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Historias de la historia

Ava Gardner: nacida en Nochebuena

«El animal más bello del mundo» según los cronistas de su tiempo, nació hace un siglo, el 24 de diciembre de 1922

Ava Gardner: nacida en Nochebuena

Ava Gardner. | Wikipedia

El cristianismo exalta la pobreza: el Niño Jesús nació en un pesebre, sus padres eran en esos momentos unos sintecho, y para combatir el frío que hacía en el invierno de Belén sólo tenían el calor corporal que emitían un buey y una mula, con los que compartían el portal.

Ya les habría gustado tener en casa un buey y una mula a los Gardner, una familia numerosa típicamente white trash, es decir, «basura blanca». En ciertas zonas rurales de Estados Unidos, en lo que genéricamente se llama «el sur», existía esa gente tan pobre como los negros, y casi tan despreciada como ellos.

Jonas Gardner además tenía sangre mestiza de irlandés y piel roja y era católico, lo que aún rebajaba más su consideración social. Tenía un montón de hijos, sobre todo hijas, que hubiesen sido aprovechables para trabajar en el pequeño campo de algodón y tabaco que poseía en Carolina del Norte (que pese a su nombre es puro sur), pero cuando aún eran pequeños los niños se arruinó y perdió la propiedad. Tuvo que emplearse por un jornal, y su esposa dedicarse al servicio doméstico. «Yo les hacía tanta falta a mis padres como un tiro en la cabeza», resumiría la situación familiar Ava Gardner.

Porque en ese ambiente deprimente, como si fuera un sarcasmo de la fortuna, llegó al mundo Ava Lavinia Gardner, un 24 de diciembre de 1922, hace justo un siglo. «Menudo regalo de Navidad debí ser para mis padres, que ya tenían cuatro hijas y dos hijos», decía con amargura la que se convirtió en «el animal más bello del mundo» de Hollywood. Para estropear aún más la situación, el padre murió cuando ella tenía 13 años.

Pese a los golpes del destino, Ava consiguió terminar sus estudios en el instituto e incluso ir a una academia de secretariado. Convertirse en secretaria parecía un sueño dorado para la pequeña de siete hermanos de una familia white trash, pero le esperaba algo infinitamente más grande.

En 1940 fue de vacaciones a Nueva York, donde tenía una hermana mayor casada con un fotógrafo bien situado, Larry Tarr. Ava tenía solamente 17 años, pero era ya una belleza deslumbrante, y su cuñado le hizo una fotografía que expuso en el escaparate de su estudio en la Quinta Avenida. Bastó que pasara por allí un cazatalentos de la Metro-Goldwyn-Mayer para que se le abrieran la puertas de Hollywood, porque sus ojos verdes, el óvalo perfecto de su cara, la boca sensualísima, su cutis y su melena negra, la hacían sencillamente la muchacha más guapa de América.

Con 18 años la llevaron –en tren- a Hollywood para hacerle una prueba. Ava tenía un acento cerrado de paleta del sur que resultaba casi ininteligible, pero no importó, le enseñarían a hablar. Louis B. Mayer, el gran jefe de la MGM, dijo: «No puede cantar, no puede actuar, no puede hablar, ¡es formidable!». Había nacido una diosa que demostró su carácter conservando su nombre de mortal, Ava Gardner.

Aún no había hecho nada en el mundo del cine cuando ya le pidió matrimonio una de las grandes estrellas de Hollywood, Mickey Rooney, el famoso actor juvenil y líder de taquilla de la Metro. Pensaron anunciar la boda en Navidad, coincidiendo con el 19 cumpleaños de Ava, pero el 7 de diciembre de 1941 Japón atacó a traición Pearl Harbor y la vida cambió en América. Mickey Rooney seguía haciendo papeles de adolescente pero tenía 21 años y fue llamado a filas. Por supuesto que no fue a la guerra, porque a las estrellas cinematográficas las utilizaba el ejército para otras cosas, pero se les estropeó la fiesta de Navidad. De todas formas se casaron lo antes posible, el 25 de enero de 1942. Hacían bien en darse prisa, porque el amor se consumió rápidamente: en la siguiente Navidad el matrimonio había fracasado y decidieron divorciarse.

Fiesta de Navidad en África

Existe una curiosa conexión entre la Navidad y los amoríos de Ava Gardner. Una de sus más tempestuosas relaciones fue con el multimillonario Howard Hughes que conoció cuando ella tenía 20 años y él casi la doblaba en edad. Ava rechazó tanto las peticiones de matrimonio del magnate como sus ofertas para hacer películas para su productora, y sostuvieron peleas en las que ambos salían sangrando, pero pese a todo mantuvieron la amistad durante 20 años. Quizá había un invisible vínculo que los unía, pues Howard Hughes también había nacido un 24 de diciembre.

La Navidad de 1952, en la que cumplió 30 años, tuvo una celebración especial. Estaba en África rodando la que fue su mejor película, Mogambo, por la que recibiría la única nominación para un Oscar de su carrera. El elenco era magnífico, dirigía el maestro John Ford y la pareja de Ava era nada menos que Clark Gable. Por si fuera poco, estaba Grace Kelly formando con ellos el triángulo amoroso de la película. Hicieron una fiesta debajo de un baobab, el gigante de los árboles africanos, que los técnicos de iluminación había convertido en un árbol de Navidad, y un avión que aterrizó en la sabana africana trajo directamente de Estados Unidos pavo asado y a Frank Sinatra, con quien se había casado el año anterior, y que cantó junto a un grupo local de congoleños que entonaban villancicos en francés.

La Navidad siguiente, en cambio, fue una especie de declaración de hostilidades con Sinatra. Se encontraba en Roma, rodando La condesa descalza bajo la dirección de otro genio, Mankiewiwicz, con Humphrey Bogart de pareja. La mujer de éste, Lauren Bacall, vino de Estados Unidos para pasar las fiestas junto a él, pero Sinatra no. En cambio le envió, por medio de Lauren, un pastel de coco. Cuando Ava era una niña pobre, toda la celebración navideña que hacían en casa consistía en un pastel de coco, y a ella le gustaba ese recuerdo de infancia, pero cuando Lauren le entregó el paquete lo tiró sobre la mesa de la cocina y ni se molestó en abrirlo. En vez de eso se fue a Madrid e inició uno de sus amores más llamativos, el que mantuvo con Luís Miguel Dominguín, el torero más famoso de la época.

Estas Navidades-centenario de Ava Gardner- un hotel de lujo de Madrid ha programado homenajearla con unos menús especiales. Se trata del antiguo Castellana-Hilton (hoy llamado InterContinental Madrid), donde la estrella se alojó durante varios años, para martirio de los otros huéspedes, porque Conrad Hilton, el magnate que había creado la primera gran cadena internacional de hoteles, le dio a Ava Gardner carta blanca para montar los escándalos que quisiera. Y ella aprovechó bien la oportunidad.

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