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Cultura

Lanzan el primer documental español sobre el fenómeno trans en los menores de edad

La periodista Nuria Coronado estrena 'Ser mujer no es un sentimiento', con expertos y víctimas del transgenerismo

Lanzan el primer documental español sobre el fenómeno trans en los menores de edad

'Ser mujer no es un sentimiento'.

La explosión de casos de menores que dicen ser trans en España muestra un patrón de contagio social similar al de la anorexia, el consumo de drogas o la pornografía. Cada vez sucede a edades más tempranas, especialmente en niñas, alimentado por las redes sociales y algunos grupos de opinión que minimizan los riesgos de hormonarse o someterse a una cirugía de cambio de sexo. Esa es la realidad que muestra la periodista Nuria Coronado en el documental Ser mujer no es un sentimiento, con el que aspira a sacudir conciencias en torno a este fenómeno.

El reportaje conjuga valentía con sensibilidad, testimonios de expertos con los de víctimas del transgenerismo, tales como madres de hijos que se suicidaron tras comenzar la terapia hormonal o desistidoras/detransicionadoras. «Se trata del primer trabajo en España que muestra la realidad que los intereses políticos, económicos y mediáticos no quieren contar. En él se denuncia cómo las leyes de autodeterminación de género aprobadas en España —tanto las 44 autonómicas como la estatal— están desmantelando décadas de avances en los derechos de las mujeres, así como poniendo en peligro la salud física y mental de menores de edad a quienes se les lanza a tratamientos experimentales irreversibles», explica su directora.

El documental, que se ha hecho con 12.500 euros recaudados a través de crowdfunding, expone durante una hora los intereses que alimentan la industria de la identidad de género, y el impacto real en la sociedad. Aunque con toda probabilidad será tildada de tránsfoba, la directora no vilipendia al colectivo trans, sino que trata de impedir que se confunda a los menores de edad con intereses abstrusos. «Tenemos un colectivo que merece una protección, el de personas transexuales, pero hay personas vulnerables que se creen incluidas en ese colectivo, y ayudarles a ser incluidas va a provocar un perjuicio en su sanidad, y esto es lo que estamos haciendo mal», resume en el filme Carlos Sardinero, abogado especialista en negligencias médicas.

Nuria Coronado, autora de No contaban con las madres, ha sufrido presiones, vetos y amenazas por sus postulados críticos con el transgenerismo, y es perfectamente consciente de que «vendrá una nueva campaña de cancelación y difamación contra [su] persona», aunque no le preocupa: «La causa merece cualquier presión».

El documental sigue la estela de otros como The Trans Train o Colombia: fábrica de niños trans, y muestra cómo España —lejos de seguir la estela de países que conocen el negativo impacto del transgenerismo y han dado marcha atrás, como Finlandia y Reino Unidoha pisado el acelerador del contagio social o disforia de género de inicio rápido (DGIR) entre menores de edad. También denuncia la relación directa en el aumento exponencial de jóvenes (especialmente chicas, ya que son ocho de cada diez) que se declaran trans sin haber tenido nunca problemas ni con su orientación sexual ni con su cuerpo. 

El trabajo quiere «analizar de forma rigurosa y científica uno de los mayores escándalos médicos, políticos y sociales de la era moderna», recalca Coronado. Por ello ha contado con voces referentes que desde distintos ámbitos luchan para que se sepa la verdad, tales como Celso Arango, actual jefe de Servicio de Psiquiatría Infantil en La Paz; Carola López, psicóloga y escritora; Paula Fraga, abogada penalista; Silvia Carrasco, antropóloga y presidenta de Feministas de Cataluña; y Ángeles Álvarez, exdirigente socialista y portavoz de la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres.

Amén de con esos testimonios, Ser mujer no es un sentimiento cuenta con dos desistidoras (mujeres que ni se hormonaron ni se mutilaron tras replanteárselo) y con tres destransicionadoras: Clara Odal (hormonada, amputada y con posterior doble reconstrucción de senos), Sonia Paz (hormonada) y Susana Domínguez (la primera española a la que le hicieron a los 15 años histerectomía total —útero y ovarios— sin supervisión psiquiátrica, una posterior doble mastectomía a los 18 y quien ha demandado al Servicio Gallego de Salud). Su testimonio aparece a través de Carlos Sardinero, su abogado. «Sus participaciones son esenciales para que cuenten la realidad que no se ve ni se sabe socialmente», añade la directora. 

Asimismo, la directora entrevista a Rosa Merás, presidenta de Amanda —la asociación de madres afectadas— y a Juana Bermejo, cuyo hijo, tras declararse trans, murió en tan solo nueve meses a raíz de los efectos de la hormonación. Es ella la que cierra el documental con una frase a modo de sentencia: «He pagado el precio más alto que se podía pagar, espero que ninguna familia tenga que pasar por eso, y voy a luchar hasta mi último aliento para que los médicos se muevan y digan que esta ley [trans] está mal. Mucha gente va a terminar como Eric. No fue el primero y, desgraciadamente, no será el último».

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