Florentino y Mourinho se ponen manos a la obra: los retoques para recuperar la esencia
El presidente blanco sale reforzado de las urnas y prepara una gran operación para completar la plantilla

Florentino Pérez y José Mourinho. | Marta Fernández (Europa Press)
Lo previsible tras 15 días sin cuartel en modo elecciones sería bajar las pulsaciones y centrarse en el Mundial, pero esto es el Real Madrid y lo que podría parecer evidente funciona con sus propias reglas. Lo digo porque, a pesar de llevar tres lustros cubriendo la información del conjunto merengue, parezco nuevo, pero lo cierto es que aspirar a ser su máximo mandatario lo es tanto como hacerlo a la Presidencia del Gobierno.
Me di cuenta el domingo por la noche cuando, una vez acabada la fiesta y saliendo de la zona habilitada para la prensa en el Hotel Eurobuilding, accedí a los ascensores de bajada. El nivel de seguridad era extremo, así que volví la cabeza y allí estaba Florentino Pérez. Le rodeaba un staff de seguridad compuesto por cuatro personas, su director de campaña y un asesor de comunicación. Tenía un móvil en la mano, recibía una felicitación, lo agradecía y le pasaban otro terminal para atender una nueva llamada.
Mientras, alguien de su equipo se acercaba y le comentaba algo al oído. El ritmo era frenético y, de algún modo, demostraba esa idea que FP quiso transmitir indignado el día de la inesperada comparecencia de prensa, la jornada del «calentón»: tendré 80 años, pero eso no me impide dirigir ACS y el Real Madrid al mismo tiempo. Si alguien quiere la Presidencia, aquí le espero.
Lo que piensa Florentino
Florentino Pérez es un ganador, así que la victoria le ha sentado lógicamente bien. Son las terceras elecciones en las que se impone —2000 contra Lorenzo Sanz, 2004 contra el mismo rival y 2026 frente a Riquelme— y en esta ocasión lo ha hecho «con el segundo mejor resultado de la historia».
Tan cierto es esto como la autoexigencia que se impone Florentino, ya que me consta que hubiera estado completamente satisfecho con unos resultados que hubieran alcanzado el 70% de los sufragios —se quedó cerca, con un 67%—. Una espinita clavada de la que ha sacado dos conclusiones fundamentales.
La primera es que existe un grupo de madridistas descontentos a los que no piensa dejar de lado. Es más, le motiva trabajar para esos socios que no le han votado y piensa escuchar sus peticiones. Por cierto, no se extrañen si la opción de hacerse abonado vuelve a tomar vuelo para aquellos que lo esperan pacientemente.
La segunda es la de sentirse altamente reforzado teniendo en cuenta el contexto. Coincidiremos en que convocar unos comicios tras dos años en blanco es, cuanto menos, osado. Así que comprobar que casi siete de cada diez aficionados siguen confiando en tu gestión es reconfortante para el presidente.
Y es que les puedo afirmar algo. Después de hablar con decenas de socios, con peñistas, abonados, directivos y trabajadores del club estos días, muchos coinciden en la misma idea: este «toque de atención» ha sacado lo mejor de Florentino, le ha obligado a remangarse y a tomar decisiones valientes. La principal, el regreso de José Mourinho.
Lo que piensa Mourinho
Lo primero que me han contado de «Mou» es que en estos momentos «es el tío más feliz de la tierra». Y tiene sentido. Hace tiempo que había perdido la esperanza de regresar a la «casa blanca» y, por tanto, de arreglar el último entuerto que le quedó por «desfacer» en su etapa como inquilino del banquillo blanco: ganar la Champions League.
Me dicen también que «Mourinho está más contento con la plantilla de lo que pensamos» y que «cuenta con casi todos». Le da igual que Valverde y Tchouaméni se hayan agarrado de la pechera: «Cuenta con los dos». «Quiere de vuelta a Nico Paz y le encanta Endrick», pero «no le convence en absoluto la defensa».
Concretamente, Asencio y Fran García. También quiere buscarle una cesión a Mastantuono. Bastoni le gusta para la zaga, pero reconocen en el club que el italiano «está lejos». Los que son una realidad y satisfacen al portugués son Dumfries y Konaté. El holandés es una petición expresa de «The Special One». El francés, una oportunidad de mercado que no le disgusta en absoluto. Les diría que la guinda de este proyecto es el mítico central Pepe, que se va a incorporar a su cuerpo técnico, pero no me gustaría precipitarme porque ese dulce fruto aún está por llegar.
Un «galáctico» total
Florentino Pérez prepara una oferta de al menos 150 millones por un «galáctico total». Si nos atenemos a los últimos movimientos, debería ser un mediocentro creativo. Incido en esto porque hasta ahora el Madrid está fichando lo que necesita: se va Carvajal y ficha un lateral derecho como Dumfries. Se marcha Alaba y firma un central como Konaté. Pues bien, ahora hace falta un playmaker y los mejores son João Neves y Vitinha. Les aseguro que este último es muy, pero que muy del gusto de Florentino Pérez.
Ahora falta por ver si mañana se lanza de cabeza a por el portugués —nada es imposible para Florentino— o, como apuntan algunos expertos en mercato, se decide por Michael Olise. Un retoque estructural para recuperar la esencia de un Real Madrid ganador.
