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Economía

Tatxo Benet regresa a la cúpula de Mediapro para intentar vender sus acciones como Roures

Activa una cláusula que le permite ser vicepresidente y presiona para colocar su 5% de la productora por 50 millones

Tatxo Benet regresa a la cúpula de Mediapro para intentar vender sus acciones como Roures

Tatxo Benet. | David Zorrakino (EP)

Tatxo Benet, desvinculado de la cúpula de Mediapro desde finales del año pasado, regresa a los despachos de la productora audiovisual como vicepresidente. Lo hace en el marco de las negociaciones que mantiene con el grupo chino Southwind Capital, propietario de Mediapro, para vender la participación del 5% que aún mantiene en la compañía.

Benet, con un historial de 30 años en el grupo, ostentó el cargo de presidente entre 2023 y 2025. Su salida supuso el fin del triángulo fundador de Mediapro —junto a Gerard Romy y Jaume Roures— tras el desembarco de Southwind. Es precisamente la tensión con los accionistas mayoritarios chinos del vehículo inversor de Orient Hontai Capital la que, según fuentes de la compañía consultadas por THE OBJECTIVE, ha reactivado el regreso de Benet a la cúpula de Mediapro.

En las últimas semanas, Tatxo Benet ha intensificado los contactos para intentar vender su capital en Mediapro. Sin embargo, el inversor chino coloca el precio de estas acciones muy por debajo del marcado por Benet. Señalan que el expresidente pedía 50 millones por la inversión del 5% que mantiene en la compañía frente a los cerca de 15 millones en los que valora esta participación el accionista mayoritario, propietario del 85% de los títulos de la compañía.

La aspiración de Benet supondría valorar Mediapro en unos 1.000 millones de euros, cifra muy alejada de la estimación del grupo chino, que, tras la salida de Benet, encargó una auditoría interna sobre las cuentas de la productora audiovisual, en la que «hasta la fecha han invertido una cantidad que supera esa cifra». Solo durante su aterrizaje, Orient Hontai Capital inyectó 620 millones en la compañía.

Señalan también que la ambición de Tatxo Benet tiene como base la salida de la compañía en 2023 de Jaume Roures, tras la que se desprendió de su 5% en el accionariado. Aunque las negociaciones fueron privadas, fuentes cercanas a aquella negociación hablan de un desembolso final de unos 50 millones. Ahora su exsocio quiere lo mismo para sí. Fuentes cercanas a las negociaciones reconocen que «Benet quiere vender y Southwind quiere comprar, pero a precios muy distintos».

Una vicepresidencia para presionar

Para llevar la negociación a su terreno, ha regresado a la vicepresidencia del grupo. Las fuentes consultadas por este periódico revelan que, como accionista relevante del grupo, podría activar en cualquier momento una cláusula que le permitiría nombrar un vicepresidente. Ahora, apenas meses después de su salida, Benet ha decidido activarla —que nunca había ejecutado— para colocarse a sí mismo en este cargo.

Se trata de una vicepresidencia más «honorífica o simbólica» que ejecutiva. Desde el entorno de la productora creen que la intención de Tatxo Benet es «presionar» ante el accionista mayoritario para que «se sienta incómodo y compre sus acciones al precio que las vendió Roures». El punto de encuentro es complicado, pero el propio Benet, que se había alejado del mundo audiovisual para presidir FemCat, una patronal privada de empresarios catalanes, ha querido lanzar este órdago con el fin de desprenderse de su paquete accionarial. Incluso se ha encargado de hacer público en LinkedIn su flamante nombramiento, que desde Mediapro se intentaba llevar con discreción.

El ERE en Mediapro

El regreso de Tatxo Benet a Mediapro se produce en plena ejecución del expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a la compañía y por el que se está despidiendo a 189 trabajadores de la productora audiovisual entre el 1 de mayo y el próximo 30 de junio.

En este contexto, trabajadores de la compañía consultados por THE OBJECTIVE han mostrado su perplejidad por las cifras manejadas en estos movimientos en la directiva «cuando a [ellos] intentaron despedir[les] por el mínimo legal», en referencia a los 20 días de indemnización por año trabajado que la compañía ofreció al inicio del proceso —finalmente quedó en 33 días—.

Recuerdan que ya durante el inicio del conflicto laboral, Mediapro justificó las altas indemnizaciones a sus directivos para intentar endurecer las condiciones de los despidos, algo que el Colectivo Ronda, bufete de abogados que ha asesorado a los empleados en la negociación del ERE, denunció como «práctica fraudulenta».

El ERE en Mediapro afecta especialmente a los centros de trabajo de Barcelona y Madrid y llega después de varias batallas internas que marcan el fin definitivo de una era fundacional que comenzó a desmoronarse en 2018 y de la que ya no quedaba ninguno de los socios fundadores. El regreso de Tatxo Benet —si bien simbólico— ha vuelto a remover viejos fantasmas en la productora audiovisual.

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