a estos los denostaba como viciosos empedernidos. En cuanto al otro bando del debate, lo capitanearon enseguida autores de la talla de Orígenes o San Agustín. De hecho, estos respondieron con tanto pormenor a las citadas acusaciones, que si hoy conocemos aquellas es en realidad gracias a ellos: las obras originales de Celso y Porfirio acabarían alimentando las hogueras de cristianos que decidieron terminar con sus argumentos de modo quizá menos filosófico, pero sin duda más expeditivo.

Después de mil novecientos años de discusión se agradece, pues, que tres investigadores europeos (J. E. Gebauer, C. Sedikides y A. Schrade) se hayan lanzado a poner algo de ciencia en todo este asunto. Lo acaban de publicar en el Journal of Personality and Social Psychology, donde usan un ingenioso método.

Empecemos aclarando que, naturalmente, su propósito no es valorar todas las posibles virtudes (o posibles vicios) que puedan distinguir a los cristianos de los demás: ello agrandaría en exceso su campo de estudio. Gebauer, Sedikides y Schrade se concentran solo en un defecto ético: el de la soberbia. Es decir, el error de valorar tus atributos, o a ti mismo, por encima de los demás… en cosas en que en realidad no los superas. Así, el asunto se convierte en algo lo suficientemente limitado como para poderse investigar, pero no tanto como para resultar baladí: recordemos que ahuyentar la soberbia y cultivar la humildad es firme insistencia de la Biblia para todo cristiano (Mt 11:29; Mc 9:35; Lc 9:48; Lc 14:11; Rm 10:16; Ef 4:2; 1 Pe 5:5-6). Y que consiguientemente si el cristianismo hace a las personas más humildes o, por el contrario, resulta que las vuelve más soberbias, ello resulta sin duda, según los propios criterios cristianos, un buen indicio de su éxito a la hora de hacer a la gente mejor.

¿Cómo han explorado estos investigadores si el cristiano medio adolece de especial soberbia o, por el contrario, obedece a la Epístola a los Filipenses (2:3) y se estima a sí mismo, humildemente, por debajo de los demás?

Para resumir su minucioso estudio, digamos que lo primero que han preguntado a un grupo de cristianos es si consideran que cumplen ciertos preceptos morales mejor de lo que lo hacen, por lo general, los demás cristianos. Y luego han planteado el mismo interrogante a un grupo de no cristianos. Esto ha arrojado un dato contundente: el cristiano medio se considera a sí mismo más virtuoso que la media de sus hermanos en la fe. Esto, naturalmente, no puede responder a la realidad: es como si todos los españoles creyésemos estar por encima de la altura media de los españoles. Además, esta sobrevaloración que hace de sí el cristiano medio es superior a lo que se sobrevaloran los no cristianos. Por tanto, el cristiano medio se engaña con respecto a lo muy virtuoso que es; el cristiano medio adolece de soberbia; y lo hace en mayor medida aún de lo bien soberbio que es ya, por lo general, el resto del mundo.

Otro experimento de Gebauer y compañía arroja parejos resultados. Cuando les piden a los cristianos que evalúen su propio conocimiento en diversas áreas del saber (y luego les ponen una prueba para comprobar cuánto saben realmente de ellas), los cristianos tienden a sobrevalorar su conocimiento de cuestiones sociales o religiosas. Y, de nuevo, son ahí más optimistas acerca de su propio saber de lo que le ocurre a cualquier otra persona. (En otras áreas, como las científico-naturales, los cristianos se sobrevaloran también, pero no más de lo que lo haría cualquier otro). Creerte sabio cuando no lo eres es una buena definición de soberbia, según Tomás de Aquino; por desgracia para este santo, sus condiscípulos cristianos tienden de media a lucir ese pecado más que los que no lo son.

¿Debe preocupar este descubrimiento científico a los creyentes en Jesús de Nazaret? Curiosamente, si un miembro de la cristiandad se sintiese escandalizadito por él (“¡cómo se le ocurre a estos profesoruchos decir algo malo de mí y de mi religión!”), sin aportar más datos, estaría revistiéndose justo de esa soberbia que le ofende que le atribuyan. Así pues, lo más sensato sería que (al menos esto) lo aceptara con humildad. De hecho, en lo que resta de este artículo, voy a apuntar que incluso podría ir más allá. Que todos los cristianos podrían alegrarse de este hallazgo experimental.

Para comprender lo que quiero decir, hagámonos unas cuantas preguntas: ¿es lo más importante del cristianismo su moralidad? ¿Es el cristianismo, en el fondo, un mecanismo para hacer a las personas más éticas, más bondadosas, mejores cumplidoras de unos u otros mandamientos? ¿Se parecen entonces los cristianos a otras gentes empeñadas en que nos comportemos según lo que ellas consideran más moral: guerreros de la justicia social (SJW), adalides de lo políticamente correcto, animalistas, feministas, puritanos, estrellas de Hollywood, multiculturalistas, periodistas progres y demás paladines de la virtud?

Las dos primeras preguntas se han respondido a menudo de manera positiva; pero, curiosamente, lo han hecho a menudo autores que no simpatizaban demasiado con el cristianismo. Thomas Jefferson, por ejemplo, creía que lo único importante de los evangelios eran sus recomendaciones morales; y editó incluso una versión de los mismos en que mantenía estas y expurgaba todo lo demás. Buena parte de sus coetáneos ilustrados pensaban de modo similar: el cristianismo está muy bien como moral misericordiosa hacia tus semejantes, pero el resto de lo que sostiene es mera irracionalidad. En ocasiones los propios cristianos han mordido esta fruta y, como nos recordaba Jacques Ellul, si “a los ojos de la mayoría de nuestros contemporáneos el cristianismo es, ante todo, una moralidad, ¿no es porque la Iglesia ha mostrado fijación a menudo por determinados actos y conductas?”.

Ahora bien, de ser todo así, la tercera pregunta que planteé antes debería responderse también de modo positivo: el cristianismo no sería más que una batalla moral más, al lado de otras tantas que hoy insisten por captar nuestra atención (y nuestros dineros). De este modo se explicaría, además, la similitud que muchos ven entre los valores cristianos y los valores políticamente correctos: atención a los débiles, compasión por las víctimas, mansedumbre, cierta complacencia ante tus semejantes, delicadeza al hablar sobre los demás… Los cristianos no serían sino un escuadrón más dentro del ejército de los guerreros de la justicia social.

No obstante, cabe la posibilidad de pensar el cristianismo de modo bien distinto. Como escribió C. S. Lewis, aunque el cristianismo parece a primera vista consistir en una moralidad (con deberes y reglas y culpa y virtud), esa apariencia se desvanece si vamos más allá de tan inicial ojeada. Echemos un vistazo a las cartas de San Pablo, por ejemplo: en especial, a aquellas que casi con total seguridad escribió él mismo. Pablo habla allí sobre todo de liberación, de libertad, de sentirse salvados; y luego, como meras advertencias, recuerda a sus interlocutores que esta sensación de vivir por fin libres no debe ser para ellos una excusa para refocilarse en el vicio. Pero resulta cristalino que lo importante para él es esa experiencia de liberación, no unos u otros mandamientos. Al fin y al cabo, la moralidad del cristiano del siglo I no se diferenciaba excesivamente de la del judaísmo coetáneo. De modo que, para ese viaje, si fuera solo un viaje moralista, no harían falta las alforjas de ir construyendo una comunidad diferente a la judía (y a menudo enfrentada a ella con violencia).

¿Cuál es esa experiencia cristiana que Pablo temía que condujera a la laxitud, a la autocomplacencia, a la lenidad? El filósofo Ludwig Wittgenstein creyó que cabía resumirla en cierta frase que escuchó una vez encima de un escenario: “Me siento seguro pase lo que pase”. Es una expresión paradójica, desde luego: muchas cosas pueden pasarte en la vida que te quiten no solo la seguridad, sino incluso esa vida misma. ¿Cómo diantres puedes sentirte tan invulnerable, cómo diantres te puedes sentir salvado de todo mal? La tarea de un cristiano (de un cristiano no moralista ni guerrero social ni políticamente correcto, sino más similar a San Pablo y a C. S. Lewis y a Wittgenstein que a la última cantante pop que nos pide limosna para ayudar a las jirafas) sería explicarnos que esa aparente paradoja no es tal.

Continúa leyendo: El ingeniero que quiere conectar tu cerebro a internet

El ingeniero que quiere conectar tu cerebro a internet

Redacción TO

Foto: Metro-Goldwyn-Mayer

Es el sueño definitivo del hombre. Alcanzar la inmortalidad. Aunque sea renunciando al propio cuerpo si, con tal de mantener la consciencia, podemos sustituir las venas por cables, los órganos por chips y los recuerdos por series binarias de unos y ceros. Que nadie se frote las manos: la idea es solo eso, una idea. Pero el planteamiento es un campo de estudio, aunque muy limitado por ahora, en expansión. La ambición presente no es tanto alcanzar la inmortalidad, algo reservado para una tecnología mucho más avanzada que la actual, como encontrar la forma de mudar nuestra consciencia desde el cuerpo a la máquina a través de internet. De lo biológico a lo mecánico.

El último en dar un paso para avanzar en esta línea de investigación es el bioingeniero sudafricano Adam Pantanowitz, que pertenece a esa estirpe de jóvenes genios autodidactas con ideas revolucionarias. Este investigador de la Universidad de Wits, en Johannesburgo, ha desarrollado una tecnología que ya ha logrado conectar, aunque de manera muy primitiva, el cerebro a internet. Brainternet, como ha bautizado su creación (brain significa cerebro en inglés), es una interfaz que concibió hace cuatro años, informa Ozy, y que ha hecho realidad recientemente con la ayuda de dos estudiantes de ingeniería biomédica. ¿La innovación? Brainternet ha conseguido transformar las ondas cerebrales en señales digitales y enviarlas a la web. Es decir, ha dado el paso de lo psicológico a lo digital. Es la primera vez que esto se consigue, según Pantanowitz.

¿Y qué sentido tiene hacer este cambio? ¿Qué utilidades tiene transmitir parte de nuestra consciencia por correo electrónico? Muchas. Por ejemplo, si una persona epiléptica está conectada a Brainternet, podría predecir cuándo sufrirá su próximo ataque para poder ir a urgencias unos minutos antes. De la misma manera, si alguien está en peligro en algún lugar y necesita ayuda, podría alertar a una persona de confianza sin necesidad de que esté físicamente presente.

¿Qué puede saber una máquina de nosotros?

Utilizando Brainternet, una suerte de casco similar al de un encefalograma, Pantanowitz y sus colegas han conseguido enviar las señales cerebrales a un servidor online que logró descifrar “cuándo una persona estaba levantando el brazo derecho, o levantando el brazo izquierdo, y la pantalla no solo reflejaba las señales sino también información sobre qué actividad estaba haciendo” la persona, ha explicado a Ozy el bioingeniero. Y lanza una predicción: “De la misma manera que los teléfonos móviles o los aparatos de aire acondicionado pueden tener direcciones IP, una persona podría estar conectada a internet con señales biológicas”.

Ese es solo el primer paso para una tecnología que todavía el propio Pantanowitz considera distante: que este dispositivo funcione a la inversa. Es decir, que sea posible descargar datos de internet directamente a nuestro cerebro. Lo cual lleva a otra realidad aún más distante: la inmortalidad digital. Fusionar mente y máquina y trasladar todos los datos cerebrales de una persona (sus recuerdos, sus ideas…) a un aparato. Por inquietante que suene, el debate está sobre la mesa. Elon Musk, el hombre detrás de Tesla y SpaceX, está investigando en este campo mediante otra de sus empresas, Neuralink. Y esta posibilidad presenta no pocos problemas. En el momento en el que decidamos conectar nuestro cerebro a internet, un hacker lo suficientemente entrenado podrá fácilmente leer, robar o incluso modificar nuestra actividad cerebral.

Y las implicaciones éticas no son menores: ¿dónde empieza la máquina y dónde termina la persona? ¿Qué parte de la identidad se perdería al sustituir la carne por el metal? Ciertas necesidades que mueven de manera capital la vida de los seres humanos derivan del hecho de que vivimos en un cuerpo. La satisfacción de comer o el bienestar que produce el contacto físico con otro ser humano son solo algunas de las dimensiones a las que tendría que renunciar una persona que quisiese vivir como una máquina.

Continúa leyendo: Ser un príncipe ‘moderno’ en Arabia Saudita

Ser un príncipe ‘moderno’ en Arabia Saudita

Redacción TO

Foto: Saudi Press Agency
Reuters

El pasado 4 de noviembre más de 200 personas fueron detenidas en Arabia Saudita sin acusaciones formales ni procedimientos jurídicos. Entre ellas, príncipes, ministros e importantes hombres de negocios cayeron en una operación anticorrupción lanzada por una comisión presidida por el príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, que ha tomado ciertas medidas para introducir cambios inéditos en el país como llevarlo de una economía dependiente del petróleo a una diversificada.

Al joven de 32 años no le titubeó la mano. Entre los nombres de los arrestados destacan el de uno de los inversores más poderosos del mundo: el príncipe Alwalid Bin Talal, quien tiene intereses en compañías como Citigroup, 21st Century Fox y Twitter, y el del príncipe Mutaib bin Abdalá, el hijo favorito del difunto rey Abdalá.  Poco antes de las detenciones, Mutaib bin Abdalá había sido retirado de su puesto como jefe de la Guardia Nacional.

Según apuntan medios locales, con esta acción el príncipe heredero y principal asesor del rey Salmán, logró poner bajo su control a los tres servicios de seguridad del país: el Ejército, los servicios de seguridad interna y la Guardia Nacional. Por décadas estos poderes se habían distribuido entre las ramas del clan de la casa de Saúd para mantener un equilibrio de poder.

Con la ‘purga’, Bin Salmán supuestamente intenta combatir uno de los principales problemas que sufre el país: la corrupción. Sin embargo, esta acción ha preocupado a observadores internacionales y a los propios ciudadanos que la han considerado como una “apuesta muy arriesgada”. Incluso algunos lo acusan de buscar “desestabilizar la región” y de pretender deshacerse de personas que no apoyan sus reformas e ideas.

En cambio, otros como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le han dado su apoyo. Un día después de la operación, Trump escribió en su Twitter: “Tengo mucha confianza en el rey Salmán y en el príncipe heredero que saben perfectamente lo que están haciendo”. “¡Algunos de los que son tratados duramente han exprimido a su país durante años!”, añadió.

Quebrantamiento de la línea de sucesión 

En junio de este año, el rey Salmán bin Abdulaziz designó a su hijo “preferido” Mohamed bin Salmán como príncipe heredero, relevando en el cargo y en la línea sucesoria a su sobrino y príncipe Mohamed bin Nayef, según un decreto real. Con esta medida, el rey quebró por primera vez la línea de descendencia aunque contó con el apoyo de 31 de los 34 miembros del Consejo de Lealtad, órgano creado en 2006 por el entonces monarca Abdullah Bin Abdulaziz al Saud para dirimir sobre cuestiones sucesoriales.

En aquel decreto, el rey también ordenó enmendar el segundo párrafo del régimen del Consejo de Lealtad, en el que se determina que el Gobierno debe ser ejercido por los hijos del fundador del reino, Abdelaziz bin Abdelrahman al Faisal al Saud, y agregó que pueden dirigir el país sus nietos.

Mohamed bin Salmán podría convertirse en una de las figuras más poderosas del mundo árabe. The New York Times destaca que, hasta el momento, ha bloqueado a la vecina Catar, ha acusado a Irán de actos de guerra y ha alentado la renuncia del primer ministro libanés. Y en Yemen, sus fuerzas armadas están luchando en el conflicto religioso de esa nación contra una facción de hutíes alineados con Irán. 

Al ser el principal asesor del rey, se dice que ha movido los hilos de sus drásticas decisiones, como la transformación de algunos ministerios, entre ellos el de Economía, y la destitución de algunos líderes de la vieja guardia. Como ejemplo, en mayo del año pasado, Alí al Naimi, que estuvo por dos década a la cabeza del Ministerio de Petróleo, fue relevado por el presidente de la petrolera estatal Aramco, Jalid al Falih, un estrecho aliado del príncipe.

¿Mayores posibilidades para las mujeres?

Mohamed bin Salmán antes de ser designado como heredero al trono,  ya contaba con el puesto de ministro de Defensa. Es el hombre más joven del mundo en ejercer ese cargo. Aunque pertenece a una de las corrientes musulmanas más conservadoras, el wahabismo, Bin Salmán ha elogiado un “islam moderado” en el que las mujeres tendrán mayores derechos.

De acuerdo a una medida que ya ha sido aprobada, las saudíes podrán conducir a partir de junio de 2018 en el único país en el mundo que todavía mantiene la prohibición. Otro de los cambios ‘aperturistas’ fue anunciado en octubre, cuando el Gobierno dijo que autorizará a las mujeres a asistir a estadios deportivos. De momento, el próximo año podrán ir a tres recintos pero solo junto a sus maridos.

Ser un príncipe ‘moderno’ en Arabia Saudita 2
Arabia Saudita es el único país que aún prohibe a las mujeres conducir| Foto: Faisal Al Nasser / Reuters

¿Una ‘Visión 2030’?

En el programa de Gobierno del príncipe Bin Salamán presentado en abril de 2016, llamado ‘Visión 2030’, se menciona explícitamente la intención de “empoderar a las mujeres y hacer efectivo su potencial” con el objetivo de elevar su participación en la fuerza de trabajo y la productividad nacional.

Para el monarca esto se traduce en aumentar la participación femenina en el mercado laboral de 22% a 30%, como lo recoge el documento. Esta cifra forma parte de los índices que el Foro Económico Mundial ha usado para situar a Arabia Saudí en el puesto 138 de 145 países respecto a las oportunidades y participación económica de las mujeres, a pesar de que el 60% de los estudiantes que se gradúan de carreras universitarias son chicas, según la OECD.

A pesar de las promesas, Human Rights Watch ha denunciado que no ha sido concretada la orden real de abril de este año en la que se autorizó suavizar la tutoría del hombre a la que están sometidas las saudíes. En el reino del Golfo ellas todavía deben contar con la autorización de un tutor hombre, que generalmente es su padre, esposo o hermano, para poder viajar, estudiar, sacarse el pasaporte, contraer matrimonio o incluso salir de la cárcel tras haber cumplido alguna condena. De modo, que hasta que las cosas no cambien en la práctica, las ofertas del príncipe serán palabras al viento.

Transformaciones económicas

Otro de los principales giros que busca el príncipe y que también está plasmado en ‘Visión 2030’ es convertir a Arabia Saudita en una economía diversa, no dependiente del petróleo, como lo ha sido hasta ahora. Para ello pretende privatizar la petrolera Aramco.  “En Arabia Saudita hemos desarrollado una adicción al petróleo”, expresó Salmán en una entrevista con la televisora estatal Al Arabiya. Por su parte,  la BBC señala que lograr que el país se sobreponga a esa dependencia no será fácil ya que obtiene más de 70% de sus ingresos por la venta de crudo. Además, entre otro de sus objetivos económicos, está aumentar la aportación del sector privado al PIB a un 65% en 2030 (actualmente es de 40%).

Más novedades

El llamado ‘príncipe detrás del trono’ ha anunciado la restricción de facultades de la policía religiosa llamada ‘Comité de la propagación de la virtud y prevención del vicio’, cuerpo de encargado de aplicar la estricta versión saudí de la sharia. Además de las anteriores, otra muestra de ‘modernidad’ que llamó la atención de los medios fue cuando Mohamed visitó al fundador de Facebook, Marck Zuckerberg, con vaqueros en vez de su túnica blanca, y su reciente encuentro con el co-fundador de Microsoft, Bill Gates.

Ser un príncipe ‘moderno’ en Arabia Saudita 1
El príncipe se reunió recientemente con el co-fundador de Microsoft, Bill Gates. | FOTO: Reuters Handout

Estas reuniones con los ‘reyes de la tecnología’ posiblemente forman parte de sus planes de modernizar la nación. El más ambicioso hasta el momento es el de construir una nueva metrópolis que se extenderá por tres países y costará 500.000 millones de dólares. El proyecto, llamado NEOM, fue anunciado en una conferencia de inversiones. 

De modo que ser un príncipe moderno en Arabia Saudita está lleno de matices. El joven abogado deberá enfrentar a algunos clérigos que no concuerdan con sus ideas ‘vanguardistas’, a una élite empresarial acostumbrada a subsidios estatales y tendrá que crear planes más concretos para la materialización de sus objetivos. Además, sus decisiones en cuanto a mejorar los derechos de la mujer aún están muy lejos de parámetros dispuestos por las organizaciones defensoras.

TOP