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La UCO señala que Begoña Gómez simuló contratos para «dar apariencia de legalidad»

Determina que las adjudicaciones estaban «premeditadas» y que los servicios no se correspondieron al acuerdo

La UCO señala que Begoña Gómez simuló contratos para «dar apariencia de legalidad»

Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. | David Zorrakino (EP)

La Guardia Civil apunta a dos contratos de la cátedra Begoña Gómez en la Universidad Complutense. Un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE señala que los dos contratos que suscribió con Deloitte se elaboraron «a los únicos efectos de dotar de apariencia de legalidad a la contratación de estos servicios», que se «habría llevado al margen del procedimiento establecido en la normativa». Además, advierte de que la prestación comenzó antes de la adjudicación del primer contrato y de que los servicios que ofrecieron no se ajustaron al acuerdo. El juez Juan Carlos Peinado investiga a la esposa del presidente del Gobierno por cuatro delitos: malversación, tráfico de influencias, corrupción en los negocios y apropiación indebida.

La UCO revela que los pagos a Deloitte «se sustentaron en un contrato menor y en una posterior contratación mediante procedimiento abierto simplificado». Begoña Gómez habría suscrito dos contratos de asesoramiento y consultoría por un valor que superaría los 128.000 euros que habría sufragado la Complutense.

El informe de la UCO insiste en que, «sin embargo, de la sucesión de hechos se desprende que las adjudicaciones no solo estaban premeditadas sino que la consultora ya había iniciado sus funciones con anterioridad a la adjudicación del primer contrato y la prestación real de sus servicios no guardó relación con los plazos formales de ejecución de ambos contratos».

«Los requisitos y condiciones exigidos para ambos contratos en su invitación a ofertar y en los pliegos se amoldaron a las condiciones predefinidas por Deloitte y la cátedra, incluido el precio, e incluso se deduce que se habrían solicitado ofertas de forma simulada o en unas condiciones que propiciaron una limitación de la concurrencia al resto de licitadores y en beneficio de Deloitte», insiste la UCO.

Los agentes subrayan que no se identifican elementos de los que se desprenda que durante el plazo de ejecución del segundo contrato entre la cátedra de Begoña Gómez en la Complutense y Deloitte se «desarrollase alguna de las funciones para las que fue contratado». En cuanto a la herramienta, más allá de su estado final, su desarrollo se encontraba aparejado a una serie de trámites, como la puesta a disposición de la Complutense, como al registro de marcas y dominios.

El importe que Begoña Gómez cargó a la Complutense por su cátedra superaría los 128.714 euros que avanzó OKDiario el pasado agosto. El dinero se reparte en distintos gastos, aunque la mayor parte de ese importe, 102.848 euros, se consignó en 2023, el año en el que se computan los recibos referidos al software que investiga el juez Peinado por un posible delito de apropiación indebida.

La esposa de Pedro Sánchez también remitió a la Complutense tres facturas antes de que la cátedra organizara un concurso fantasma para adjudicar a Deloitte un contrato a dedo. La secretaria personal de Begoña Gómez en Moncloa, Cristina Álvarez, también investigada por malversación, envió un email a tres proveedores el 1 de diciembre de 2022 para invitarlos a poner en marcha «una plataforma de gestión y mediación de impacto para pymes». El importe total superó los 10.811 euros, más de la mitad para pagar la organización y la asistencia técnica del II Congreso de Transformación Social Competitiva que organizó la cátedra que codirigía.

Se trataba de un proyecto vinculado al polémico software que llevaban meses ejecutando de forma gratuita Indra, Telefónica y Google. Sin embargo, solo otorgó 24 horas para enviar las propuestas. La cátedra dio por solicitado los tres presupuestos preceptivos, pero solo manejó uno. El control del contrato menor fue adjudicado por 14.999 euros más IVA a Deloitte, elegida por ser «la única empresa licitadora». A su lado figuraban Minsait y Techxonn, aunque sus casillas quedaron en blanco.

Meses más tarde, la cátedra adjudicó a Deloitte un nuevo contrato de 60.500 euros para otro servicio relacionado con el software. En esta ocasión, y debido al importe, fue necesario celebrar un concurso en el que la esposa de Sánchez se habría encargado de redactar los pliegos de licitación. Otra adjudicación bajo sospecha es la de Making Science, a la que se otorgó un contrato de 24.200 euros como proveedor tecnológico.


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