Polémica en el Museo de América: monta un ciclo trans con «papás gestantes» y travestis
La institución pública carga contra la imposición del «binario de género» durante el descubrimiento de Cristóbal Colón

El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, durante la inauguración de una exposición en Cartagena. | EP
El Museo de América de Madrid, una institución pública dependiente del Ministerio de Cultura y dedicada en teoría a la «preservación, investigación y difusión del patrimonio del continente americano y los pueblos que lo han habitado», ha decidido abrir el ciclo Cartografías Trans: Resistencias, Movilidades y Horizontes de Futuro, que se desarrollará en los meses de junio y julio, y contará con la participación de «padres gestantes» y travestis. El gabinete de Ernest Urtasun lo justifica alegando que se enmarca en una lectura decolonial de la historia americana, pero el escándalo —que acompaña de un tiempo a esta parte al museo— está servido.
El ciclo, que comienza el próximo 6 de junio, propone «trazar cartografías críticas de las vidas trans contemporáneas, no como territorios fijos definidos por la precariedad, sino como espacios en movimiento donde se articulan estrategias de supervivencia, creación y transformación social». A través de cuatro ejes —migraciones trans; reproducción, gestación y crianzas en personas trans; inserción laboral; e interseccionalidades—, «se explorarán las formas en que las personas trans negocian fronteras, reinventan vínculos, transforman los mercados de trabajo y ponen en tensión las maneras dominantes de comprender el sexo, el género, la raza, la clase y la nación».
Entre las figuras que participarán del ciclo destacan la travesti Norma Pérez y Rubén Castro, un hombre trans que dio a luz a un «hije» y que se dedica a dar ponencias sobre su experiencia como «papá gestante». Sus charlas han sido denunciadas previamente por asociaciones feministas por dirigirse a menores de edad inculcando «la idea de que cuando una niña no tiene comportamientos ‘femeninos’ o un niño no reproduce comportamientos ‘masculinos’, es conveniente empezar a tratarles como si fueran del sexo contrario e iniciar la llamada transición social»: «A esa transición siguen frecuentemente la hormonación y, más adelante, las cirugías».
Según la programación del museo, dependiente del Ministerio de Cultura, el ciclo forma parte de la iniciativa más amplia Arte, Memoria y Diversidad Trans, que se vende como una lectura «decolonial» de la historia americana, y vincula las diversidades de género indígenas precolombinas con la supuesta imposición del «binarismo de género» y la «sexualidad normativa» por parte de los españoles durante la «Conquista» —el museo habla de «conquista» y no de «descubrimiento»— y la evangelización.
La primera parte de esta iniciativa (Arte, Memoria y Diversidad Trans) consistió en la también polémica exposición Nación trans, una muestra del fotógrafo Antonio López Díaz que «explora las raíces históricas y actuales de la discriminación que enfrentan las mujeres trans indígenas en América», y que sostiene que «antes de la colonización, muchas sociedades indígenas reconocían identidades de género diversas», con figuras como «los muxes zapotecos, los empupillan mapuches, los nadleeh navajos o las wigudun gunas ocupaban lugares significativos en sus comunidades», pero «el sistema colonial borró progresivamente estas identidades, reduciéndolas y reprimiéndolas bajo categorías occidentales excluyentes».
El Museo de América se dedica teóricamente a tratar las culturas indígenas de América, el período precolombino, la colonización y los intercambios culturales a través de colecciones de arte, arqueología y etnografía americanas. Temas como la inserción laboral trans actual o la gestación en personas trans tienen un difícil encaje con su misión histórica. Por eso, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, que aglutina a centenares de colectivos feministas, ha denunciado públicamente que «no pinta nada», del mismo modo que «tampoco sabe la mentira: no hay papás gestantes. Su presencia y la de una ONG transactivista es pura propaganda».
Desde que Ernest Urtasun es ministro de Cultura, lo trans ha penetrado en los museos públicos, impulsando una política explícita de descolonización que incluye, entre otros objetivos, superar «inercias de género» y etnocéntricas en las narrativas y programaciones de los 17 museos nacionales dependientes del Ministerio.
A finales de 2023 el Museo Reina Sofía de Madrid albergó una videoinstalación sobre Catalina de Erauso en la que se presentaba a la llamada Monja Alférez como un hombre trans. En 2024, creó comités de expertos para actualizar el discurso del Museo de América y del Museo Nacional de Antropología, con perspectiva antirracista y de género. Así las cosas, en 2026, los museos estatales están abiertos a «papás gestantes» y travestis con la excusa de una mirada «decolonial».
