Carmen Martín Gaite, la mujer que visibilizó la experiencia femenina en la posguerra
La Biblioteca Nacional acogerá la exposición ‘Un paradigma de mujer de letras’ hasta el 14 de junio de 2026

La escritora Carmen Martín Gaite. | EP
Carmen Martín Gaite nació en Salamanca en 1925; los últimos días de su infancia transcurrieron durante la Guerra Civil. Este hecho la llevó, tanto a ella como a sus compañeros del movimiento literario de la Generación del 50, a ser conocidos como «los niños de la guerra». La escritora, quien después se convirtió en una adolescente de la posguerra y en una adulta de la dictadura, finalmente alcanzó la cincuentena en la víspera de la Transición. Su condición de testigo de estas etapas de la historia española se refleja en su extensa obra literaria, siempre centrada en la vivencia femenina.
Primera mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura en 1978 por El cuarto de atrás, Martín Gaite destacó por su producción polifacética. Este recorrido artístico ha llevado a la Biblioteca Nacional de España a reivindicarla como «mujer de letras» en una exposición que, con motivo del centenario de su nacimiento, recorre tanto los hitos de su trayectoria como su historia de vida.
El universo personal de Martín Gaite
La exposición se adentra en el universo personal de la escritora, recuperando los eventos y las relaciones que «con mayor relevancia pudieron influir en su desarrollo como mujer y escritora», explica José Teruel Benavente, comisario de la muestra y profesor honorario de Literatura Española en la Universidad Autónoma de Madrid.
El recorrido comienza con su infancia en Salamanca, criada por padres liberales que se negaron a que sus hijas recibieran educación religiosa y que siempre la apoyaron en su vocación literaria, algo poco común para una mujer procedente de una familia burguesa en aquella época.
La exposición también abarca sus años en la Universidad de Salamanca (1943-1948), donde inició su amistad con el escritor Ignacio Aldecoa, quien, tras su llegada a Madrid en 1948, la integró en el núcleo de escritores de la Generación del 50. La trayectoria de Aldecoa también se explora actualmente en la BNE.
En este grupo conoció a quien sería su marido, Rafael Sánchez Ferlosio, una figura importante de la literatura española por derecho propio. La pareja, que, según Teruel Benavente, formó el «matrimonio más emblemático de la literatura española del medio siglo», se casó en 1953 y se separó en 1970. Sin embargo, la relación estuvo marcada por profundas tragedias: la muerte de sus dos hijos, Miguel, fallecido con tan solo ocho meses a causa de meningitis, y Marta Sánchez Martín, quien murió en 1985, víctima del sida durante la movida madrileña.
La pérdida de su hija, con quien Martín Gaite mantenía una relación muy cercana —«mi hija es muy amiga mía y nos contamos todo», recoge su archivo personal—, fue el golpe más duro de su vida. Este duelo se refleja en su novela El otoño de Poughkeepsie (1985), escrita durante su estancia en el Vassar College, en Poughkeepsie (Nueva York).
Un feminismo a su manera
Aunque Martín Gaite expresó reservas hacia la etiqueta de feminista —aunque declaró «[tener] un feminismo a [su] manera» en una entrevista a TVE en 1981—, su obra evidencia un claro rechazo al papel tradicional asignado a la mujer en su época. A través de su escritura, da voz a la condición femenina en un contexto en el que las mujeres eran consideradas ciudadanas de segunda.
Sus textos han sido ampliamente reconocidos por explorar la búsqueda de identidad y el anhelo de libertad de las mujeres en la sociedad de la posguerra española. «Como escritora y como mujer, Martín Gaite es un ejemplo de lucha contra los parámetros establecidos por el franquismo», afirma Brígida Manuela Pastor Pastor, profesora del Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura de la UNED.
Su análisis de la condición femenina trascendió el género novelístico con su ensayo Usos amorosos de la posguerra española (1987), con el que ese mismo año obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo. En esta obra se exploran en profundidad las relaciones sentimentales y la represión social impuesta a las mujeres en las décadas de 1940 y 1950.
En su vida personal, la autora salmantina también desafió las normas establecidas para las mujeres. Notablemente, se presentó al Premio Nadal con su primera novela, Entre visillos (1957), sin consultar a su marido, en una época en la que las mujeres casadas en España no podían realizar actos jurídicos o financieros sin autorización. En una entrevista de 1958 para el periódico Pueblo, explicó esta decisión: «¡Y vaya trago que he pasado sola! Si le digo a Rafael que me presento, tal vez no me lo hubiese consentido».
Además, decidió postularse bajo el seudónimo de Sofía Veloso, nombre de su abuela materna, ya que Sánchez Ferlosio había ganado el premio dos años antes y ella rechazaba ser identificada como «la mujer de Ferlosio», según recoge el archivo de la exposición.
El 6 de enero de 1958, Martín Gaite fue galardonada y, en La noche de Sofía Veloso (1994), recordó aquel momento como el día en que sintió «que tenía derecho a poner escritora como profesión en mi carné de identidad», señalando que el premio «reafirmó mi decisión de seguir escribiendo siempre».
En el mismo libro con el que ganó el Nadal, la protagonista afirma: «Si tengo que ser una mujer resignada y razonable, prefiero no vivir», una frase que quizás ilumina la decisión de la autora de presentarse sin autorización y bajo otro nombre, convirtiendo ese logro en un triunfo plenamente suyo.
Preservar la literatura nacional
La obra de Martín Gaite ofrece una mirada a las realidades de la España de la posguerra, de la Transición y de la democracia, funcionando así como una clave para comprender su evolución hasta el presente. Al difundir la herencia intelectual de Martín Gaite, junto con la de otros grandes escritores españoles, la Biblioteca Nacional de España preserva la literatura nacional, celebrando el patrimonio cultural y evitando el olvido de su historia.
