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El retrato del asesino más buscado de España en la última novela de Santiago Díaz

Santiago Díaz explora los límites de la justicia y la figura de Antonio Anglés en su última novela ‘Las otras niñas’

El retrato del asesino más buscado de España en la última novela de Santiago Díaz

Foto: Miguel Garrote | Cedida por el entrevistado

Antonio Anglés aún es considerado por las autoridades policiales de diversos países como uno de los asesinos más buscados internacionalmente. De hecho, Interpol reactivó su búsqueda en noviembre del año pasado. Esta es una de las bazas que aprovecha Santiago Díaz para construir su nueva novela que, incluso antes de su lanzamiento, está dando mucho que hablar.

Reservoir Books acaba de publicar Las otras niñas y eso sólo puede significar una cosa: la vuelta a la primera línea de investigación de la inspectora Indira Ramos. Tras El buen padre, primera novela en que conocemos a esta peculiar policía obsesionada con la higiene y el orden y con una ética profesional a prueba de bombas, Santiago Díaz dobla la apuesta con Las otras niñas, una historia que, aunque no pretende abordar ni reabrir el conocido caso Alcàsser, se centra en la figura de Antonio Anglés, desaparecido en circunstancias poco claras hace más de treinta años en las costas de Irlanda según las investigaciones policiales. 

«Me interesan los treinta años de huida de Antonio Anglés. Aunque sea una hipótesis poco probable, mi idea es que recordemos que este tío puede estar vivo y que tengamos en mente que puede haber un monstruo suelto». 

Es innegable que estamos ante un tema delicado. Se conoce como Crimen de Alcàsser al secuestro, violación, tortura y asesinato de Míriam, Toñi y Desirée, tres adolescentes de catorce y quince años del municipio valenciano de Alcàsser. Quizá se trate del crimen más conocido de nuestra historia reciente y el que más ha convulsionado a nuestro país. «No pretendo reabrir cicatrices», nos responde Santiago Díaz. Es innegable que el caso Alcàsser lleva estando presente en la actualidad informativa, de forma más o menos constante, desde hace treinta años. Sólo en esta década tenemos la serie documental de Netflix que se estrenó el año pasado, a la que se suman nuevas informaciones policiales cada pocos meses, o incluso una película que se estrenará el próximo mes de marzo bajo el título de 75 días y que abordará la investigación de los asesinatos. «Mi novela es una obra de ficción y no pretende reinterpretar ni reabrir el caso, quiero que esto quede claro. Lo que me interesa son los treinta años de huida de Antonio Anglés. Aunque sea una hipótesis poco probable, mi idea es que recordemos que este tío puede estar vivo y que tengamos en mente que puede haber un monstruo suelto». 

Como protagonista de la novela volveremos a encontrar a Indira Ramos, un personaje que, como pudimos observar en El buen padre, ya utilizaba mascarillas y guantes antes de la llegada de la pandemia, y que, por cosa de las premoniciones que a veces se dan en algunos libros, se erige ante los lectores de 2022 como una heroína de la nueva normalidad. Indira es un personaje con una evolución notable en Las otra niñas. Desde los primeros compases podemos observar a una mujer cuyas prioridades personales y vitales van cambiando a medida que avanzamos en la trama. «Solo puedo adelantar, para no hacer spoilers, que en Las otras niñas hay algo que está muy por encima de todas esas fobias y manías de la Indira que conocimos en El buen padre», nos dice el autor con tono enigmático. 

portada las otras niñas
Imagen vía Reservoir Books.

Las otras niñas es una novela autoconclusiva llena de sorpresas. Muchas sorpresas a lo largo de las distintas tramas que atraviesan el texto con un personaje como Antonio Anglés que, en palabras del autor, «tienes que tratarlo con mucho cuidado porque se lo puede comer todo». Porque treinta años de huida dan para mucho: un viaje incansable por muchos países y ambientes, con distintos paisajes y realidades de fondo. Una novela en la que conviven de forma equilibrada la acción y la vida personal de sus protagonistas, cuya evolución es quizá una de las características más notables del texto. 

«Las otras niñas no es una novela de enigma al uso. Esto me ha dado la oportunidad de armar una novela haciendo algo que me apetecía mucho: la construcción de un caso al revés»

Santiago Díaz vuelve a utilizar en Las otras niñas algunos elementos que ya son señas de identidad de sus novelas: un argumento condicionado por una cuenta atrás, el uso de diferentes tiempos y distintas tramas en la narración, así como la distribución de las distintas historias en capítulos cortos. Una lectura muy adictiva que postula el entretenimiento como objetivo principal, con honestidad y sin complejos. El planteamiento de dilemas morales es también una característica reconocible: encrucijadas de todo tipo, incluso de carácter sentimental. Hasta aquí los rasgos comunes con las obras anteriores del autor. «En cuanto a las novedades», nos comenta Santiago, «la principal es que aquí parto de un asesino real como motor de la trama, lo que significa que, desde el primer momento, ya sabemos quién es el culpable. Las otras niñas no es una novela de enigma al uso. Esto me ha dado la oportunidad de armar una novela haciendo algo que me apetecía mucho: la construcción de un caso al revés». 

Una de las cuestiones que más preocupan al autor es la de poder seguir sorprendiendo a sus lectores. «La gente ya se las sabe todas, es muy difícil contar una historia que verdaderamente sorprenda a la gente si no se asumen riesgos». Hablamos de los géneros literarios que se entremezclan en la nueva novela negra española. «Lo que demandan muchos lectores», comenta, «es que se haga una novela donde se tenga que resolver un enigma dentro de una novela con ambiente de novela negra, a la vez con elementos del thriller, sin olvidar tampoco la acción, y además de todo eso hay que desarrollar las tramas personales… Es decir, el género es cada vez más complejo, y si los lectores no encuentran todos esos ingredientes, la novela se les queda corta».  

Además de sus novelas sobre crímenes, Santiago Díaz ha ganado recientemente el premio Jaén 2021 de novela juvenil con Taurus: Salvar la tierra. Una historia de aventuras que ensalza valores tan importantes como la amistad, la necesidad de cuidar el planeta y que supone la primera incursión en el género juvenil por parte del autor. «Escribir novela juvenil muchas veces te desengrasa de estar todo el día trabajando con historias tan duras. Además, después de acabar un proyecto como Las otras niñas es necesario un momento posterior de descanso y de duelo», comenta Santiago Díaz, al tiempo que afirma que, además de su trabajo, su verdadero hobby es escribir. «No puedo quedarme quieto, tengo que escribir todos los días. Aproveché un tiempo que tuve libre durante la pandemia y así fui construyendo esta historia que representaba para mí una asignatura pendiente. Mi deseo sería que, con el tiempo, se pudiera convertir en una película de animación». 

Después de trabajar más de veinticinco años como guionista en cine y televisión, Santiago Díaz es cada vez más conocido por su faceta como novelista. «Los guionistas vivimos a veces en el ostracismo», bromea Santiago Díaz. «Salvo en los ambientes televisivos y en mi grupo de amigos, nadie sabía quién era Santiago Díaz el guionista. Somos los que están al fondo de la barra en las fiestas las series. Nadie sabe quienes somos. Con la novela es distinto. Desde el momento en que doy el salto a la narrativa, noto cómo el público me percibe como el autor de la historia, y me encanta tratar con los lectores e interesarme por sus opiniones».  

«El género es cada vez más complejo, y si los lectores no encuentran todos esos ingredientes, la novela se les queda corta»

Santiago Díaz es un conocido aficionado al baloncesto, deporte que sigue practicando y del que está bien informado. Le preguntamos sobre los efectos que está teniendo la pandemia y, más concretamente, sobre los contratos de diez días que se han puesto de moda en la NBA y que están suponiendo la vuelta de jugadores con más de cuarenta años para suplir a las plantillas diezmadas por el virus. Hace unos días se hizo viral el ofrecimiento público de Jason Kidd a Dirk Nowitzki para su vuelta a Dallas. «Nowitzki ha sido uno de mis jugadores favoritos», comenta Santiago Díaz, «y me encantaría volver a verlo jugar, pero creo sinceramente que sería un regreso demasiado arriesgado. Los años no pasan en balde».

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