Mediapro pasa página de la era Roures-Benet con 189 despidos en el Día del Trabajador
Los negociadores del gran ERE de la productora denuncian maniobras de la dirección para reducir las indemnizaciones

Sergio Oslé, presidente de Mediapro | Europa Press
La dirección de Mediapro y los sindicatos han cerrado definitivamente en 189 trabajadores la cifra de empleados —el 19% de la plantilla— que serán despedidos de la productora entre este 1 de mayo, Día del Trabajador, hasta el próximo 30 de junio. El expediente de regulación de empleo (ERE) afecta especialmente a los centros de trabajo de Barcelona y Madrid y llega después de una batalla interna que marca el fin definitivo de una era que comenzó a desmoronarse en 2018.
Después de un mes de protestas y movilizaciones, los comités negociadores han alcanzado un acuerdo que garantiza condiciones de salida por encima de los límites mínimos legales a los despedidos, con indemnizaciones acordes con un despido improcedente (33 días de salario por año trabajado hasta un máximo de 24 mensualidades) y reduce sensiblemente la cifra de bajas planteada al inicio del proceso, que superaba los 230 trabajadores en una plantilla de poco más de 1.000 profesionales.
En un comunicado al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, Mediapro señala que la cifra final es «inferior a la prevista inicialmente gracias a la desvinculación previa de más de una veintena de directivos y de diversas medidas de ahorro aplicadas en el grupo». Sin embargo, fuentes cercanas a las negociaciones consultadas por este periódico denuncian los intentos reiterados por parte de la compañía de «intentar colar» las bajas de altos directivos como «excusa económica para reducir las indemnizaciones».
El Colectivo Ronda, bufete de abogados que ha asesorado a los empleados en la negociación del ERE, denunció como «práctica fraudulenta» el intento de Mediapro de utilizar el gasto de esas indemnizaciones millonarias de los directivos para acentuar «una supuesta situación económica negativa que sirviera para justificar» los despidos de la plantilla con indemnizaciones cercanas a los 20 días, muy por debajo de la petición de los trabajadores afectados.
Los sindicatos del comité de empresa han denunciado en los últimos días a la nueva dirección de Mediapro por acometer un ERE que, en su opinión, no tiene en consideración «las funciones que realiza la plantilla ni la carga real de trabajo existente, poniendo en riesgo cientos de puestos de trabajo y el correcto funcionamiento de la actividad». Fuentes de los trabajadores consultadas por THE OBJECTIVE señalan que entre los trabajadores despedidos hay veteranos «que comenzaron en los años noventa y ahora se van a la calle con 60 años». Desde la empresa, por su parte, señalan que han aceptado «una voluntariedad parcial» en las bajas.
Nuevo rumbo
El expediente de regulación de empleo pone fin —al menos momentáneamente— a casi una década de incertidumbre en Mediapro, una compañía en la que ya no figura ninguno de sus fundadores. En 2018 salió del grupo Gerard Romy —envuelto en el Fifagate que investigaba el pago de sobornos a directivos del órgano de gobierno del fútbol mundial a cambio de derechos televisivos—. En 2023 fue el turno de Jaume Roures —tras una demanda por apropiación indebida interpuesta por la propia productora— y dos años después, en 2025, Tatxo Benet comunicaba su marcha del conglomerado audiovisual.
Las salidas del equipo fundacional de Mediapro se produjeron tras años de dificultades económicas y el rescate del socio chino Southwind (Orient Hontai). El fondo entró en el capital en 2018 y tomó el control definitivo en 2021 tras inyectar 620 millones de euros para rescatar a la firma de las pérdidas. Al mando, y como responsable de este ERE, quedó Sergio Oslé, expresidente de Movistar+.
Aquel movimiento, según reveló THE OBJECTIVE, buscaba acercarse a Javier Tebas, presidente de LaLiga, para intentar recuperar a medio plazo los contratos con la patronal del fútbol y volver a pujar por los derechos deportivos de la máxima competición. Mediapro revolucionó hace tres décadas el negocio de la compraventa de derechos deportivos, pero en 2025 perdió su principal contrato, el de la Liga española de fútbol, en una situación que le llevó a otro expediente de regulación de empleo, este temporal, que afectó a 192 trabajadores.
A día de hoy, con los principales derechos del fútbol en manos de Movistar+ y DAZN, las aguas no terminan de calmarse en un conglomerado audiovisual que sigue explorando nuevos modelos de negocio que lo saquen de unas pérdidas que se acentúan cada año en contraste con los días de vino y rosas previos a la pandemia de covid, cuando la productora mandaba en los campos de fútbol de toda España.
