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Análisis

Se abre la veda por Vinicius: la cacería que indigna al Real Madrid

Vinicius ha recibido 54 faltas esta temporada. Eso en Liga, porque la Champions es un oasis en ese sentido

Se abre la veda por Vinicius: la cacería que indigna al Real Madrid

Vinicius Jr. se enfrenta al jugador del Villareal Juan Foyth.

Es desmesurado cómo le ha cambiado la vida a Vinicius en pocos meses. De ser objeto de memes, mofas y cachondeo en cada estadio que visitaba a convertirse en el jugador más ‘cazado’ por minuto en la competición liguera en un abrir y cerrar de ojos. Puede parecer extraño lo que voy a decir, pero en el fondo son buenas noticias para el brasileño. Y es que antes nadie le tomaba en serio, pero hoy todos le temen.

Existen varios factores que te definen como un futbolista respetable y consagrado: si cada vez que te llega la pelota la afición visitante te pita al unísono, vas por el buen camino. Si el entrenador rival dedica dos futbolistas a tratar de desactivarte, como hizo Marcelino en la final de la Supercopa, es que infundes pánico. Si continuamente existe un plan pormenorizado para darte cera y frenarte a base de patadas, es que eres rematadamente bueno.

Aun así, sería importante que los árboles no nos impidan ver el bosque. La delgada línea que separa la sana pero intensa rivalidad deportiva de la caza a un profesional, a un compañero del gremio como es Vinicius, se nos fue de las manos hace tiempo. Y en el Madrid ya gritan «basta».

«Quieren cazar a Vini»

La realidad es tozuda: Vinicius ha recibido 54 faltas esta temporada. Rivales como Villarreal o Barça se han empleado duramente con puntapiés e interrupciones constantes sobre el carioca. Quiero dejarlo muy claro: ¡eso no impresiona a nadie en el Madrid! Desde Castellana son conscientes de que «esto es normal, es fútbol profesional y se pegan patadas». Lo que indigna en Valdebebas son «las constantes provocaciones y agresiones que recibe el jugador».

Todos tenemos en mente cómo Busquets le soltó el brazo en pleno rostro en Arabia, pero las dos últimas embestidas este fin de semana en Villarreal han colmado el vaso. La primera un codazo premeditado de Albiol, la segunda un manotazo malintencionado de Parejo. Preocupa porque «ya no hablamos de faltas, hablamos de agresiones«, lamentan desde la institución. Aunque lo que genera mayor desconfianza y desazón es la inacción del videoarbitraje: «No se entiende que el VAR no entre en la acción de Albiol», reconocía Butragueño desde La Cerámica.

El Real Madrid ha dicho «basta», considera que «quieren cazar a Vini» y echan de menos determinados discursos muy recurrentes en los medios en el pasado. «¿Dónde quedó aquello de proteger a los artistas?», me apuntaban con tino la tarde del sábado. El avezado seguidor de la información deportiva en los medios recordará cómo con Messi y con Neymar «se exigía velar por la integridad de los talentosos», ahora con Vinicius se toma a chirigota él asunto. Parece que simplemente tiene que levantarse, quitarse el polvo de la cara y seguir jugando. No oiga, esto no va así.

Trabajo psicológico y el oasis de la Champions

Hay dos maneras de afrontar este problema y ambas son válidas. Como os acabo de relatar, el ente Real Madrid «denunciará las tropelías y protegerá públicamente a su futbolista». Dentro del vestuario, «Ancelotti tiene otro plan». El técnico italiano trabaja psicológicamente con el internacional canarinho para hacerle comprender que lo que está experimentando en sus carnes es lo más habitual en un atacante de características tan marcadas.

Es más, tras Villarreal, Carletto confesó públicamente parte del discurso que intenta hacer asimilar al extremo: «Vinicius tiene que entender que esto puede pasar. No tiene que perder energía en estas cosas». Carlo sabe que de las cinco tarjetas que el de Río de Janeiro ha visto esta temporada, solo una ha sido por hacer una entrada, las otras cuatro por protestar. Le ha visto ‘comer la oreja’ a los colegiados enfilando el túnel de vestuarios en numerosas ocasiones. Sabe y escucha lo que gritan a su chico partido tras partido. Ancelotti quiere evitar que caiga en las trampas que le ponen.

El objetivo es esquivar que Vinicius Junior sea emboscado de nuevo. Y lo cierto es que la Champions es el escenario perfecto para ponerlo en práctica. Un oasis donde Vini ha recibido solo seis faltas (una por encuentro) y donde, en teoría, podrá respirar tranquilo antes de volver a la dura realidad de La Liga.

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