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«Courtois es el mejor portero del mundo y es nuestro»

Con contrato en vigor hasta el año 2026, al arquero de Bree solo le ronda una obsesión por la cabeza: ganar la Champions

«Courtois es el mejor portero del mundo y es nuestro»

Thibaut Courtois | Reuters

Es el hombre del momento. Cada vez que el colegiado de turno se echa el silbato a la boca y da por finalizado el encuentro todos corren a buscarlo. Es belga, mide 1,99 y se llama Thibaut Courtois. 27 goles recibidos en 36 partidos. 16 porterías a cero desde que comenzó la temporada, cuatro vallas invictas de manera consecutiva y tres penaltis seguidos atajados. Una locura, vamos. Tras su última exhibición en Vallecas conversé con alguien que lo trata muy de cerca en su día a día en Valdebebas: «Es el mejor portero del mundo, Nacho. Y es nuestro». Y por mucho tiempo, además.

Con contrato en vigor hasta el año 2026, al arquero de Bree solo le ronda una obsesión por la cabeza. Y no es la Liga (que también), pero al igual que sus sobradas dimensiones, «Tibú» piensa en grande y lo que ansía de verdad es «ganar la Champions League». Es su gran cuenta pendiente. La ironía del destino quiso que fuera Sergio Ramos quien se la robara en el ya legendario minuto 93. Quizá la caprichosa fortuna quiera que en un año que no pinta tan bien en Europa acabe levantando la máxima competición continental.

«Una injusticia mayúscula»

Quienes están cerca de Courtois te lo dejan claro: «Hace tiempo que dejaron de importarle los trofeos individuales». Tanto es así que no le dolieron prendas para enfrentarse al poder establecido por FIFA y UEFA y ‘rajar’ del abusivo calendario al que están sometidos los futbolistas: «Solo les interesa llenarse los bolsillos», declaró hace unos meses. La consecuencia la conocemos todos: no estuvo entre los finalistas del Balón de Oro y tampoco en el galardón The Best. «Un sinsentido», como reconocen en su círculo más cercano. Una «injusticia mayúscula», como aseguran desde el club. Una infamia, como lo cataloga el que les escribe.

No está de más apuntar que Thibaut rompió la dolorosa racha merengue de 12 temporadas sin conseguir alzar el trofeo del portero menos goleado. Iker Casillas lo levantó en la 2007-08. Courtois hizo lo propio en la 2019-20. Aun así, insisto: ser el menos batido no le quita el sueño. El Zamora (en Liga o en Champions) solo sirve para allanar el camino hacia lo que realmente le motiva: «Ganar un título colectivo». Si tiene forma de orejona, mejor.

¿Demasiado expuesto?

En el mundo del futbol tiende a reinar la hipocresía. Pocos se atreven a decir lo que realmente piensan y la gran mayoría ‘se borra’ a la hora de dar explicaciones, sobre todo cuando vienen mal dadas. Courtois es todo lo contrario. Un rara avis en este negocio de masas. No splo es que no se corte ante los organismos que rigen el balompié y quitan o dan galardones, es que sale a que le partan el pecho hasta cuando no toca. Si el equipo incurre en el ridículo, Thibaut comparece ante los medios. Si los árbitros requieren reprimenda, Courtois les canta las cuarenta. Si el césped no está de recibo; Tibú al ataque. Y así con todo. Esto me lleva a preguntarme si su postura es la más acertada.

¿No estará Courtois exponiéndose demasiado? Os confieso que me he cuestionado esto varias veces. Cuando le han dejado de dar premios, cuando veo a determinados compañeros ‘caras’ que se escaquean en las entrevistas post partido, y por última vez, el pasado sábado en Vallecas.

Un radical situado tras la portería, en el fondo que ocupa en grupo ultra de extrema izquierda Bukaneros, le lanzó un asqueroso escupitajo ante la cómplice sonrisa de su compañero de butaca y la atónita cara del niño que este sujetaba en brazos. Un esputo tan deleznable como la actitud de este vándalo. Cavilé sobre la posibilidad de que la sobreexposición a la que se somete gratuitamente el belga le hiciera blanco fácil de este tipo de cafres que habitan las gradas de los estadios. Y, ¿saben qué? No tenía ni que habérmelo planteado.

Esto no es culpa de Courtois, al igual que Vinicius no cometió falta alguna al señalar con el dedo al racista que le insultó (también de la mano de su hijo) en el clásico del Camp Nou. Esto es un gravísimo problema que debe solucionar la Liga. Prohibiendo el acceso a los estadios y poniendo nombre y apellidos a estos bárbaros. Sobreexpongamos a los violentos y a los xenófobos, no a los artistas y a los que dan la cara. Protejamos nuestro patrimonio. Cuidemos a Thibaut Courtois.

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