El aumento de la ovodonación y la 'in vitro' refleja la evolución del perfil familiar en España
Los datos evidencian diferencias territoriales relevantes significativas

Mujer embarazada.
La reproducción asistida en España no evoluciona de forma homogénea. Más allá del crecimiento general del sector, los datos evidencian diferencias territoriales relevantes significativas, especialmente en tratamientos como la ovodonación y la fecundación in vitro (FIV), que reflejan distintos perfiles de paciente y diferentes momentos reproductivos.
Según los datos de las clínicas IVI, en los últimos cinco años, la ovodonación ha registrado un crecimiento especialmente significativo en Málaga (+69,5%), Vigo (+47,1%) y Baleares (+37,5%), consolidándose como uno de los tratamientos que mejor refleja el retraso progresivo de la maternidad y el aumento de gestaciones en edades más avanzadas. También Murcia (+12,5%) y Zaragoza (+4,3%) siguen esta tendencia, aunque con distinta intensidad, lo que confirma que las decisiones reproductivas están marcadas por realidades demográficas y sociales diversas según el territorio.
Desde el punto de vista biológico, la mujer nace con una reserva ovárica limitada que disminuye en cantidad y calidad con el paso del tiempo. A partir de los 35 años, este descenso se acelera, y en edades cercanas a los 40, las probabilidades de embarazo se reducen de forma considerable. Este factor explica el mayor recurso a la ovodonación en determinadas franjas de edad, al ofrecer mayores tasas de éxito y una respuesta adaptada a mujeres que inician su proyecto reproductivo en etapas más tardías.
Por su parte, la FIV mantiene también un crecimiento destacado en Málaga (+108%), Vigo (+44,9%) y Zaragoza (+34,9%). Estos datos evidencian que muchas mujeres continúan intentando lograr la gestación con sus propios ovocitos, apoyadas en protocolos cada vez más personalizados y en avances tecnológicos que optimizan las probabilidades incluso en edades próximas al límite biológico.
“El aumento de la ovodonación está directamente relacionado con el retraso de la maternidad y el impacto que la edad tiene sobre la calidad ovocitaria. La biología marca unos tiempos que no siempre coinciden con los tiempos sociales”, explica la doctora Elisa Gil, ginecóloga de IVI Zaragoza y candidata a la presidencia de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).
El crecimiento de la ovodonación no responde únicamente a factores médicos, también está vinculado a una evolución social que ha ampliado el concepto de familia y ha normalizado el acceso a técnicas de reproducción asistida entre perfiles de paciente cada vez más diversos.
La maternidad en solitario, las parejas de mujeres o aquellas que deciden iniciar su proyecto reproductivo en edades más avanzadas forman parte ya del panorama demográfico español. En este contexto, la ovodonación se consolida como una opción terapéutica plenamente integrada en la práctica clínica y cada vez más relevante en aquellas zonas donde el retraso de la maternidad tiene un mayor impacto.
Las diferencias regionales en la demanda de tratamientos ponen de manifiesto que las decisiones reproductivas no son uniformes y están condicionadas por variables como la edad media de las pacientes, la estructura poblacional o el entorno socioeconómico. En paralelo, la evolución de la medicina reproductiva, con avances continuos en técnicas de laboratorio, análisis de la reserva ovárica y personalización de los tratamientos, permite ofrecer respuestas cada vez más ajustadas a esta diversidad biológica y social.
La distribución territorial de estos tratamientos refleja, en última instancia, un país en el que los tiempos reproductivos son cada vez más diversos y requieren soluciones clínicas adaptadas a realidades demográficas distintas.
