Remontada en Múnich o desastre total: el Real Madrid se juega caer al abismo en abril
Llega el turno de las estrellas para decantar un cruce donde Kylian Mbappé se juega más que nadie

Kylian Mbappé. | Oscar Manuel Sanchez (Zuma Press)
De todo aquello que Arbeloa pidió a sus jugadores en la rueda de prensa posterior al Bayern y en la previa del Girona, vimos muy poquito contra los catalanes, apenas un ligero esbozo de la «actitud, compromiso y esfuerzo» solicitada, sin la cual, todos tenemos claro, a este Madrid no le alcanza.
Esa vergüenza torera representada en los Brahím, Valverde y Militao es claramente insuficiente para aspirar «al 200 % que hay que dar» y que ya no sabe de qué nueva forma verbalizar el míster, así que Florentino Pérez ha pasado a la acción a ver si a él le escuchan: «Aquí no se rinde nadie», espetó el presidente merengue en la entrega de las insignias de oro y brillantes a los socios madridistas el pasado domingo.
Un grito de auxilio a su plantilla y de calma a sus abonados de cara al partido más importante de la temporada, la vuelta de los cuartos de final de la Champions contra el Bayern de Múnich. Un duelo que, de no acabar en remontada, haría saltar la campaña por los aires sin un solo título por el que competir y con un mes y medio aún por delante. Un drama absoluto, vamos.
Escenario propicio
Para acometer semejante empresa, los de Concha Espina tienen que plantarse en el Allianz Arena y ganar por un gol, si quieren forzar la prórroga, y por dos si aspiran a la vía rápida para acceder a las semifinales. Ni el empate vale ni, por descontado, la derrota. Un panorama complicado, pero no imposible para el Madrid en un escenario sorprendentemente propicio.
De hecho, tres de los 4 últimos resultados cosechados en el estadio bávaro les valdrían a los blancos para, como mínimo, seguir vivos en la eliminatoria: el 0-4 de 2014, el 1-2 de 2017 y el 1-2 de 2018. El único que no le serviría es el 2-2 del año 2024.
Un botín de tres victorias y un empate, de las que el Real Madrid debe sacar otro aprendizaje: no perder los papeles ni ponerse demasiado nervioso si arranca por debajo en el marcador. En tres de esos recordados duelos, el Madrid empezó perdiendo o fue remontado y acabó por no caer en ninguno de ellos.
Una historia reciente que no solo sirve de referencia para el conjunto de Castellana, sino también para la leyenda muniquesa Karl-Heinz Rummenigge, que advierte: «No debemos cometer el error de dejar que surja demasiada euforia». En este momento percibo un pequeño hype y no me gusta». Con todas las partes avisadas de lo que viene, llega el turno de las estrellas para decantar un cruce donde Kylian Mbappé se juega más que nadie.
Mbappé, en el foco
El francés acapara todas las miradas, y no sólo por el tremendo codazo con el que Vitor Reis le reventó la ceja (otra vergüenza arbitral más) o por su ya olvidada lesión de rodilla. Sino por lo que podría suponer un nuevo y sonoro batacazo para su carrera: continuar sin ganar la Champions aun jugando para el Real Madrid.
Y es que Kylian vino a la capital de España con una obsesión: alzar por fin el máximo galardón europeo en el equipo más acostumbrado a ello. Sin embargo, fracasó en el intento la temporada anterior, mientras que su club de procedencia, el PSG, por fin lo conseguía.
Un giro perverso del destino que está en camino de repetirse a no ser que el crack de Bondy (entre otros) le ponga remedio. El galo es el máximo goleador de la competición con 14 goles, sí, pero necesita guiar a sus compañeros con una actuación memorable mañana en Múnich para evitar una hecatombe grupal y personal que sería insoportable.
Juicio sumarísimo
Y es que el plebiscito vivido en enero contra el Levante tras la destitución de Xabi Alonso y la eliminación copera a manos del Albacete quedará en una mera ‘anécdota’ si se claudica en Alemania y el Madrid se queda sin nada por lo que competir en pleno mes de abril. Más le vale, por tanto, darle la vuelta a los de Arbeloa o el juicio sumarísimo del aficionado blanco tendrá hora, fecha y lugar definidos: el martes 21 de abril a las 21:30 frente al Alavés en el estadio Santiago Bernabéu.
Se acabaron las medias tintas: o remontada en Múnich o el desastre total.
